La demanda por activos vinculados al dólar cayó un 50% desde las elecciones. Los inversores muestran señales de anclaje en sus expectativas nominales, lo cual contribuye a que el mercado demande menos cobertura.
La compra de dólares del BCRA junto con datos fiscales positivos permite que el mercado muestra confianza y priorice en carry trade. Cuáles son los bonos que recomiendan los analistas.
Baja demanda de cobertura cambiaria
Los inversores muestran señales de anclaje en sus expectativas en materia cambiaria y nominal a mediano plazo.
El stock de instrumentos atados a la dinámica cambiaria muestra un menos volumen de demanda por parte de los inversores.
Al sumar la demanda por instrumentos dólar linked en las licitaciones, así como también futuros de dólar vendidos por parte del BCRA, combinados con otros instrumentos atados al dólar oficial, la demanda por cobertura cambiaria sigue mostrando una tendencia a la baja.
La demanda por cobertura cambiaria hoy alcanza los u$s 7447 millones, colapsando 51% desde el máximo alcanzado antes de las elecciones legislativas de octubre, cuando había tocado un pico de u$s 15.287 millones.

Esta merma en la demanda por cobertura cambiaria se verificó en la última licitación de deuda en la que se evidenció un rollover acotado en la deuda dólar linked.
El Tesoro enfrentaba vencimientos por alrededor de u$s 1300 millones en Lelink, mientras que el Tesoro logró rollear solo u$s 128 millones, equivalentes a 9,7% del total.
Sin embargo, la clave pasó por el hecho de que se recibieron ofertas por apenas u$s 231 millones en la Lelink de febrero, mientras que la nueva letra con vencimiento en marzo fue declarada desierta.
Es decir, el mercado no demandó dólar linked por lo que no buscó posicionarse en activos atados al tipo de cambio oficial.
Los analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI) explicaron que tras el resultado de la ultima licitación de deuda en pesos, la demanda por cobertura cambiaria por parte del mercado cayó a su nivel más bajo desde la previa electoral.
“Tras la licitación de deuda de la semana pasada se redujo la demanda de cobertura por parte del sector privado, que descendió a u$s 7447 millones absorbidos por el sector público consolidado, desde los u$s 7655 millones de diciembre”, dijeron.
En dicha licitación, en la que se enfrentaban vencimientos por alrededor de $ 9,6 billones, el rollover se ubicó en 98%.
La demanda se concentró principalmente en los papeles de tasa fija que representaron cerca del 70% del total adjudicado, por su parte la letra TAMAR concentró el 15,4% del total, mientras que los papeles CER representaron el 13,7%.
Finalmente, el dollar linked representó el 2% restante.

Los analistas de Max Capital explicaron que la demanda de cobertura cambiaria viene disminuyendo de manera gradual desde las elecciones, impulsada por la expectativa de los inversores de que no se produzcan cambios significativos en el tipo de cambio real.
Además, resaltaron que esta percepción se apoya en el hecho de que el nivel actual luce más cercano a un equilibrio, e incluso superior al observado durante la primera mitad de 2025.
“En un contexto marcado por la ausencia de eventos que puedan generar volatilidad y con un tipo de cambio real más consistente con el objetivo del gobierno de acumulación de reservas, el apetito por cobertura se ha moderado. En este escenario, la demanda se concentra principalmente en aquellos inversores que, por la naturaleza de sus negocios, requieren cobertura de manera estructural”, indicaron desde Max Capital.
Según detallaron desde Adcap Grupo Financiero, la demanda por cobertura cambiaria alcanza el 21% de la M2, cuando en las elecciones legislativas de octubre, dicho ratio había alcanzado el 48%.

