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Este lunes, el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó junto a su equipo económico el plan financiero 2026/2027 para la Argentina. Allí, el funcionario marcó la hoja de ruta para la deuda nacional y aseguró: “Los refinanciamientos del 2026 están sobrecumplidos y los de 2027 son menos desafiantes”.

Junto a su viceministro, José Luis Daza, y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, Caputo hizo énfasis en la importancia de conseguir financiamiento a tasas bajas, habló sobre las “opcionalidades” del programa y detalló qué proyecta su cartera respecto a la deuda nacional.

Además, también se explayó sobre los objetivos a más largo plazo de su cartera: que, en caso de que Javier Milei logre la reelección, Argentina alcance la calificación de Investment Grade para fines de 2031.

El ministro también se refirió a una eventual salida a los mercados internacionales y fue contundente: “Ya tenemos acceso [a los mercados] desde hace bastante tiempo”. Sin embargo, explicó que aceptar esas condiciones habría implicado pagar unos u$s 3.300 millones adicionales en intereses, por lo que su equipo lo considera “una opción, no un objetivo”.

Tras estas definiciones, Furiase se encargó de compartir los detalles del paso a paso del Gobierno para "refinanciar el capital de la deuda existente“.

Sobre el final, el ministro retomó la palabra para responder una consulta sobre la competitividad de la Argentina con el nivel actual del tipo de cambio y una política más abierta de comercio internacional.

La clave de la competitividad no es el dólar, según Caputo

Consultado por el valor actual del dólar y su impacto en la competitividad de la Argentina a nivel global, Luis Caputo fue claro sobre la mirada del Ministerio de Economía al respecto: “El nivel de tipo de cambio no es la variable que nosotros consideramos que es lo importante para que el país tenga competitividad”.

Incluso, el funcionario fue más allá en esta definición al considerar que “querer generar competitividad vía tipo de cambio” es “el error más grande de todas estas últimas décadas”.

Y fue contundente: “Competitividad vía tipo de cambio no es otra cosa que empresarios pagando salarios miserables a los empleados. Esa no es la forma de ser competitivo“.

Para Caputo, la competitividad real se logra reduciendo el llamado “costo argentino” a través de la baja de impuestos y regulaciones y la mejora de infraestructura y logística.

“No te puede costar más trasladar la mercadería dentro del país que exportarla a China”, criticó, y aseguró que el Gobierno ya está “trabajando” para atacar estas cuestiones.

La infraestructura argentina va a mejorar mucho en los próximos dos años y va a mejorar mucho la competitividad”, prometió en esta línea.

La definición de José Luis Daza sobre el dólar

En línea con este debate, el viceministro de Economía, José Luis Daza, intervino en la discusión y planteó tres puntos clave por los cuales “nadie sabe cómo va a estar el tipo de cambio” a futuro.

“Lo que te puedo decir con honestidad intelectual, la academia te lo puede decir, es que no sabemos a dónde va a estar el tipo de cambio”, asumió.

Para sustentar esto, el segundo de Caputo se refirió a análisis de los economistas Ken Rogoff y Richard Meese en los que estos realizaron un seguimiento de “las fluctuaciones y los modelos que se utilizan para predecir el tipo de cambio”.

¿Su conclusión? “No existen modelos que en los próximos dos años puedan predecir el tipo de cambio mejor que alguien tirando una moneda”, afirmó Daza.

Y agregó: “Entonces, cuando escuchás a gente diciendo que el tipo de cambio está ‘sobrevaluado’, la verdad es que por lo general hay que tener muchas dudas, una sospecha, sobre quién lo dice”.

En segundo lugar, Daza se refirió al debate sobre el tipo de cambio “de equilibrio” y fue tajante: “El tipo de cambio de equilibrio es una métrica que nadie conoce, nadie la puede observar”, explicó, y detalló que depende de variables imposibles de medir, como la competitividad de los socios comerciales del país y las expectativas sobre esa competitividad.

En esa línea, el viceministro cuestionó el uso de series históricas para analizar el tipo de cambio actual. Según explicó, esas comparaciones remiten a “una especie de aberraciones cambiarias que existieron en el pasado”, con controles cambiarios, déficit fiscal, financiamiento monetario, brechas del 120% y defaults de por medio.

“El utilizar el tipo de cambio histórico para hacer alguna aseveración con respecto al tipo de cambio actual es erróneo”, sentenció.

Finalmente, como tercer punto, Daza sostuvo que el tipo de cambio de equilibrio cambia con las condiciones estructurales del país. En este sentido, puso como ejemplo el desarrollo de Vaca Muerta y las inversiones mineras: “Cambia el tipo de cambio de equilibrio cuando descubrís que podés invertir en minería y cuando ves los proyectos que se vienen en Argentina”, afirmó.

Por ende, el funcionario concluyó que el tipo de cambio no es una herramienta que pueda manejar el Gobierno. “Nosotros no la controlamos”, aseguró.

Y cerró con la definición de fondo de su política cambiaria: “A todas las preguntas asociadas al tipo de cambio la mejor respuesta es: dejémoslo flotar, veamos cómo evoluciona y que los agentes tomen decisiones basados en ese tipo de cambio que está flotando”.