La renta fija local enfrenta un escenario global más adverso a causa de la guerra y la suba del precio del crudo. Los bonos argentinos operan a la baja mientras las tasas de EEUU suben con fuerza, esperando una Fed mas contractiva hacia adelante en la política monetaria a causa de los temores de mayor inflación.
Cuales son las variables que afectan a los bonos locales y qué esperan los analistas sobre el futuro de la deuda.
Inflación y volatilidad global
Las tasas de los bonos del tesoro de EEUU se están disparando, lo cual implica un factor de riesgo para los bonos argentinos.
El escenario internacional se tensó debido al inicio del conflicto bélico entre EEUU e Iran. Tras el conflicto, el estrecho de Ormuz fue virtualmente cerrado por Irán, lo que hizo que el precio del petróleo se dispare con fuerza, superando los u$s 112 el crudo Brent.
Desde el inicio del conflicto, el petróleo sube más del 60%, lo cual termina generando un escenario de mayores riesgos de ver una aceleración inflacionaria en el futuro.
A medida que el conflicto se extiende, tales riesgos inflacionarios parecen ser cada vez más probables.
De esta manera, el mercado ve que la Reserva Federal tienen cada vez menos argumentos para bajar la tasa agresivamente, tal como se esperaba antes del inicio de la guerra.
Por lo tanto, los inversores ven que la Fed no recortará la tasa este año.
Después de que la Fed haya dejado sin cambios la tasa de interés, ahora el mercado no ve recortes de tasas de interés en todo 2026 e incluso en casi todo 2027.
Recién se incorpora la probabilidad de ver algún recorte de tasa en septiembre de 2027.
Antes del conflicto se esperaba que la Fed baje hasta 3 veces la tasa en 2026 y una vez mas en 2027. Ahora solo se espera un recorte de tasas y en el tercer cuatrimestre de 2027.
Es decir, el mercado se prepara para tasas altas por más tiempo.

El hecho de que el mercado vea que la Fed no recortará la tasa de interés en el corto plazo a causa de los riesgos inflacionarios por la suba del petróleo, hace que las tasas de los bonos del tesoro americano se desplacen al alza.
En particular, el tramo corto de la curva de los bonos del tesoro de EEUU son los que tienden a ser mas sensibles a los movimientos de la Fed.
Como ahora el mercado ve riesgos de tasas altas de la Fed por más tiempo, el tramo corto se desplaza con fuerza al alza.
El rendimiento del bono del tesoro a 2 años se ubica en 3,85%, su mayor valor desde agosto de 2026.
Por su parte, el rendimiento del bono a 10 años alcanza los 4,28%, tocando su mayor valor del año mientras que la tasa a 30 años se ubica en 4,86%.

El hecho de que la curva de bonos del tesoro de EEUU se desplace al alza significa que tales activos están cayendo ya que el precio de un bono se mueve de manera inversa a la tasa.
Así, si los bonos de EEUU caen, y dado que estos funcionan como referencia a nivel global dentro del mercado de bonos mundial, el resto de las curvas de renta fija también sufre.
El índice de bonos global muestra una baja de 1,55% en el ultimo mes, mientras que los bonos de grado de inversión pierden 2,6%.
La deuda emergente pierde 3,5% en el último mes, mientras que los bonos de emergentes de alto riesgo bajan 2,2%.
Por su parte, los títulos de deuda de alto rendimiento caen 1,9% en el último mes.

Este escenario implica un factor de riesgo para la deuda argentina y también opera a la baja.
El Global 2029 y 2030 caen 2,65% en promedio en el último mes, mientras que los bonos mas largos caen entre 6,5% y 7% en el último mes.
Debido a la caída en la deuda, la curva de bonos soberanos opera ahora con tasas mas elevadas.
Ahora el tramo corto rinde 9,2%, mientras que los bonos del tramo medio y largo operan con tasas de 10,5% en promedio.

