

Cuando muchos jueces y secretarios del Fuero Comercial optaron por mudarse al sector privado, se abrió un espacio para una nueva generación de funcionarios. Ella trae consigo nuevas prácticas judiciales y la firme convicción de continuar con la carrera trubunalicia pese a algunas trabas en el camino. Y si se trata de buscar el epicentro de este recambio generacional, hace falta decir que es mucho más acentuado en los secretarios que en los jueces, principalmente debido a la diferencia en el sistema de selección en uno y otro caso.
Sólo en el último año y medio hubo una fuerte renovación del plantel de secretarios del fuero: en ese lapso más de la mitad de las 57 secretarías cambiaron de titular. De hecho, casi semanalmente se produce algún nombramiento y la mayoría de las designaciones corresponde a jóvenes que no superan los 32 años de edad. En casi todos los casos se trata de profesionales egresados de la UBA, con un promedio de cinco años de recibidos y con estudios de posgrado.
Para algunos, la nueva generación de funcionarios es sin dudas una inyección de energía a un fuero colapsado. Consideran positivas las nuevas prácticas que implementan, entre las que se destacan la mayor presencia en la mesa de entradas y un acercamiento mayor con las partes y sus abogados. Para otros menos optimistas, por el contrario, más allá de las capacidades individuales de los jóvenes secretarios el hecho de que el recambio ocurra de manera generalizada pude afectar, en el corto plazo, el funcionamiento del fuero.
Una de las exponentes de esta nueva generación de secretarios es Cristina Dávila. Con sólo 25 años es la secretaria más joven del fuero, donde se desempeña en la secretariá 12 del Juzgado 6. Empezó atendiendo la mesa de entradas de un juzgado civil mientras estudiaba en la Universidad de Buenos Aires, la misma donde hasta hace un tiempo daba clases. “Por la cantidad de horas que estoy en el juzgado tuve que dejar de darlas, pero mi idea es volver en cuanto pueda , dice Dávila. La joven funcionaria, como muchos en el juzgado, dedica mucho más de las seis horas de atención al público a su trabajo y asegura que difícilmente se va a su casa antes de las 19. De todos modos, Dávila se hace un tiempo para el estudio, ya que está realizando una carrera de especialización en derecho empresario en una universidad privada.
La sobrecarga de trabajo es la regla en el Fuero Comercial. En este sentido, la importancia de la labor que cumple un secretario no es un tema menor. “Sin bien el secretario no tiene el poder jurisdiccional del juez, resuelve muchos de los conflictos que se dan a diario en tribunales , comenta Jorge Djvaris, otro exponente de la nueva camada tribunalicia. Con 30 años, el profesional se desempeña como titular de la secretaría 10 del Juzgado 5 y, como Dávila, es egresado de la UBA, donde también tuvo que dejar de dictar clases por la falta de tiempo.
Este secretario conoce los dos lados del mostrador, ya que si bien empezó como meritorio tuvo luego un paso por el sector privado. Trabajó tres años en un estudio, antes de ser convocado para hacerse cargo de la secretaría. Ese paso por el ejercicio de la profesión le dejó unas cuantas lecciones. “Me sirvió para saber qué es lo inmediato y que hay trabas innecesarias que los juzgados les ponen a los profesionales , señala Djvaris.
La eliminación de esos bolsones de burocracia es una de las metas que los nuevos funcionarios parecen imponerse como generación. Rafael Gómez Diez tiene 28 años y es secretario en el Juzgado 4. Su experiencia en el sector privado también le fue útil. “Ese paso me ayudó a aportar técnicas de gestión empresarial y principios de los negocios privados tendientes a agilizar los procedimientos. Me parece bueno que el poder judicial se nutra de funcionarios que hayan tenido un paso previo por la profesión , reconoce el titular de la secretaría 7. Para el funcionario, de esa manera se fomentauna transferencia de concepciones, enfoques y técnicas de gestión empresarial, que hoy escasean en la Justicia.
La simplificación de procedimientos y el consecuente recorte de los plazos se intenta llevar a cabo por medio de diferentes prácticas. Como un acuerdo a tiempo puede ahorrar trabajo en el futuro, la toma de las audiencias por parte de los funcionarios de más alto grado en el juzgado se ha vuelto una sana práctica. La mayoría de quienes están hoy asumiendo como jueces conocen la importancia de estar presentes en las audiencias. Por ello, a pesar de la acumulación de trabajo, deciden tomarlas en persona para tratar de que las partes acerquen posiciones. “Hay que hacer todo lo posible para que las partes lleguen allí a acuerdos, que aceleren luego los plazos procesales , afirma Fernando D’Alesandro, quien con 40 años es el juez más joven del fuero a cargo del Juzgado 17.
Sin dudas, otro de los cambios que procuran aplicar los nuevos funcionarios es la relación del Poder Judicial con partes y profesionales. En ese sentido, no son pocos los jueces y secretarios a quienes se les puede visitar en sus despachos sin necesidad de concertar entrevista. “Si uno puede resolver los problemas con la mayor celeridad e inmediatez posible, mejor para todos. Por ello con la jueza recibimos a los profesionales en cualquier momento , afirma Dávila. D’Alesandro coincide con ella: “Recibo a todo el mundo, a cualquier persona que tenga un tema en el tribunal. El funcionario debe estar a plena disposición del ciudadano .
