La famosa compañía de mudanza Verga Hermanos ahora tiene competencia. Es, más bien, una competencia no tradicional: las transportadoras de caudales, que le están sacando parte del negocio.

En especial, de las mercaderías de alto valor; por ejemplo, un servicio que suele hacer Prosegur es trasladar tarjetas telefónicas y obras de arte.

En Brincks, incluso, agregaron una nueva línea de negocio, que consiste en el transporte de contenedores desde el puerto.

Allí, un camión blindado arrastra un portacontenedor con cámaras de fotos, celulares, aires acondicionados, notebooks, televisores LCDs, productos electrónicos y farmacéuticos.

También trasladan memorias para la computadora, todo tipo de repuestos tecnológicos y hasta zapatillas, que antes eran robadas en forma permanente.

De esta manera, nos convertimos en un operador logístico, al cambiar el paradigma de ser una empresa de caudales a transportar mercaderías, que se convirtió en nuestro segundo negocio, al punto que ya representa el 5% de la facturación total de la compañía, advierte Néstor Morena, director comercial de Brinks, que ideó el servicio en la Argentina y ya fue exportado a Bolivia, Brasil y Perú.

De hecho, ya cuentan con una flota de diez camiones semi remolques que llevan hasta 24 pallets, que es el tamaño más grande que permiten las leyes argentinas. Las empresas de caudales se promocionan como transporte seguro para mercaderías valiosas o que tienen un valor intrínseco elevado.

Lo importante, dicen, es asegurarse que la mercadería llegue a destino, para cumplir con el compromiso con un cliente, abastecer a una tienda, o evitar que se tenga que parar una planta de producción porque la materia prima fue robada en el camino.

Independientemente que el seguro después lo termina pagando, son días de producción que se pierden, a lo que se le agrega el lucro cesante por el incumplimiento con lo pautado.

Un supermercado muy grande en la Argentina, cada vez que inaugura una tienda, llama a una transportadora de caudales para que les traslade los servidores y las cajas registradoras, porque si se las roban tienen que postergar la inauguración por 30 días, además de afectar su imagen y la estrategia comercial.

Es que la piratería del asfalto es un tema preocupante para las empresas, admite Morena, cuyo servicio cuesta entre un 20 y un 30% más que el camión tradicional.

No obstante, señala que, de ese modo, la compañía se ve obligada a contratar hasta cuatro proveedores distintos: el camión de carga, la custodia (que son los autos que van detrás), el seguro, y elementos de seguridad adicional solicitados por el seguro, como el GPS, por ejemplo.

Al tener que coordinar con mucha gente, es donde empiezan a aparecer los riesgos, las zonas grises y las filtraciones, que se evitan al tratar con un único proveedor, que ya tiene los esquemas de seguridad muy probados, se jacta el directivo de Brincks.

Por otra parte, comenta que el volumen de dinero transportado cada vez aumenta más, en gran parte gracias a los elevados índices de inflación de nuestro país, aunque confiesa que el dinero electrónico crece a una tasa aún mayor, debido al alza de la bancarización entre la población argentina.