

La historia de Franui, el invento argentino que se volvió furor en distintos países, comenzó mucho antes de llegar a las góndolas del mundo. Detrás del éxito está Diego Fenoglio, fundador de Rapanui, quien tuvo que tomar una decisión inesperada cuando todavía era muy joven: hacerse cargo del negocio familiar tras la muerte de su padre.
Con apenas 20 años, Fenoglio quedó al frente de una empresa vinculada al chocolate que había comenzado con su familia en Bariloche. Su padre, Aldo Fenoglio, había creado años antes la histórica chocolatería Tronador y fue reconocido por la creación del tradicional chocolate en rama.

Pero Diego tenía otra visión. Aunque continuó con la tradición familiar, decidió buscar un camino diferente y en 1996 creó Rapanui, una marca que combinó la herencia artesanal con una mirada más innovadora.
La idea que nació en Bariloche y llegó a decenas de países
Años después apareció el producto que cambiaría la historia de la compañía: Franui, una combinación de frambuesas patagónicas bañadas en chocolate que logró diferenciarse dentro del mercado de los dulces.
La propuesta surgió de unir dos elementos muy ligados a la identidad de la empresa: la fruta de la Patagonia y el chocolate artesanal. Lo que comenzó como una creación dentro de la fábrica familiar terminó convirtiéndose en un producto con presencia internacional.

El crecimiento fue acelerado. La marca logró expandirse a mercados extranjeros y llegó a instalar una planta en Valencia, España, para abastecer la demanda europea.
De una empresa familiar a una marca global
El recorrido de Fenoglio estuvo marcado por una constante: mantener la esencia familiar mientras buscaba nuevas oportunidades. La compañía pasó de ser una chocolatería nacida en Bariloche a convertirse en una marca reconocida fuera de Argentina.

Actualmente, la expansión internacional de Franui continúa y la familia Fenoglio mantiene el objetivo de llevar un producto nacido en la Patagonia a nuevos mercados.
La historia de Diego Fenoglio muestra cómo una crisis inesperada puede convertirse en un punto de partida: tomó una empresa familiar, se animó a innovar y creó uno de los productos argentinos que logró conquistar al mundo.
Rapanui, la chocolatería familiar que nació en Bariloche y se convirtió en un emblema argentino
Antes de que Franui se transformara en un fenómeno internacional, Diego Fenoglio ya había construido una marca con una fuerte identidad propia. En 1996 fundó Rapanui en Bariloche con el objetivo de recuperar la tradición chocolatera familiar y combinarla con nuevas propuestas.

La empresa comenzó como una chocolatería artesanal, pero con el paso de los años incorporó una fábrica propia, nuevos productos y una estrategia de expansión que le permitió llegar a distintos mercados. La clave del crecimiento estuvo en mantener la elaboración artesanal y, al mismo tiempo, apostar por la innovación.
Desde sus inicios, Rapanui buscó diferenciarse con productos que mezclaran calidad, creatividad y sabores asociados a la Patagonia. Esa combinación fue la base para que, años más tarde, surgiera Franui, el producto que llevó la marca argentina a conquistar consumidores en todo el mundo.










