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Un informe del Citi elaborado por los economistas Ricardo Dessy y Felipe Juncal sostiene que el retorno del país al estatismo es el escenario menos probable. “Creemos que el mercado sobreestima el riesgo de un cambio de política en Argentina, alejándose de la visión consensuada de un frágil equilibrio al borde del abismo. A pesar del creciente riesgo país derivado de la incertidumbre electoral, los fundamentos macroeconómicos están mejorando gracias a la disciplina fiscal, la caída de la inflación y el crecimiento sostenido del PBI”.
El riesgo país ayer cerró por debajo de los 500 puntos en un inicio de septiembre con mejor clima para los bonos argentinos. El renovado apoyo de Scott Bessent a las reformas encaradas por Javier Milei fue uno de las catalizadores de este fenómeno que se dio en un contexto internacional incierto.
“Es cierto que Argentina ya ha sorprendido al mundo con giros inesperados y, en ocasiones, irracionales. Sin embargo, en esta ocasión, creemos que las reformas históricas ya implementadas han creado numerosos y fuertes incentivos para prevenir, o al menos atenuar sustancialmente, cualquier retroceso significativo en el proceso de modernización en curso”
“Si bien el deterioro de indicadores sociales como la caída de los salarios reales y el aumento de la morosidad familiar son preocupaciones válidas, consideramos que un retorno al estatismo es el resultado electoral menos probable. Observamos importantes obstáculos para tal cambio, incluyendo la aritmética del Congreso y la falta de una plataforma de oposición coherente. En última instancia, creemos que la transformación en curso es duradera, sustentada por un cambio en la demanda social y poderosos incentivos de los sectores energético y minero que impedirán una reversión significativa de las reformas”, consigna el Citi.
Al filo de la navaja
Los analistas de la entidad norteamericana se preguntan: ¿Podría una sociedad fatigada regresar a las políticas impredecibles, cortoplacistas y centradas en el Estado del pasado?
“Argentina podría describirse como en un equilibrio al filo de la navaja: un estado altamente inestable en el que incluso un shock menor se amplifica en lugar de corregirse, empujando la economía hacia resultados extremos... Si bien las elecciones revelarán el nivel genuino de confianza del electorado en el modelo de reforma, no vemos ningún escenario entre los tres resultados plausibles que apunte a consecuencias altamente disruptivas”, destacaron.
El fin del informe contiene lo más contundente: “Como sugiere la teoría de las expectativas racionales de los economistas Robert Lucas, Thomas Sargent y Neil Wallace, tanto los agentes económicos como los gobiernos responden a los incentivos, un patrón ya evidente en los repetidos cambios ideológicos del principal partido de oposición en respuesta a las tendencias globales predominantes... creemos que gran parte de la transformación de Argentina llegó para quedarse, anclada en un cambio genuino en la demanda social. Esto nos lleva a distanciarnos del consenso del mercado que sostiene que Argentina está nuevamente atrapada en un equilibrio frágil, altamente inestable y al borde del abismo, propenso a resultados marcadamente divergentes. Es cierto que Argentina ya ha sorprendido al mundo con giros inesperados y, en ocasiones, irracionales. Sin embargo, en esta ocasión, creemos que las reformas históricas ya implementadas han creado numerosos y fuertes incentivos para prevenir, o al menos atenuar sustancialmente, cualquier retroceso significativo en el proceso de modernización en curso”.
Contundente.
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