Otra de las prácticas que traen consigo los nuevos funcionarios judiciales es su presencia en la mesa de entradas. En algunos casos son los propios secretarios quienes atienden a los profesionales, aunque sea un rato cada día. Para Djvaris que el secretario se involucre en los temas de mesa de entrada es una práctica necesaria, “tanto o más importante que resolver un expediente . Por ello, a la mañana trata de pasar un rato allí, ya que además considera que de ese modo los jóvenes que trabajan en la mesa se sienten apoyados. “Además, así puedo conocer in situ cuales son los requerimientos más comunes de partes y abogados , concluye Djvaris.
También a Dávila se la puede ver atendiendo en mesa de entradas. “Es importante que los empleados sientan que somos un equipo, que están respaldados , precisa. Asimismo, una vez por semana se reúne después de hora con todo el personal de la mesa para que le exponga sus consultas.
Pero no sólo los nuevos secretarios optan por dedicarle más tiempo a la mesa de entrada. Varios magistrados suelen concurrir a ella. “El juez no puede estar separado de la mesa de entradas y la vigilancia de su buen funcionamiento es parte de la labor judicial , dice D’Alesandro. Por eso, dedica una parte de su tiempo a controlar que en la mesa no queden cosas sin hacer o que no se formen largas filas en su juzgado.
En todos los casos hay una característica común. Casi toda la nueva generación de funcionarios judiciales fue tentada por muchos de los grandes estudios jurídicos para incorporarse a su plantel de abogados. Con remuneraciones que superan ampliamente a las que brinda el Poder Judicial y condiciones laborales mucho menos estresantes, los jóvenes funcionarios intentan ser seducidos por los reclutadores de las big firms para sumarse a sus departamentos de litigio. Sin embargo, gran parte de la nueva generación dice estar dispuesta a resignar dinero y comodidad para llevar adelante su vocación de hacer Justicia.
Un ejemplo de ello lo da Paula Lage, secretaria del Juzgado 2, quien a lo largo de su carrera judicial tuvo varios ofrecimientos para incorporarse a grandes estudios jurídicos. “Incluso quedé seleccionada para ingresar a un estudio muy importante , recuerda la funcionaria de 32 años, que posee un posgrado en asesoramiento jurídico de empresas y está a cargo de la secretaría 3. Sin embargo, siempre terminó por desechar las propuestas ya que asegura no poder ir contra su vocación de hacer Justicia. “Los abogados buscan defender a sus clientes, aun sabiendo que no tienen razón. Yo ahora te diría que no podría hacerlo , termina agregando Lage. Dávila coincide con esta postura. “Como abogada siempre me vi en el sector publico. Creo que hay mayor independencia intelectual en la función judicial , resume.
Gómez Diez tiene otro punto de vista y no descarta en un futuro volver al sector privado. A entender suyo, la vocación por la Justicia que tienen los profesionales del Derecho, puede concretarse desde ambos lados del mostrador. Aunque dice que el atractivo de desempeñarse en la función publica radica en el privilegio de ser un actor directo e inmediato en la construcción de un mejor servicio de Justicia. “Si me fue fuera a algún estudio procuraría canalizar mis inquietudes públicas participando y colaborando en el ámbito de las ideas , finaliza Gómez Diez.
La invasión de secretarios menores de 30 años no tiene su correlato en la edad de los nuevos magistrados. En la actualidad, el más joven de los jueces tiene 40 años, cuando históricamente en el Fuero Comercial siempre ha habido magistrados bastante menores. Hoy quedan lejos los antecedentes de Héctor Alegría, nombrado juez con 28 años, o Carlos Rotman, hoy socio de Bruchou, Fernández Madero, Lombardi & Mitrani, nombrado con 29.
La explicación a esta situación se encuentra en el modo de selección de uno y otro operador jurídico. Mientras que la selección de secretarios corresponde a la Cámara de Apelaciones, la de jueces recae en el Consejo de la Magistratura. Los procesos son completamente distintos. Para elegir magistrados se convoca a un concurso de antecedentes y oposición, donde hay establecido un régimen especial de puntuación. Para la elección de secretarios, en cambio, no se rinden exámenes y por lo general se elige a quien es propuesto por un juez o camarista.
En la gran cantidad de puntos que otorgan los años de antigüedad en la Justicia se encuentra la explicación por la cual no estén siendo nombrados jueces con menos de 40 años. El Consejo de la Magistratura pondera más los años de antigüedad que cualquier otra aptitud personal. De hecho, el 70% de los puntos se asigna por dicho concepto. Pero esta política no está excenta de críticas. Muchos aseguran que los posgrados, estudios en el exterior o publicaciones deberían tener más peso a la hora de la selección de magistrados Tampoco hay una evaluación objetiva acerca del desempeño de los postulantes en el puesto que anteriormente ocuparan en la Justicia.
Uno de los más críticos de este sistema de puntuación es Francisco Carrega, quien hasta hace unos meses, con 34 años, era el juez más joven del fuero. Carrega dejó la magistratura para desempeñarse como profesional en el ámbito privado y afirma que “ninguna organización eficiente del primer mundo elige a sus dirigentes únicamente en función de la antigüedad . A su juicio esto provoca un fuerte desincentivo. “El mensaje es que hay que estar mucho tiempo en una silla para ascender, sin importar si el desempeño habitual es el adecuado o no , dispara.