Desde Sailing Inversiones indicaron que la suba reciente de la tasa del Treasury a 10 años eleva el piso de rendimiento exigido a nivel global y reconfigura el escenario para la renta fija emergente.
A su vez, agregaron que, en el caso de los bonos soberanos argentinos en dólares, este movimiento actúa como un viento en contra claro.
“Al subir la tasa libre de riesgo, el mercado demanda mayores retornos totales, lo que se traduce en precios más bajos. Esto se está viendo con claridad en la curva soberana, donde varios títulos volvieron a operar con rendimientos de dos dígitos, reflejando tanto el shock externo como la persistencia del riesgo país elevado”, dijeron desde Sailing Inversiones.
Alejo Rivas, Estratega en Balanz, explicó que el deterioro del contexto internacional y el escenario de risk-off global impacta negativamente sobre los países emergentes.
En ese contexto, Rivas explicó que la curva soberana en dólares también se vio afectada y los Globales cerraron la semana a la baja a lo largo de toda la curva, en línea con lo que vimos en otros créditos comparables.
Pese a ello, desde Balanz siguen relativamente optimistas con Argentina.
“El aumento en los precios del petróleo y la soja implica un shock positivo en los términos de intercambio mientras que, a nivel local, el esquema de bandas gana credibilidad a medida que el BCRA sigue acumulando reservas. Además, el ingreso de dólares de la cosecha y los mejores precios de commodities deberían seguir ayudando en el corto plazo”, detalló Rivas.

Compras de reservas y variables locales
Hoy las variables globales terminan impactado mucho mas sobre la renta fija local ya que, con un riesgo país en niveles de 600 puntos, el factor global incide mucho mas que las variables locales.
Sin embargo, los analistas consideran que las variables domesticas siguen siendo determinantes sobre la dinámica de la renta fija local.
Entre tales variables, la compra de dólares y la acumulación de reservas luce determinante para los analistas.
El BCRA lleva 51 jornadas consecutivas de compras de dólares, es la mejor racha de compras de dólares desde 2008.
En lo que va del año sumó más de u$s 3400 millones.

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, explicó que la suba en la tasa de los bonos a 10 años de EEUU puede generar cierta presión sobre los activos emergentes, pero en el caso argentino el impacto sería acotado.
“Hoy la dinámica de los bonos soberanos está más condicionada por factores locales que por el contexto internacional”, afirmó.
En ese sentido, Lazzati entiende que el foco del mercado está puesto en la acumulación de dólares por parte del BCRA de cara a los pagos de julio, tanto de Bonares como de Globales, que representan uno de los compromisos más relevantes del año.
“Esa variable es la que hoy tiene mayor peso en la evolución del riesgo país”, dijo Lazzati.
Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, explicó que la tasa de los bonos del tesoro a 10 años acumula una suba de 20bps desde principios de mes y, al tratarse de la tasa libre de riesgo, este incremento impacta directamente en los bonos emergentes.
Sin embargo, Ortiz Villafañe coincide con Lazzati al señalar que la volatilidad de los soberanos argentinos en los últimos meses responde principalmente a factores idiosincráticos.
“Más allá del aumento de la incertidumbre a nivel global, el mercado mira con atención que la compra sostenida de dólaes por parte del Central no se termina traduciendo en una acumulación significativa de reservas netas, en tanto que el esperado retorno a los mercados parece demorarse sin fecha”, comentó.

Los bonos se alejan de sus máximos
El hecho de que las tasas a nivel global suban, hace que el regreso a los mercados de deuda internacional para la Argentina quede aún más lejano.
Esto es percibido por parte de los inversores y la renta fija local termina sufriendo, operando a la baja, acompañando también la tendencia bajista global.
“El rally de tasas en EE.UU. no solo presiona por el canal financiero, sino que también tiende a endurecer las condiciones globales de liquidez, lo que históricamente afecta de forma más marcada a emisores de menor calidad crediticia. Argentina, al no tener acceso pleno a los mercados internacionales y contar con spreads ya elevados, amplifica este efecto. Cualquier suba adicional en la tasa base impacta casi de manera directa en las paridades”, dijeron desde Sailing Inversiones.
Lo que ha implicado la acumulación de reservas es que los bonos soberanos sufran menos que en otras ocasiones.
Es decir, a pesar de la compra de dólares, los bonos no pueden esquivar el contexto global y terminan operando a la baja.
En este marco, el riesgo país escaló hasta los 610 puntos básicos, alcanzando así su nivel más elevado en lo que va del año.

