El crédito en dólares crece con fuerza en el agro. Ocho de cada diez préstamos a productores en el primer semestre de 2026 fueron en moneda extranjera, mientras que el volumen financiado en dólares representó el 90%.
La baja de las tasas de interés, que cayeron desde el 8% en enero de 2026 al 5,5% en junio de 2026, contribuyó al boom del crédito, en un sector de la economía que cuenta con producción e ingresos con cobertura cambiaria.
Según reveló el Informe Nera, elaborado por la plataforma digital de pagos y financiamiento para el agro que agrupa a cinco bancos argentinos, las tasas en dólares bajaron 30% con respecto al año pasado, mientras que en pesos retrocedieron 60% con respecto al pico que registraron en octubre de 2025 durante las elecciones legislativas. Así, en los últimos 12 meses las tasas bajaron tanto en pesos como en dólares y se mantuvieron estables durante el primer semestre.

“Más de la mitad de los créditos otorgados se cerraron con líneas más bajas, que incluso en dólares llegaron al 0%. Se trata, en gran parte, de condiciones especiales que los proveedores del agro ofrecen como incentivo comercial para sus clientes”, revelaron desde la compañía.
Comparado con el primer semestre de 2025, la participación del financiamiento en dólares creció 30 puntos porcentuales. En marzo se alcanzó un pico en la cantidad de operaciones.
Según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, el productor invierte unos u$s 30.000 millones por campaña en agricultura -considerando los seis cultivos principales- y cada año en ganadería; donde a través de crédito bancario, comercial y de proveedores el financiamiento ocupa un rol preponderante para el negocio agropecuario.
Dentro de ese universo, el crédito bancario explica una porción: de las 250.000 explotaciones agropecuarias del país (INDEC), 39.000 productores tienen deuda con el sistema bancario, que en conjunto asciende a u$s 13.700 millones.
Mientras los agricultores demandaron créditos en dólares, mientras que los productores ganaderos solicitaron financiamiento en pesos. Los préstamos en la agricultura se concentraron en la protección y nutrición de cultivos, así como en la adquisición de semillas. Por su parte, la ganadería orientó el uso del crédito hacia la nutrición, mejora genética, invernada y retención de vientres.
“El primer semestre de 2026 confirmó que el productor elige crédito embebido para financiar sus insumos o hacienda, agilizando la operatoria con sus proveedores de manera directa. En un escenario de márgenes ajustados, contar con este tipo de herramientas para tomar decisiones más eficientes puede marcar la diferencia en la rentabilidad del negocio”, señaló Marcos Herbin, CEO en Nera.
En cuanto a plazos, el informe destaca que el 54% de los créditos otorgados fueron a 12 meses, en línea con la necesidad del productor de calzar los vencimientos con la cosecha.
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