Melina Di Napoli, Analista de Productos Wealth Management en Balanz, explicó que permanece latente la demanda por cobertura cambiaria por parte de las empresas, evidenciada por la suba en los Bopreal Serie 3.
“Observamos una fuerte demanda por el BOPREAL Serie 3 (BPY26), con vencimiento en mayo. El bono acumula una suba cercana al 3% en dólares en 2026, lo que lo convierte en un claro termómetro de la demanda de dolarización por parte de empresas importadoras que aún mantienen la restricción cambiaria cruzada. Esto nos da la pauta de que hay necesidad de dólares para cancelación de ciertos compromisos o para atesorar”, dijo Di Napoli.
A su vez, explicó que distinta es la situación para los instrumentos dólar linked, es decir, bonos que ajustan por tipo de cambio oficial pero que cancelan en pesos al vencimiento.
“En este segmento no se percibe un apetito significativo por cobertura cambiaria, dado que las tasas de interés de corto plazo resultan muy atractivas y superan holgadamente la inflación proyectada por las encuestas”, afirmó Di Napoli.
Compras de dólares y datos fiscales
Una variable que contribuye a la estabilidad cambiaria es la dinámica en la compra de divisas por parte del BCRA en lo que va del 2026.
El BCRA compró u$s 125 millones el viernes, llevando el acumulado de la semana a u$s 469 millones y el acumulado del año a u$s 687 millones.
De esta forma, el BCRA acumula 10 ruedas consecutivas con compras de divisas.

Por lo tanto, el hecho de que el BCRA pueda hacerse de dólares, esto sirve también para anclar las expectativas a los inversores en materia cambiaria, disminuyendo la necesidad de que estos tengan que demandar cobertura.
Rodrigo Benítez, economista jefe de MegaQM, coincidió en que la demanda de cobertura cambiaria bajó fuerte en las últimas semanas de la mano de la acumulación de reservas del BCRA.
“Eso hace que algunos inversores, que tenían una mirada más de retorno total están bajando posiciones de cobertura. En términos de dinámica, en la medida que nos acercamos al segundo trimestre, pico máximo estacional de oferta de dólares ese apetito tiende a disminuir, y cuando se termina esa estacionalidad, la demanda de cobertura vuelve a tener un crecimiento”, explicó.
Otro factor que permite anclar las expectativas tiene que ver con lo fiscal
El Ministerio de Economía publicó el viernes que el 2025 volvió a cerrar con superávit fiscal y financiero.
El 2025 marcó un superávit primario de 1,4pp del PBI y de 0,2pp para el financiero, por debajo de los superávits anotados en 2024, pero por encima si excluimos el Imp. PAIS.
Se alcanzan dos años consecutivos de superávit financiero por primera vez desde 2008.

Desde Max Capital encuentran como positivo el hecho de que el BCRA compre divisas, lo cual permite un anclaje en las expectativas cambiarias, haciendo que la demanda por cobertura también sea menor.
“Considerando el proceso de compras de divisas por parte del Banco Central, estimamos que el tipo de cambio real continuará mostrando, en mayor o menor medida, un comportamiento relativamente estable. Esto refuerza la conveniencia de que los inversores mantengan en sus portafolios una composición de monedas consistente con la estructura de sus negocios y/o con la moneda de denominación de sus pasivos”, afirmaron desde Max Capital.
Tasas al alza restan demanda por cobertura
Las tasas en pesos se desplazaron al alza, empujadas por la sorpresa inflacionaria, así como también por otros factores monetarios.
Entre ellos, el mercado local transita un contexto de iliquidez, lo cual hace subir las tasas de interés.
En paralelo, la mayor demanda estacional de dinero también hace que las tasas en pesos se desplacen al alza.
Todo ello hace que los rendimientos en moneda local sean más elevados, pudiendo representar un punto de entrada para el posicionamiento en pesos y contemplando también la dinámica de desinflación esperada para los próximos meses.
La curva a tasa fija opera con tasas por encima del 3% en el tramo corto y en niveles de 2,5% en el tramo más largo.
Esto son niveles superiores a los que se evidenciaban a comienzo de año, cuando la curva promediaba en tasas mensuales (TEM) del 2,4%.

