El escenario global se torna adverso para los bonos soberanos argentinos. La disparada del precio del petróleo afecta a la renta fija argentina y plantea un riesgo a mediano plazo.
Qué esperar para los bonos en medio de un entorno desafiante para los emergentes y donde ven oportunidades los analistas.
Deuda en retroceso
En una jornada marcada por el negativismo en Wall Street y en el que las acciones caen mas del 1% el viernes, los bonos soberanos también retroceden con fuerza.
El tramo corto de la curva soberana local baja 0,95%, mientras que el tramo medio retrocede 1,3% en promedio.
En el caso de los bonos de mayor plazo, las bajas son de 1,45% en promedio.
De esta manera, la deuda local acumula perdidas de 4% desde los máximos recientes, lo cual hace que la curva rinda nuevamente con tasas más altas.
Los bonos del tramo corto rinden entre 8% y 8,4%, mientras que el tramo medio y largo rinde 9,5% en promedio.
Esto hace que el riesgo país se ubique por encima de los 600 puntos básicos, el mayor valor desde el resultado electoral de octubre pasado.
Importa el factor global
Para encontrar las causas a la baja de los bonos hay que analizar lo que esta pasando con la economía mundial y las expectativas de baja de tasas de la Fed.
El petróleo tuvo su mayor alza semanal desde la pandemia en 2020.
El conflicto en Oriente Medio paralizó el transporte marítimo y las exportaciones de energía a través del vital Estrecho de Ormuz.
Los futuros del crudo Brent (LCOc1) subieron un 23% esta semana, el mayor incremento desde mayo de 2020, cuando un acuerdo récord de reducción de la producción de la OPEP+ impulsó la recuperación desde los mínimos de la pandemia.
El West Texas Intermediate (WTI) ganó casi un 29%, su mayor alza desde abril de 2020.
El viernes, el Brent prolongó su repunte, subiendo 3,80 dólares (4,45%) hasta los 89,21 dólares por barril, mientras que el WTI subió 5,12 dólares (6,32%) hasta los 86,13 dólares.
Ambos índices de referencia cotizaron en sus niveles más altos desde 2024.
De esta manera, con la suba del precio del petróleo, el mercado ve cada vez mas riesgos inflacionarios, lo cual deriva en una disminución de las expectativas de bajas de tasas de la Reserva Federal.

El petróleo comenzó su fuerte repunte después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques contra Irán el sábado, lo que llevó a Teherán a detener el paso de petroleros por el Estrecho de Ormuz.
Un suministro de petróleo equivalente a aproximadamente el 20% de la demanda mundial suele pasar por esta vía fluvial cada día. Con el Estrecho prácticamente cerrado durante siete días, eso significa que alrededor de 140 millones de barriles de petróleo, equivalentes a aproximadamente 1,4 días de demanda mundial, no han podido llegar al mercado.
El conflicto se ha extendido por las principales zonas productoras de energía de Oriente Medio, interrumpiendo la producción y obligando al cierre de refinerías y plantas de gas natural licuado.
El riesgo parece mantenerse latente hacia adelante ya que el conflicto en Medio Oriente no luce haber encontrado su fin.
En este contexto, el ministro de energía de Qatar declaró al Financial Times que prevé que todos los productores de energía del Golfo interrumpan sus exportaciones en las próximas semanas, una medida que, según él, podría impulsar el precio del petróleo a 150 dólares el barril, según una entrevista publicada el viernes.

Por lo tanto, ante una persistencia en la suba del precio del petróleo, el riesgo es que la inflación se mantenga elevada por mas tiempo, generando un cambio en las expectativas de inflación y de menores recortes de tasa por parte de la Reserva Federal.
El mercado estuvo postergando la baja de tasa de la Fed en las ultimas jornadas, justamente a causa de la suba del precio del petróleo y de riesgo inflacionarios.
Ahora el mercado ve un solo recorte para este 2026 (antes esperaba dos) y la primera baja sería en septiembre (antes era en la reunión de julio).
El segundo recorte sería recién a mitad de 2027, cuando antes esperaba que sea en el primer trimestre del año que viene.

