Consejos para invertir

Las 4 trampas emocionales que hay que evitar y pueden arruinar cualquier inversión

Dejarse llevar por el miedo o el optimismo puede ser un arma de doble filo a la hora de delinear una estrategia de inversión. Cómo hacer para no caer en estos errores.

La plata puede traer consigo una montaña rusa de emociones. Perderla y ganarla no es lo mismo y a lo largo de una estrategia de inversión de largo plazo pueden aparecer un sinfín de sentimientos. Si bien esto es normal y le pasa a casi todos los inversores, el factor emocional también puede jugar un rol clave a la hora de tomar decisiones equivocadas.

Las emociones que despierta tener una ganancia abultada o ver en rojo los números podrían influenciar el comportamiento. Sin embargo, este es uno de los principales errores que pueden cometerse, según los especialistas. Cuando se decide en base a las emociones se suele hacer lo que se cree que es mejor y no lo que uno sabe que es lo mejor.

Para poder evitar estas trampas emocionales que nublan el juicio y ocasionan pérdidas irremontables es necesario conocerlas en detalle, poder identificarlas y, de esta manera, no caer en ellas cuando se las detecta. En su libro Navigate de investment jungle (Navegando la jungla de inversión), el gurú financiero Douglas Stone, ex Morgan Stanley y Merrill Lynch, describe algunas de ellas.

Lealtad

Cuando uno decide qué estrategia de inversión seguirá con su portfolio puede generar un vínculo emocional con la misma. Ese apego y lealtad por la táctica elegida, que funcionó en algún momento, puede convertirse en una cárcel para el inversor. No solo pasa con las estrategias, sino también con los activos financieros.

Para no caer en esta trampa, lo mejor es analizar y reanalizar con frecuencia el portfolio de inversiones y adaptarse si es necesario. Cambiar y no quedar aferrado a esa estrategia.

Optimismo

Un mercado alcista puede inflar el optimismo de cualquiera. El sobreoptimismo puede dar una falsa sensación de seguridad y una subestimación de los riesgos. Si se ven que los números crecen, muchos creen que el valor seguirá subiendo por más tiempo.

Sin embargo, los mercados son volátiles. Por eso lo más recomendado es siempre esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor. Siempre hay que tener una visión realista.

Pánico

Todo lo contrario a la trampa anterior. El miedo es un gran catalizador de malas decisiones. Los números bajan en picada y los inversores sienten la necesidad de hacer algo para corregirlo. Estas decisiones apuradas y sin un plan derivan en situaciones aun peores. Lo recomendado es dar un paso atrás para analizar el mercado y trabajar en un plan.

Orgullo

Admitir la derrota no siempre es fácil. Aunque el pánico no tiene que ser el motor de una decisión, aferrarse a una inversión y hundirse con ella tampoco es saludable. Muchos deciden mantener su posición con tal de no reconocer que se habían equivocado.

La tecnología volvió más fácil el invertir y muchas de estas decisiones rápidas pueden quedar envueltas en las trampas emocionales. Para no sufrirlas es necesario hacer pausas, consultar con otras personas o incluso con la almohada. Mirar el portfolio propio y analizar si es balanceado, realista y actualizado.

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Comentarios

  • JM

    Jorge Monteverdi

    Hace 13 días

    Se contradice si la accion baja no hay que entrar en panico pero si no haces nada tambien es malo creo que es una caja de pandora

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    Responder