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La industria de indumentaria argentina atraviesa un contexto de fuerte impacto laboral. Una histórica fábrica de calzado deportivo dejó de producir en el país luego de una serie de despidos que redujeron progresivamente su plantilla durante los últimos meses.
Se trata de Coopershoes, la compañía de capitales brasileños que tenía una planta en el Parque Industrial de Las Flores, provincia de Buenos Aires.
La firma confirmó que ya no quedan operarios en las líneas de producción y que actualmente conserva solamente un reducido grupo de empleados administrativos.
Coopershoes despidió a todos sus trabajadores de producción
La situación de Coopershoes fue avanzando de manera gradual. Durante agosto, la compañía había concretado nuevos despidos y la cantidad de trabajadores vinculados directamente con la producción se había reducido hasta quedar en alrededor de 30 operarios.
Finalmente, la empresa decidió desvincular también a ese último grupo y detener la fabricación de calzado en Argentina.
La información fue confirmada por el representante de la firma en el país, Markus Heydn, quien señaló que ya no quedan empleados de línea y que permanece un pequeño equipo administrativo encargado de las tareas necesarias para mantener la estructura de la compañía.
Qué marcas fabricaba la histórica fábrica de calzado

Durante sus años de funcionamiento, Coopershoes tuvo un papel importante dentro de la industria del calzado deportivo argentino.
La planta de Las Flores llegó a fabricar productos para reconocidas marcas internacionales y nacionales, entre ellas Converse, Grimoldi y DC. También produjo calzado de la marca Pony.
Su actividad representaba además una fuente de movimiento económico para la localidad, por el impacto indirecto que una fábrica de estas dimensiones genera sobre comercios, servicios y familias vinculadas al empleo industrial.
Por qué Coopershoes dejó de producir en Argentina
Según los reportes publicados sobre la situación, la empresa atravesó un período de caída de la actividad y reducción de pedidos, en un contexto marcado también por el avance de las importaciones y las dificultades de rentabilidad para la producción local.
El proceso derivó en una reducción progresiva de la plantilla hasta llegar al escenario actual: cero trabajadores en las líneas de producción y una estructura administrativa mínima.
El caso se suma a otros episodios recientes que golpearon a la industria textil y del calzado en distintas localidades bonaerenses.