De esta manera, el mercado se torna más cauteloso sobre el ciclo de baja de tasas de la Fed, elevando las chances de que las mismas se mantengan más altas por más tiempo.
El riesgo radica en que, de persistir el escenario de conflicto geopolítico que impactan sobre el precio del petróleo, el precio del crudo podría acelerar aún más, generado mayores presiones inflacionarias hacia adelante, deteriorando aún mas las expectativas.
David Rees, Global Head of Economics de Schroders, agregó que un aumento en los precios del petróleo tendría poco efecto duradero sobre la inflación.
“Los precios de la energía tendrían que mantenerse al alcance durante semanas o meses antes de que veamos que impulse el IPC de forma significativa. Sin embargo, una inflación energética sostenida más alta estrecharía los ingresos reales, pesaría en el crecimiento y generaría dudas sobre si los bancos centrales, como la Reserva Federal de EE. UU., pueden seguir relajando la política monetaria.”
Impacto local
El hecho de que el mercado incorpore un escenario de menores recortes de tasas de interés genera un impacto directo sobre la curva de bonos del tesoro americano, el cual sirve como referencia para el riesgo país.
En particular, la tasa a 10 años trepó 5 pbs hasta 4,13% y la de 2 años avanzó 4 pbs hasta 3,58%, en un mercado que empieza a recortar apuestas de bajas de la Fed ante el riesgo de que un shock energético más persistente complique el sendero de inflación.
Según detallaron desde PPI, el escenario base para el mercado pasó a ser de un recorte por parte de la Fed para lo que resta del año.
“Actualmente el mercado asigna una probabilidad de 42% a que se concreten dos recortes. Esto marca un cambio respecto del viernes pasado, cuando el escenario central contemplaba dos recortes y se asignaba una probabilidad de 44% a que fueran tres”, advierten.

Por lo tanto, la suba de las tasas de interés genera un condicionante para los bonos soberanos y para la Argentina, representando esto como un viento de frente.
Adrián Yarde Buller, estratega jefe de Facimex Valores, advierte que el impacto de este shock sobre Argentina es negativo en términos netos.
“Se pone demasiado énfasis en la suba de precios del petróleo y como eso estimulará nuestras exportaciones, siendo que Argentina ahora es exportador neto de energía de la mano del crecimiento exponencial de Vaca Muerta. Pero se pierde un poco de vista que para Argentina hoy lo más importante son las condiciones financieras internacionales, ya que la prioridad es recuperar el acceso al mercado global para comenzar a cubrir las necesidades de financiamiento externo 2026 y 2027”, alertó.
En ese sentido, agregó que el mundo venía mostrando mayor aversión a emergentes high yield en las últimas semanas.
Sin embargo, agrega que “con el conflicto en medio oriente la presión se profundizó, cerrando la ventana de oportunidad que se había abierto en enero después de la colocación de Ecuador”.
Un dato que podría frenar cualquier suba de tasas es el ultimo dato del mercado laboral, el cual fue especialmente malo.
La economía de EEUU destruyó 92.000 puestos durante el mes de febrero, en comparación con la estimación de creación de empleos de 50.000 y también bien por debajo del total revisado a la baja de enero de 126.000.
De esta manera, el mes de febrero marcó la tercera vez en los últimos cinco meses que las nóminas disminuyeron, tras una drástica revisión que mostró una caída de 17.000 puestos en diciembre.
En paralelo, el desempleo subió ligeramente hasta el 4,4%.
Esto hace que la economía enfrente riesgos estanflacionarios, lo cual postergue (inicialmente) cualquier suba de tasas de la Fed.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, advierte que podría presionar temporalmente la inflación.
Sin embargo, también advierte sobre la debilidad en el mercado laboral, el cual podría servir como atenuante a una posible suba de tasas.
“Para pensar en el accionar de la Fed no obstante, también hay que ver medidas subyacentes de inflación y la marcha de la economía. En ese sentido, el dato de empleo de febrero sorprendió negativamente, destruyéndose empleo y subiendo la tasa de desempleo. Por su parte, respecto a tasas de mercado, en especial los tramos largos, la marcha de la economía, asi como las expectativas fiscales y de inflación serán los factores determinantes”, comentó.

