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Wall Street intenta estabilizarse este miércoles después de una rueda marcada por la fuerte caída de las tecnológicas y, sobre todo, por el salto de las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense. La primera señal de alivio llega justamente desde ese mercado: los Treasuries recuperan terreno y sus rendimientos retroceden desde los máximos alcanzados el martes.
La mejora, sin embargo, todavía es incipiente. El petróleo volvió a instalarse como una amenaza para los inversores ante la tensión en Medio Oriente, mientras el mercado aguarda las minutas de la última reunión de la Reserva Federal (Fed), que podrían ofrecer nuevas pistas sobre el rumbo de las tasas.
En la previa de la apertura, los futuros del S&P 500 avanzan alrededor de 0,03% y los del Dow Jones suben 0,1%, mientras los del Nasdaq retroceden cerca de 0,2%, reflejo de un mercado que todavía busca dirección después de la corrección del martes.
Los bonos dan el primer respiro en varias ruedas
La principal novedad de la jornada aparece en la deuda estadounidense. Después de varias ruedas de ventas, los inversores vuelven a comprar Treasuries y los rendimientos comienzan a alejarse de sus máximos.
El martes, la tasa del bono estadounidense a 30 años llegó a tocar 5,327%, su nivel más elevado desde junio de 2007. El rendimiento del Treasury a 10 años, en tanto, alcanzó 4,747%, máximo desde enero de 2025.
Este miércoles el movimiento comenzó a revertirse. El rendimiento del bono a 30 años retrocede hacia la zona de 5,28%, mientras que la tasa a 10 años se ubica alrededor de 4,70%.
La baja de los rendimientos implica una recuperación del precio de los bonos y ofrece algo de oxígeno para las acciones, especialmente para el sector tecnológico, cuyas valuaciones suelen ser particularmente sensibles a los movimientos de las tasas de largo plazo.
El alivio llega después de una liquidación global de deuda que volvió a encender las alarmas entre los inversores. Entre los factores detrás del movimiento aparecen las preocupaciones por la inflación, el creciente déficit estadounidense y una mayor oferta de deuda, tanto soberana como corporativa.
A eso se suma un fenómeno relativamente nuevo: las grandes tecnológicas están recurriendo con mayor intensidad al mercado de deuda para financiar las enormes inversiones vinculadas con inteligencia artificial. Alphabet, Amazon y Meta emitieron cerca de u$s 220.000 millones en bonos durante 2026, más del doble de los u$s 108.000 millones registrados durante todo 2025, según datos de LSEG citados por Ámbito.
En otras palabras, el Tesoro estadounidense enfrenta una competencia creciente por los dólares de los inversores justamente cuando el apetito por deuda de largo plazo se vuelve más selectivo.
Una prueba clave para el mercado de deuda
El respiro de los bonos tendrá este miércoles una prueba importante.
El Tesoro estadounidense realizará una subasta de u$s 16.000 millones en bonos a 20 años, una colocación que será seguida de cerca para medir cuánto apetito existe por deuda de larga duración después de la reciente escalada de rendimientos.
El punto es especialmente sensible porque el mercado comienza a exigir una remuneración cada vez mayor para absorber nuevas emisiones. Los rendimientos de los Treasuries largos se encuentran en niveles que no se observaban desde hace casi dos décadas y las necesidades de financiamiento de Washington continúan siendo elevadas.
Una subasta sólida podría reforzar la recuperación de los bonos. Una demanda débil, en cambio, podría volver a impulsar las tasas y trasladar nuevamente la presión hacia Wall Street.
El petróleo vuelve a complicar el panorama
El otro gran protagonista de la rueda es el petróleo.
El Brent sube alrededor de 0,8% y se ubica en torno a u$s 91,75 por barril, su mayor nivel en unas tres semanas. El WTI estadounidense, por su parte, avanza cerca de 0,9% hasta los u$s 84,40.
La escalada ocurre mientras vuelve a crecer la incertidumbre alrededor del estrecho de Ormuz. Donald Trump afirmó el martes que no existen conversaciones en marcha con Irán y aseguró que el estrecho se encuentra abierto, mientras Teherán sostiene que la vía marítima permanece cerrada. El alto el fuego temporal había expirado el lunes.
Para Wall Street, el problema no pasa solamente por la geopolítica. El verdadero riesgo es que una nueva escalada del crudo vuelva a alimentar la inflación estadounidense y complique las decisiones de la Fed.
El mercado ya había mostrado esa sensibilidad durante las últimas semanas: el retroceso del petróleo ayudó inicialmente a estabilizar la curva de rendimientos, mientras que el regreso del Brent por encima de los u$s 90 volvió a ejercer presión sobre los bonos largos.
Wall Street busca recuperarse del golpe tecnológico
La moderación de las tasas largas resulta particularmente importante después del castigo que recibieron las acciones tecnológicas en la rueda anterior.
El martes, el Nasdaq perdió 1,33%, el S&P 500 cayó 0,69% y el Dow Jones retrocedió 0,22%, en una jornada en la que el salto de los rendimientos golpeó especialmente a los sectores que habían liderado las subas de Wall Street.
El vínculo es directo: cuanto mayor es la tasa libre de riesgo que ofrece la deuda estadounidense, mayor es la tasa utilizada por los inversores para descontar las ganancias futuras de las empresas. Ese efecto suele sentirse con más intensidad en compañías tecnológicas y de crecimiento, donde buena parte de las valuaciones depende de beneficios esperados a varios años.
Por eso, después de la corrección del martes, la capacidad de los Treasuries para sostener el rebote puede convertirse en una de las claves para determinar si Wall Street encuentra un piso o profundiza la toma de ganancias.
La Fed vuelve al centro del escenario
El último gran catalizador de la jornada llegará por la tarde, cuando se conozcan las minutas de la reunión de julio de la Reserva Federal, previstas para las 14 de Nueva York.
El mercado buscará señales sobre cómo evalúan los funcionarios el equilibrio entre inflación, actividad económica y tasas.
Los últimos indicadores estadounidenses mostraron cierta moderación tanto en la economía como en los precios y redujeron las apuestas a una nueva suba de tasas. Sin embargo, la recuperación del petróleo amenaza con alterar nuevamente ese escenario al mantener vivo el riesgo inflacionario.
Así, Wall Street enfrenta una rueda atravesada por tres variables estrechamente relacionadas: bonos, petróleo y Fed.
Por ahora, la primera ofrece cierto alivio: las tasas largas retroceden después de alcanzar máximos de casi dos décadas. Pero con el Brent nuevamente por encima de los u$s 90 y la deuda estadounidense todavía bajo presión estructural, el mercado tendrá que comprobar si los bonos realmente comenzaron a levantar cabeza o si se trata apenas de una pausa dentro de una corrección que todavía no terminó.