Por lo tanto, con una tasa al alza, combinado con una banda cambiaria que caminará al 2,8% en febrero (tras el dato de inflación de diciembre), los inversores ven mayor apetito por posicionarse en pesos.
Los analistas de Sailing Inversiones detallaron que la fuerte caída en la demanda de cobertura cambiaria responde, en gran medida, al atractivo que volvió a tomar el carry en pesos.
“Con tasas implícitas cercanas al 3,1% TEM y un consenso creciente de que la inflación de enero retomaría un sendero descendente, el costo de dolarizar carteras hoy luce elevado. En este contexto, la tasa en pesos actúa como un ancla que desalienta la cobertura y favorece estrategias tácticas de carry, algo que también quedó reflejado en la última licitación de deuda, donde la demanda se volcó mayoritariamente a instrumentos en moneda local”, detallaron.
Desde el lado de la estrategia, desde Sailing Inversiones entienden que actualmente luce prudente mantener una postura de corta duración.
“Si bien los rendimientos siguen siendo atractivos, el nivel de tasas continúa elevado y el contexto de liquidez es ajustado, lo que incrementa el riesgo de correcciones bruscas de precios. Estirar duration en este escenario puede transformar rápidamente un trade atractivo en uno perdedor. Por eso, priorizamos instrumentos cortos y líquidos para capturar carry, manteniendo flexibilidad ante eventuales cambios en las condiciones monetarias o de expectativas”, indicaron.
Los analistas de Aldazabal y Cia coincidieron en que estamos en presencia de una baja en la demanda por cobertura y que las tasas altas en pesos contribuyen en una merma en dicho posicionamiento.
“Con el reciente ajuste de tasas al alza, que el mercado pareciera percibir como transitoria dada la curva de tasa fija invertida, aparece una oportunidad de carry enfocándose en el tramo corto de la curva, en niveles superiores a 3% (TEM). Aun considerando la aparente consolidación del esquema cambiario con las bandas ajustables por inflación, el dólar oficial actualmente a 8% del techo de la banda deja espacio para una eventual corrección que borraría un par de meses de ganancias de carry.”, afirmaron.

Inversiones en pesos
Por otro lado, la merma en la demanda de dinero podría comenzar a caer desde la segunda quincena de enero, lo cual elevaría el atractivo en posicionarse en pesos.
Si la demanda de dinero baja, las tasas de interés también deberían acompañar, y dado que el precio de los bonos tiende a moverse de manera inversa a la tasa, la deuda en pesos podría volver a resultar atractiva.
En ese caso, los analistas creen que puede presentarse un punto de entrada para los bonos de mayor plazo.

Los analistas de Baires Asset Management coincidieron en que la caída en la demanda de cobertura cambiaria, verificada en las recientes licitaciones, es consistente con el escenario de curva invertida en pesos.
“El mercado está priorizando la captura de tasas reales y la compresión de rendimientos por sobre la dolarización precautoria”, indicaron.
En cuanto a las inversiones, desde Baires Asset Management indicaron que la prioridad hoy es el carry trade, pero con un enfoque en la compresión de tasas.
“No se busca solo el devengamiento nominal, sino la ganancia de capital que genera el estiramiento de duration ante la expectativa de normalización de la curva. La demanda por dolarizar no ha desaparecido, pero se ha vuelto exigente en precio. Solo se favorece en perfiles moderados que buscan asegurar tasas del 9% a 10% en activos soberanos o corporativos”, dijeron.
A la hora de posicionarse en pesos, desde Baires Asset Management indicaron que “las Boncap largas (T30A7 y T31Y7) son los instrumentos predilectos para capturar la baja de tasas de mediano plazo y poder lograr un retorno atractivo no solo en términos reales sino también pensando en ganarle a la tasa de devaluación”.
En términos de posicionamiento, Benítez afirmó que han estado aprovechando aquellos momentos en los que los activos atados a la dinaimca cambiaria ofrecieron un buen punto de entrada.
“Los FCi de Cobertura Dollar Linked, como el MegaQM cobertura se van posicionando entre activos dollar linked puros, futuros de tipo de cambio y activos hard dollar en función de la conveniencia de cada momento de mercado. Hoy el fondo tiene 60% de la cobertura armada con títulos dollar linked, 32% con futuros y 8% con posiciones hard dollar. Con eso logra armar una cartera que rinde devaluación + 7,3%. Esa es una clara estrategia de carry con rendimientos en pesos calzados”, indicó Benítez.















