

A menos de 90 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, el pintoresco poblado de Uribelarrea logró consolidarse como una de las opciones más codiciadas del Áreas Metropolitana para salidas de una sola jornada.
Aunque durante la semana conserva el pulso sereno y silencioso de una comunidad de poco más de 1.200 habitantes, la llegada del fin de semana transforma radicalmente la dinámica local con la llegada de miles de visitantes que buscan desconectarse del ritmo urbano.
Su cercanía estratégica sobre la Ruta Nacional 205 y el ágil acceso desde la Autopista Ezeiza-Cañuelas convierten a este rincón en el destino ideal para almorzar al aire libre y regresar en el día.
El verdadero hito de su reconversión económica comenzó a gestarse en 2009 con su incorporación al programa provincial de Pueblos Turísticos, paso que potenció la apertura de emprendimientos locales orientados al visitante.
La propuesta culinaria y los valores del mercado
El corazón de esta escapada reside en una oferta gastronómica de campo orientada a la comida abundante y de elaboración artesanal.
En sus calles conviven afamadas parrillas libres, bodegones históricos y cervecerías que ofrecen cortes de asado, pastas caseras, picadas con empanadas y carnes braseadas, con menús que varían según el establecimiento y las preferencias del comensal.

La oferta gastronómica se adapta a diversos presupuestos según el tipo de servicio elegido, encontrándose en las plataformas de reserva menús de parrilla libre que oscilan entre los $30.000 y $60.000 por persona.
Esta combinación de sabores tradicionales y atención personalizada en entornos arbolados afianzó la reputación de sus restaurantes más emblemáticos entre los turistas de la región.
Patrimonio histórico, cine y paseos al aire libre
Más allá de la mesa, el pueblo invita a recorrer su casco histórico caracterizado por calles de tierra, casonas antiguas de principios del siglo XX y una arbolada plaza principal.
Entre sus puntos fotográficos más recurridos destaca la vieja estación de trenes inaugurada en 1892, junto a ferias artesanales y almacenes donde se pueden adquirir embutidos, quesos y conservas elaboradas por productores de la zona.

La particular estética de conservación y su aire de época hicieron de Uribelarrea un escenario sumamente atractivo para la industria cinematográfica nacional e internacional, sirviendo como set de filmación para películas como Juan Moreira, Evita y El ciudadano ilustre.
Esta preservación de su identidad arquitectónica continúa siendo el pilar de su encanto frente al constante flujo de viajeros.
Perspectivas a futuro y los desafíos del turismo rural
El sostenido interés por el turismo de cercanía posiciona a la localidad en una trayectoria de crecimiento continuo dentro de la agenda de escapadas del territorio bonaerense.

La demanda de experiencias al aire libre, sumada a la búsqueda de propuestas gastronómicas auténticas, garantiza una afluencia constante de viajeros que impacta de manera directa en el comercio regional y la generación de empleo.










