

Carlos Melconian, uno de los consultores más escuchados por el círculo rojo y la City porteña, volvió a encender las alarmas sobre la sostenibilidad del programa económico de Javier Milei.
En diálogo con AM 990 Splendid, el expresidente del Banco Nación fue tajante al diferenciar el éxito mediático del Gobierno de la realidad estructural: “Milei desinfló la economía al veinte y pico anual, pero no es cierto que derrotó a la inflación”, sentenció.
Para Melconian, el país se encuentra en una meseta de “dos y moneditas” mensual que, si bien es una mejora respecto al escenario de hiperinflación latente que recibió la gestión actual, está lejos de ser una victoria definitiva. El economista subrayó que alcanzar niveles de un solo dígito anual requiere un plan de estabilización estructural que hoy no vislumbra. “Este programa sigue armándose en el día a día”, disparó, cuestionando la falta de previsibilidad a largo plazo del equipo económico.
Del “techo” del dólar a la ilusión de la libertad
Uno de los puntos más agudos del análisis de Melconian fue la política cambiaria. En un contexto donde el mercado debate cuándo se eliminará el cepo, el economista puso en duda la naturaleza “libre” del mercado actual. “Yo no voy a aceptar de ninguna manera que este dólar todavía es libre; va a ser libre el día que el Gobierno compre y muestre que es libre de verdad”, explicó.
Según su visión, el Banco Central optó por una estrategia pragmática de indexación para evitar un retraso cambiario explosivo. Melconian analizó que el Gobierno “fantaseó” con fijar el tipo de cambio al 1% mensual, pero se dio cuenta de que “iba a chocar”. Ante esto, la decisión fue indexar el techo de la banda cambiaria a la inflación pasada.
“Nadie está pensando hoy en la Argentina que el techo puede ir al dos y pico y que el dólar se va a quedarse quieto”, afirmó. Para el consultor, si la inflación se mantiene por encima del ritmo de devaluación (crawling peg), el esquema corre el riesgo de “ponérselo de sombrero”. Al indexar la banda, el Ejecutivo habría postergado, sin decirlo, el objetivo de derrumbar la inflación a un dígito anual a cambio de darle “aire” al dólar.
El conflicto del crecimiento para Melconian: “¿Dónde vamos?”
Melconian también se mostró preocupado por la parálisis de la actividad económica, citando el freno en la industria, la construcción y el consumo. En su análisis, el equipo económico actual tiene un sesgo opuesto al “productivismo” de gestiones anteriores, enfocándose casi exclusivamente en la ingeniería financiera de corto plazo.
“Este Gobierno tiene un equipo económico que goza cada vez que ocurre algo como lo de ayer —por este martes—: consiguió tres pagos, tapó el agujero, pagó... y entonces uno dice: ‘¿Che, pero con eso dónde vamos?’”, cuestionó.
En este sentido, fue crítico con la idea oficialista de cambiar la matriz productiva del país de un día para el otro. Recordó que el 70% del PBI argentino es consumo doméstico y que esa realidad no se modifica con teorías de escritorio. “Esto no es el PBI chino, no es la matriz productiva chilena. Vos no vas a mover a los trabajadores del conurbano a Neuquén como dicen los libros en tres días porque ahora tenemos Abu Dabi allá y nos quedó África acá”, graficó con dureza.
Inversiones y el “Efecto Trump”
Respecto a la llegada de capitales, Melconian pidió cautela y bajar las expectativas sobre un desembarco masivo de dólares tras el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos. Recordó que la gestión de Mauricio Macri ya pagó caro el error de creer que la “sola presencia” de un gobierno pro-market traería una lluvia de inversiones.
“No es que te alineás con Trump y llueven las inversiones. Eso va a ser un proceso distinto”, advirtió. Además, señaló que el modelo actual está ajustando mediante la informalidad laboral, lo que mantiene el poder adquisitivo “aplacado” y dificulta un renacimiento genuino del consumo y el crédito.
La deuda: el fantasma del 2027 para el Gobierno
Finalmente, el economista puso el foco en los vencimientos de deuda. Aunque reconoció que el 2025 es un año de “capital que se rolea”, puso una fecha de vencimiento a la tranquilidad financiera: el año 2027.

“El 27 es más picante en ese número”, advirtió Melconian, señalando que la Argentina está engendrando un conflicto cualitativo entre lo que le debe a los organismos internacionales (como el FMI) y lo que le debe a Wall Street. Para el consultor, el problema del país no es la magnitud de la deuda en relación al PBI, sino “la calidad y la vuelta al mercado”.
“Vamos a una pelea, una puja, en el 27 que no empezó, pero nos vamos a acordar de este programa”, concluyó, dejando un mensaje inquietante para los inversores: la estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero el camino hacia un crecimiento real y una solvencia de largo plazo sigue siendo una incógnita sin hoja de ruta.















