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La última licitación del Tesoro dejó una señal clara: el mercado todavía está dispuesto a quedarse en pesos, pero no a cualquier plazo ni a cualquier precio.

En la misma, se adjudicaron $ 4,49 billones, con un 73% concentrado en la Lecap de noviembre 2026 y una TIR de 28,54%, equivalente a una tasa efectiva mensual de 2,1%.

El mensaje es doble: “Por un lado, el Gobierno logra captar pesos y evita que parte de esa liquidez vaya directamente al dólar. Por otro, el mercado confirma que el apetito por carry existe, pero de manera más táctica: plazos más cortos, mayor premio y más cobertura”, revela la analista Piedad Ortiz.

Nuevo carry

En la jerga, le dicen el carry PCPC, por sus iniciales de plazos cortos, por cobertura.

Entre agosto y noviembre, el retorno implícito ronda 7,8%. En términos simples: si el dólar sube menos que eso, el carry funciona. Si el dólar acelera más rápido, empieza a perder atractivo.

A esto se suma una señal importante en la parte corta: la liquidez sigue tensa y eso empieza a modificar el pricing de toda la curva.

En este contexto, la estrategia en pesos cambia: “Menos carry ciego, más selectividad, más foco en liquidez y más cobertura por capas”, sugiere Ortiz.

Cobertura

A su juicio, el dólar linked vuelve a ganar atractivo para capturar riesgo electoral y recomposición cambiaria hacia 2027 y 2028, mientras que el CER recupera protagonismo si la desinflación se vuelve más lenta de lo esperado.

Para empresas y tesorerías, la discusión ya no es solo “pesos o dólares”. La pregunta es más estratégica: ¿cómo administrar caja, deuda, cobertura e inflación en un contexto donde el carry sigue, pero el riesgo también?

La respuesta que brinda la especialista es carry táctico, con cobertura en alza: “El mercado sigue en pesos, pero ya no compra duration larga sin premio”.

Plazos cortos por cobertura

En GMA Capital precisan que la estrategia del Gobierno parece mostrar una prioridad por sostener al tipo de cambio por debajo de la zona de $ 1500, aun a costa de resignar algo de velocidad en la acumulación de reservas.

“La desaceleración de las compras en el MLC coincidió, además, con una licitación de fin de julio que alcanzó un rollover de 154%, retirando liquidez de la plaza y reforzando el sesgo contractivo. A esto se sumó la intervención del BCRA a través de distintos canales para contener las presiones cambiarias”.

Si bien la intervención vía instrumentos dollar-linked se moderó durante la última semana y la subasta más reciente tuvo un resultado prácticamente neutro en términos monetarios, la señal que reina es la misma.

Dólar bajo control

Por el momento, la acumulación de reservas quedaría subordinada a evitar un nuevo salto del dólar.

En ese sentido, el desafío hacia adelante será compatibilizar el objetivo de sumar los u$s 10.000 millones anticipados por el viceministro José Luis Daza con una estrategia cambiaria que hasta ahora mostró poca disposición a convalidar niveles por encima de los $ 1500.

Para Brian Torchia, Gerente de Finanzas Corporativas de Pgk Consultores, los retornos estimados de activos de tasa fija, inflación o dolar linked muestran valores muy similares, sin generar incentivos a “volcarse de forma obvia” a alguna opción en particular.

Lecap

De esta forma, a su juicio, prima el balanceo y el equilibrio, diversificando entre activos, siendo entonces una alocación en Lecap (tasa fija), bonos CER (inflación) y bonos dolar linked (dólar) en porcentajes similares una opción razonable como punto de partida.

“No obstante, la serenidad del mercado de cambios y la estabilización de la inflación invitan a sesgar la cartera en favor de Lecap cortas para capturar un poco más de tasa e ir rebalanceando la cartera en la medida en que se vayan generando vencimientos”, aconseja Torchia.