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En un contexto en que las bolsas internacionales se mantienen cerca de máximos históricos, Goldman Sachs elevó este miércoles su meta de fin de año para el S&P 500 -uno de los índices bursátiles más importantes de Estados Unidos- desde los 7600 hasta los 8000 puntos.

El banco fundamentó la decisión en una temporada de balances del primer trimestre excepcionalmente sólida y en una mejora de las proyecciones de ganancias corporativas.

La proyección de Goldman Sachs para el S&P

El analista Ben Snider, responsable del informe, sostuvo que el crecimiento continuo de los beneficios impulsará una suba adicional del 6% desde los niveles actuales del índice. El documento advierte, sin embargo, que el camino hacia ese objetivo no estará libre de obstáculos.

El gigante de Wall Street revisó al alza sus proyecciones de beneficio por acción del S&P 500 y fijó el objetivo en u$s 340 para 2026, lo que equivale a un crecimiento interanual del 24%. Para 2027, la proyección asciende a u$s 385, con una expansión del 13%.

Según Goldman Sachs, los beneficiarios de la inversión en infraestructura de inteligencia artificial aportarán aproximadamente la mitad del crecimiento total del beneficio por acción del S&P 500 durante este año.

Los dos sectores que Goldman Sachs recomienda para ganar en Wall Street

Dentro de las recomendaciones estratégicas del informe, Snider destaca que las acciones con las revisiones de beneficios más sólidas superaron en términos generales al mercado en lo que va del año.

Esa es la lógica que subyace a la estrategia clásica que el banco propone: seguir el dinero hacia donde los analistas mejoran sus estimaciones.

Sobre esa base, Goldman identifica dos segmentos concretos: los grandes proveedores de servicios en la nube —conocidos como hyperscalers— y las acciones de infraestructura energética. Ambos aparecen como las oportunidades más atractivas dentro del universo expansivo de la inteligencia artificial.

Los riesgos que Goldman identifica en el horizonte

Snider enumeró una serie de factores que podrían frenar el avance. El principal es un eventual shock del petróleo, que el analista describe como capaz de generar condiciones de crecimiento decepcionante y endurecimiento financiero, el tipo de combinación que históricamente marcó el final de mercados alcistas.

Desde una perspectiva táctica, el banco también señala que la fortaleza del rally reciente y los patrones estacionales ligados a los comicios de mitad de mandato en EE.UU. apuntan a una moderación de los rendimientos en los próximos meses.

El informe de Goldman llega en un momento en que el S&P 500 acumula una suba del 10% en el año, con el índice operando cerca de los 7.500 puntos.