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A poco más de una hora en auto desde Buenos Aires se encuentra Oliden, un pequeño poblado del partido de Brandsen que resistió el abandono gracias a una tradición que se mantiene intacta desde hace más de un siglo.

Para llegar hay que desviarse a la altura del kilómetro 76 de la RP 36 y avanzar entre campos hasta encontrar un característico túnel de árboles que da la bienvenida al pueblo.

La panadería que salvó al pueblo del olvido

El pueblo se organizó alrededor de la antigua estación de trenes, cuyo ramal cerró en forma definitiva en 1977. Ese cierre provocó un éxodo rural que dejó a Oliden con apenas un puñado de vecinos.

Sin embargo, en la esquina más conocida del pueblo, una panadería nunca dejó de funcionar. La Olidense fue fundada en 1922 por una viuda que había llegado desde Lobos en tren, y desde 1957 quedó en manos de la familia Arteta, que hoy va por su tercera generación al frente del negocio.

en la esquina más conocida del pueblo, una panadería nunca dejó de funcionar. La Olidense fue fundada en 1922.
en la esquina más conocida del pueblo, una panadería nunca dejó de funcionar. La Olidense fue fundada en 1922.Gemini.

El local se construyó con ladrillos moldeados y horneados en un terreno lindero, y todavía conserva el histórico horno a leña que le da identidad al lugar.

La especialidad de la casa es la galleta de campo, que requiere 22 vueltas de sobado, muy por encima de las ocho que lleva el pan común. Ese amasado extendido es lo que le da su corteza dura y aireada y su miga liviana.

Del horno a leña de la panadería salen entre 120 y 150 kilos diarios de pan, además de facturas y pastas caseras. Cada septiembre, el pueblo celebra la Fiesta Provincial de la Galleta de Campo, que convoca a cientos de visitantes con comidas regionales y espectáculos folclóricos.

Qué más se puede visitar en Oliden

Además de la panadería, el pueblo conserva otros puntos de interés para recorrer a pie:

  • La Capilla Inmaculada Concepción, terminada en 1944 y de fachada rosa
  • La antigua estación de tren, que se mantiene en muy buen estado
  • La Piara, un almacén de chacinados artesanales con más de tres décadas de historia
  • El Almacén de Etel, un local centenario de 1915 reabierto con propuesta gastronómica

En conclusión, Oliden se convirtió en un destino de turismo rural gastronómico que combina historia, arquitectura de pueblo y una tradición panadera que se resiste a desaparecer.