Tomando desde los máximos, todos los tramos de la curva se desplazan a la baja.
El Global 2029 baja 1,57%, mientras que el Global 2030 retrocede 2,3%.
En el tramo medio, los globales a 2035 y 2038 caen 7,2% en promedio desde sus máximos, mientras que los bonos más largos registran perdidas de 8,2% y 7,6% desde los picos de enero.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, remarcó que pese a que el catalizador de la acumulación de reservas del BCRA se sostiene, el corto plazo estará afectado por la dinámica internacional.
“Las tasas internacionales se vieron presionadas en el volátil contexto actual, presionando por sobre la renta fija mundial. Si a eso le sumamos que la curva de Globales es líquida y además tiene efecto beta en caso de presión sobre emergentes, el resultado es que la compra de dólares del BCRA actúa más como amortiguador de caída que de impulsor de valuaciones”, explicó Franco.

Rodrigo Benítez, economista jefe de MegaQM, advierte que el riesgo país sube a pesar de la compra de dólares por más de u$s 3000 millones y de haber aprobado Reformas Estructurales.
“El riesgo país no baja pese a tales datos posiblemente sea una mezcla de un nivel todavía bajo de reservas, una posición técnica desfavorable por una sobrecarga de activos en pocos inversores a que descargan apenas ven buenos precios de mercado y un riesgo político que no se terminará de despejar hasta las elecciones de 2027”, indicó.
Matias Waitzel, socio de AT Inversiones, advierte que el contexto internacional se tensó, afectando a la deuda local.
“Si bien el BCRA viene mostrando un buen ritmo de compra de dólares y el frente macro local muestra señales de mayor orden que en años anteriores, el mercado internacional está atravesando un momento de mayor aversión al riesgo. La tensión en Medio Oriente, la volatilidad el petróleo y la incertidumbre sobre la trayectoria de tasas en EEUU hace que los inversores tienden a reducir exposición a activos emergentes de mayor riesgo, como es el caso de la deuda argentina”, explicó.
La caída en los bonos soberanos se da de la mano de un desplazamiento alcista en la curva de EEUU.
El tramo corto de la curva de EEUU subió 30 puntos básicos en el último mes, mientras que los demás tramos subieron 20 puntos básicos en promedio.
Esto significa que mientras los bonos de EEUU caen, suben las tasas y los bonos locales sienten el impacto, no pudiendo esquivar tal escenario de volatilidad global.
Los analistas de Baires Asset Management detallaron en que los factores globales están actuando como un techo, mientras que los drivers locales funcionan como un piso sólido sobre los bonos locales.
En cuanto a las variables globales, desde Baires Asset Managemente remarcaron que afectan las expectativas de tasas de la Fed:
“La persistencia de la inflación en EE. UU. ha retrasado las expectativas de baja de tasas. Esto fortalece al dólar a nivel global y drena liquidez de los mercados emergentes. Cuando el contexto global es incierto, los inversores institucionales desarman primero las posiciones en países de calificación “B” o inferior (como Argentina), independientemente de la micro local”, dijeron desde Baires Asset Management.
En relación a la tendencia de los bonos locales, los analistas de Baires indicaron que la deuda argentina se ha movido en línea con sus pares.
“Si se mira el EMB (ETF de bonos emergentes), se observa que muchos países similares han sufrido caídas. Los Globales argentinos no logran “despegarse” de esa tendencia general a pesar de la buena acumulación de reservas”, indicaron.
