Compra de dólares e inversiones
La deuda local se encuentra en un proceso correctivo y en el que los bonos regresan a los valores vistos en diciembre.
Si bien el tramo corto se muestra mas firme que el tramo mas largo, los Globales experimentan descensos de entre 3% y 5% desde los máximos, depositándolos en un contexto de ajuste.
Natalia Martin, analista de Research de PPI, advierte que la suba del petróleo vuelve a introducir un componente adicional de riesgo inflacionario en Estados Unidos, lo que lleva al mercado a recalibrar las expectativas de política monetaria de la Fed.
Para Martin, esta recalibración de expectativas puede terminar golpear al segmento de bonos emergentes.
“Más allá de la volatilidad global, la deuda soberana argentina viene mostrando una resiliencia destacable frente a este contexto externo e incluso hoy opera en terreno positivo con subas de hasta 1,6%. Además, con el crudo en alza, el hecho de que Argentina sea un exportador neto de energía también introduce un canal potencialmente favorable desde el frente externo”, indicó.
En términos de posicionamiento, Martin agregó que sigue viendo valor en la parte larga de la curva hard dollar, aunque diferenciando según perfil de riesgo.
Dentro del actual panorama, y para estrategias más conservadoras, Martin resaltó que prioriza créditos corporativos de compañías sólidas calificadas AAA.
Entre los nombres que destacó se encuentran YPF, Vista Energy, IRSA y Pampa Energía.
Finalmente, para perfiles moderados, Martin ve en el segmento provincial con Córdoba (CO35) a la cabeza y para perfiles más agresivos, los Bonares largos como el AE38 continúan ofreciendo un rendimiento atractivo.

La acumulación de reservas ha sido importante y sirve para que la deuda local sufra menos que sus pares, aunque no puede evitar el contexto negativo a nivel global.
Ayer el BCRA compró u$s 124 millones, es decir, el 35% del volumen del MLC mientras que en el mes de marzo ya lleva comprado u$s 251 millones.
De esta manera, suma u$s 2963 millones en el año y lleva adquirido el 16,7% del total operado en 2026.
Contar con mas recursos permite que la deuda sufra menos en un entorno desafiante, aunque no puede esquivar el mismo por completo.

Los analistas de Adcap Grupo Financiero resaltaron que, a pesar de la volatilidad global, el Banco Central continuó comprando al menos el 5% del volumen diario del mercado cambiario, incluso con el tipo de cambio bajo presión, reforzando un marco de política estable y una acumulación constante de reservas.
Desde la compañía se mantienen optimistas con la renta fija local.
“A medida que las presiones de risk-off se moderaron, el tramo largo de la curva volvió a mostrar un mejor desempeño, y seguimos favoreciendo bonos de mayor duración, que deberían beneficiarse más si los spreads vuelven a comprimirse en paralelo”, indicaron.
Según sus estimaciones, si la deuda se equipara a la renta fija de El Salvador, los bonos del tramo corto deberían subir entre 5% y 7%, mientras que los bonos mas largos deberían ganar entre 14% y 16%.
Finalmente, Dante Ruggieri, socio de AT Invesiones, destacó que, en este contexto, se inclina por resignar tasa y buscar seguridad.
“Bonos cortos como los bopreales y el flamante AO27, me parecen buenos vehículos para devengar tasa (entre 5,6% y 5,8% de TIR). El Bonar 27 vino a suplir segmentos en donde el mercado no encontraba activos donde canalizar inversiones. Dado que este bono vence antes del cambio de mandato y paga mensualmente renta, se vuelve un activo interesante para devengar tasa en momentos de incertidumbre”, detalló Ruggieri.
















