

Hasta estos días, el Fuero Comercial era uno de los más atrasados a nivel tecnológico y el más agobiado por la cantidad de causas. Hoy, los expedientes ingresados están disminuyendo, pero en juzgados y pasillos de un fuero colapsado, nada parece haber cambiado. Para atenuar esta situación, desde julio comenzó a implementarse un programa de actualización tecnológica, diseñado y liderado por la Dirección General de Tecnología del Consejo de la Magistratura que intenta poner fin a años de precariedad informática.
Con una inversión que alcanza los $ 3 millones, se busca proveer de equipamiento y capacitación tecnológica a 23 juzgados comerciales en los que la informatización era hasta hace poco sólo un anhelo compartido. Según el proyecto, cada juzgado recibirá 26 computadoras, lo que hace un total de 680 en todo el fuero. También se destinarán 177 impresoras y numerosas lectoras de códigos de barras para repartir entre los juzgados. Hasta la fecha, los juzgados alcanzados por el programa alcanzan a cuatro, ascendiendo la cantidad de PC instaladas a 100.
Pero éste es sólo el final de una historia que, plagada de improvisaciones, comenzó a mediados de los 90. En aquel tiempo, cuando se iniciaba la explosión de causas en el fuero, diversas entidades como la Bolsa de Comercio o el Banco Ciudad de Buenos Aires donaron los primeros equipos informáticos. Los juzgados comerciales, con las colaboraciones que recibieron o los equipos que pudieron comprar con aportes de jueces y secretarios, dieron los primeros pasos de la informatización judicial en la República Argentina. Estos aportes por fuera del Estado resultaron un bumerang. Con la excusa de su autoabastecimiento, los sucesivos gobiernos se desentendieron de la situación del fuero en lo que hace a tecnología y así no lograron superar esta primera etapa.
De todos modos, los aportes privados fueron muchas veces criticados: había quienes sostenían que era una manera de influir en las decisiones judiciales. Así, sin aportes públicos y con escasos privados, el fuero con la mayor cantidad de causas por juzgado, no contó con las herramientas tecnológicas necesarias. El mejor ejemplo de esto lo puede dar la exhaustiva investigación de Fores sobre la gestión del Fuero Comercial realizada el año pasado. En el capítulo dedicado a tecnología, asegura que los juzgados comerciales cuentan con un total de 606 computadoras, aunque más de la mitad fueron fabricadas antes del año 1990. En cuanto a las impresoras, la cuenta es lapidaria: había 268 pero ninguna se había fabricado después del 2000.
El flamante proyecto de actualización tecnológica prevé que a partir de diciembre todos los equipos del fuero estén renovados y operen con el sistema Windows (hay juzgados que todavía usan DOS). También habrá acceso a Internet para jueces y secretarios, un lujo casi impensado para muchos pocos meses atrás. Además, cada una de las estaciones de trabajo estará conectada a una Intranet.
Por ahora, mantendrán como software jurídico a Lex doctor, aunque resta saber si el proyecto de juzgado modelo, Projum, se replicará en el resto del fuero comercial. Este proyecto, financiado por el Banco Mundial con u$s 5 millones, se implementó en tres juzgados comerciales y utiliza como software al sistema Iurix. Todavía está en su etapa de evaluación y, en lo que hace al aspecto informático, no fueron pocas las críticas realizadas. Por ello, aún es incierto si el Fuero Comercial seguirá con lex doctor o cambiará por el Iurix.
Con uno u otro sistema, todos coinciden que es indispensable la capacitación de quienes serán los usuarios. “Más allá de la provisión de equipos lo más importante es la capacitación de jueces, secretarios y empleados señala Alejandro Cambellotti, abogado y director de la investigación de Fores. En ese sentido, el proyecto de actualización tecnológica incluye un curso de capacitación de cuatro días, del que participará prácticamente todo el personal de cada juzgado. Para ello se ha dispuesto un sistema escalonado de feriados judiciales hasta diciembre.
Sin embargo, Héctor Chomer, juez de primera instancia, sostiene que es fundamental que la capacitación continúe en el tiempo: “Los cursos deben ser constantes, así quien ingresa al juzgado se capacita con alguien idóneo . El magistrado es optimista respecto del proyecto. Sin embargo, asegura que además hay que tener un sistema de reparaciones y de service adecuado. “Debería haber maquinas de repuesto y técnicos por edificio , señala el juez, coincidiendo con algunas de las recomendaciones que en su momento presentó Fores en materia informática.
Otros proyectos en materia tecnológica han ido naciendo de jueces o camaristas preocupados por la situación del fuero. El objetivo es siempre simplificar las tareas y lograr que los abogados litigantes realicen la mayor cantidad de actos procesales desde su propio estudio. La buena noticia es que muchos de ellos estarían aplicándose antes de fin de año.
Así es que, sentados en su oficina, muy pronto los letrados podrán consultar saldos de cuentas en quiebras y concursos o iniciar juicios ejecutivos en masa. La Cámara Comercial, el Consejo de la Magistratura y el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal están trabajando en una serie de acuerdos con el Banco Ciudad. “La idea es que los litigantes puedan realizar diversas actuaciones sin la necesidad de concurrir al banco o al juzgado , señala José Luis Monti, presidente de la Cámara. Entre ellos, sin dudas, se destaca la consulta de saldos en las cuentas judiciales.
En lo que respecta a los juicios ejecutivos, la Dirección de Tecnología del Consejo y la Cámara Comercial están trabajando en un programa que permitirá iniciarlos desde los estudios o a través del Colegio Público. Esta propuesta es de gran interés para las firmas que patrocinan a bancos y compañías financieras. “La idea es aplicar un sistema que ya implementa la AFIP cuando litiga en el Fuero Contencioso administrativo , agrega Monti. El software lo proveería la Cámara e incluso se podrán imprimir las carátulas de los expedientes. Además, Chomer, junto con otros magistrados, impulsa un proyecto de notas informáticas. La idea es ofrecer a los abogados una terminal informática en vez del vetusto libro de notas. Otro proyecto en el que trabajan los jueces, consiste en posibilitar el traspaso de fondos de una cuenta a otra en los casos de embargo en un concurso o quiebra. Estos proyectos cuentan con el apoyo de la Cámara y se espera que entren en funcionamiento en breve.
La desconfianza no se cura fácilmente, como asegura Gerardo Vasallo, quien recientemente fue designado camarista y es un referente en lo que hace a la aplicación de la informática en el quehacer judicial. Durante los más de 15 años en que se desempeñó como juez de primera instancia, Vasallo siempre hizo punta en materia tecnológica. Fue uno de los primeros en utilizar códigos de barra y en brindar información vía Modem. Con su dinero y el de sus secretarios, se pagaron varias de las primeras computadoras que hubo en el fuero. Y también con fondos personales, se adquirieron las terminales de auto consulta que durante varios años funcionaron en su juzgado.
Para Vasallo es esencial unificar el reglamento de carga de los expedientes en la red, para que todos lo juzgados tengan la misma fiabilidad a la hora de consultarlos. “A veces no hay conciencia de jueces y secretarios de la importancia de la informática, lo que está en el papel y lo que aparece por la red no puede diferir , concluye. En el mismo sentido se manifiesta Gabriel Mehlman, titular de la Dirección General de Tecnología del Consejo de la Magistratura. “La Cámara Comercial necesitaría reglamentar lo que es el tema de carga, porque hay mucha disparidad entre los juzgados , asegura el funcionario. Estados procesales, documentos y proveídos importantes a la causa deberían ser cargados en la red de manera obligatoria para el funcionario.
Es que la cuestión de la confiabilidad de los abogados en la información que provee cualquier soporte electrónico, no es menor. “Los abogados somos por sobre todas las cosas desconfiados , asegura Cambelotti. Coincidiendo con él, Mehlman sostiene que “no hay nada peor que la falla en la información informática en un asunto importante . Y agrega que si se pierde la confianza en un juzgado, ésta es muy difícil de recuperar después.
Claro que conocer la información de un expediente vía Internet no es nada sencillo. Son muchísimas las veces en las que el sistema no funciona o está muy lento. Saber el estado de las causas se transforma muchas veces en una lotería. Para Mehlman la causa principal es que la página del Fuero Comercial está plagada de robots, empresas que venden información instalando sistemas de captación de datos. Y niega que las dificultades tengan que ver con el ancho de banda que es de 6 mega y se está ampliado. “Debería haber una legislación dura al respecto, que impidiera este tipo de afectación a un servicio público , finaliza Mehlman.
Otra de las grandes novedades en materia informática está relacionada con la notificación electrónica. La Dirección de Tecnología del Consejo de la Magistratura está desarrollando un proyecto que puede cambiar radicalmente la forma de trabajar de los abogados. El proyecto de la notificación electrónica cuenta también entre sus autores a Mehlman. “Si el uso de la notificación electrónica se extiende, bajarán notoriamente los tiempos de tramitación de una causa, cuyo 50% está representado por el proceso de notificaciones , explica.
La simplificación del trámite de notificación para los letrados será notoria. Ya que desde sus propios estudios podrán contar con un mecanismo simple de recepción y emisión de cédulas. El nuevo sistema prescinde de la reforma normativa que en general paraliza cualquier iniciativa. También es independiente de la aplicación de la firma digital, tema demorado en su aspecto operativo.
La idea es diseñar un portal de notificaciones, y que cada profesional obtenga un nombre de usuario y un PIN que valide su ingreso. El proyecto prevé una etapa voluntaria, en la que cada abogado manifieste expresamente su adhesión al sistema, ya sea en cada expediente o en todos los que tramitan en un mismo fuero. A partir de ese consentimiento, todas las notificaciones electrónicas que se le realicen serán validas a todos los efectos procesales. Si una sola de las partes se suscribe, las notificaciones de ésta con el juzgado podrán realizarse vía mail. Si las dos partes lo hacen, entre ellas también podrá haber notificación electrónica. Las comunicaciones serán enmarcadas en un servidor seguro que garantice privacidad, autenticidad e integridad.
El proyecto se comenzará a aplicar en el fuero de la seguridad social. La razón es que se entiende que los actores son siempre los más interesados en lograr la rapidez de las notificaciones y en este fuero el demandado, en general inclinado a demorar los procesos, es el propio Estado. En el Consejo de Magistratura creen que el propio Estado es quien dará el primer paso en la notificación electrónica y estiman que la adhesión será al principio relativa. “Los abogados tendrán que hacerse a la idea de que a los tres días de enviada la cédula por mail, la otra parte estará notificada: tendrán que moverse más , dice Mehlman.
En julio se realizó la audiencia pública en el CPACF y fueron muchos los profesionales interesados en la aplicación del proyecto. En estos días se espera que el Consejo de la Magistratura lo apruebe definitivamente. “Con la notificación electrónica estamos apuntando a la interacción entre el abogado y el Poder Judicial, más allá de la consulta. El objetivo final es el expediente digital. Pero para eso falta mucho , finaliza Mehlman.










