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Bitcoin atraviesa una etapa decisiva para definir su próximo gran movimiento. Mientras una parte del mercado sigue con atención las decisiones sobre las tasas de interés, las regulaciones y la entrada del dinero institucional, Norberto Giudice, especialista argentino en blockchain y conocido en redes sociales como Criptonorber, considera que el activo se acerca al final de su ciclo bajista y podría tener por delante dos años de subas.
Su escenario, sin embargo, no es una garantía. La proyección depende de que Bitcoin vuelva a respetar el comportamiento cíclico que Giudice asegura haber observado durante sus 13 años dentro del ecosistema.
“Creo que estamos en el final de lo que fue el mercado bajista y que probablemente tengamos de acá en adelante dos años alcistas. Por lo menos, 2027 y 2028 deberían ser positivos si continúa el ciclo que vengo viendo”, explicó en diálogo con este medio.
La tesis combina dos dimensiones. En el corto y mediano plazo, el especialista mantiene una perspectiva optimista sobre el precio y la adopción.
Pero al mirar más lejos identifica un riesgo tecnológico diferente de las amenazas habituales: el avance de la computación cuántica y su capacidad potencial para vulnerar las claves privadas que protegen los bitcoins.
Por qué ve dos años alcistas para Bitcoin
La visión de Giudice parte de los ciclos que históricamente atravesó Bitcoin. El mercado suele alternar etapas de fuertes subas, correcciones profundas y períodos de acumulación antes de iniciar un nuevo movimiento alcista.
Según el especialista, el activo estaría terminando una de esas fases bajistas. Si el patrón vuelve a cumplirse, 2027 y 2028 podrían convertirse en años favorables para la cotización.
La condición es importante: Giudice no plantea que el ciclo vaya a repetirse de manera automática. Su pronóstico depende de que se mantenga una dinámica observada durante los años anteriores.
Cambios regulatorios, movimientos de tasas, conflictos internacionales o decisiones de grandes inversores pueden modificar el precio y aumentar la volatilidad durante el recorrido.
Su posicionamiento personal refleja esa convicción. El especialista aseguró que tiene más del 80% de su patrimonio invertido en activos digitales y que actualmente prefiere aumentar su exposición a Bitcoin antes que concentrarse en acciones o propiedades.
En el ciclo alcista anterior había seguido el camino opuesto: tomó ganancias de Bitcoin y destinó parte del capital a inmuebles y compañías tecnológicas como Tesla y Amazon. Ahora considera que el momento del mercado vuelve a favorecer al activo digital.
“Hoy estamos en un momento de hacer todo lo contrario: salir de las inversiones de las que podamos salir para entrar en Bitcoin”, afirmó. Se trata de su estrategia personal y de una posición de riesgo elevada, no de una recomendación general aplicable a cualquier inversor.

Bitcoin dejó de ser un activo de nicho
Una de las razones que sostienen su optimismo es el cambio en la forma en que los inversores perciben a Bitcoin.
Para Giudice, el activo dejó de ocupar exclusivamente un rincón especulativo del mercado cripto y empezó a ser incorporado a carteras más tradicionales.
“Cada vez se lo ve más como un commodity. Se lo compara con el oro, el petróleo o un recurso escaso”, sostuvo.
La diferencia, según su mirada, está en la previsibilidad de la oferta. Bitcoin posee una emisión limitada a 21 millones de unidades, mientras que en otros activos considerados escasos siempre existe la posibilidad de descubrir nuevas reservas o ampliar la producción.
Esa característica permitió que ganara terreno como reserva de valor. Aunque Bitcoin nació con la pretensión de funcionar como una moneda de intercambio, Giudice considera que ese espacio comenzó a ser ocupado en mayor medida por las stablecoins, mientras que Bitcoin se consolidó como un activo de ahorro de largo plazo.
El ecosistema, de esta manera, empezó a dividir funciones: las monedas estables avanzaron en los pagos y las transacciones cotidianas, mientras Bitcoin quedó asociado a la preservación de valor y la escasez programada.
¿Wall Street modificó la esencia de Bitcoin?
Al ser consultado por el ingreso de fondos de inversión, empresas y grandes capitales y si la adopción institucional fortalece a Bitcoin o si, por el contrario, debilita su naturaleza descentralizada, el experto fue tajante.
Giudice reconoce que la acumulación en manos de grandes jugadores puede concentrar parte de las tenencias. También señala que algunos países ganan peso en la minería por contar con energía más barata o mayor capacidad instalada. Sin embargo, no considera que Wall Street haya destruido la esencia del activo.
Su argumento es que la libertad constituye el principal fundamento de Bitcoin. La red permite que cualquier persona, empresa, fondo o gobierno compre, venda y transfiera el activo sin que exista una autoridad capaz de decidir quién puede participar.
“La misma libertad que permite transferir el monto que quieras, a la hora que quieras y sin pedir permiso también deja la puerta abierta para que cualquier institución, gobierno o persona poderosa haga lo que quiera”, explicó.
Desde esa perspectiva, impedir que un fondo o una empresa acumule una determinada cantidad de bitcoins sería contradictorio con las reglas abiertas del propio protocolo. La entrada institucional puede generar efectos incómodos para los pequeños inversores, pero prohibirla implicaría limitar la característica que Giudice considera más valiosa.
El riesgo que no depende de gobiernos ni de tasas
El especialista distingue entre los factores “humanos” que afectan el precio de Bitcoin y las amenazas capaces de modificar sus fundamentos tecnológicos.
Dentro del primer grupo coloca las tasas de interés, las guerras, las regulaciones y las decisiones políticas. Esos acontecimientos pueden impulsar ventas, cambiar el apetito por riesgo o provocar movimientos abruptos, pero no alteran necesariamente la emisión, la estructura o el funcionamiento de la red.
La computación cuántica pertenece a una categoría diferente.
“Hay cosas humanas que impactan en Bitcoin y en su precio, pero no impactan en sus fundamentos. La computación cuántica sí es un riesgo para los fundamentos de Bitcoin”, advirtió.
Las computadoras cuánticas utilizan principios distintos de los sistemas tradicionales y, si alcanzaran suficiente capacidad, podrían resolver ciertos cálculos con una velocidad muy superior. En el caso de Bitcoin, el temor es que en el futuro pudieran utilizarse para vulnerar las claves criptográficas que permiten controlar y transferir los fondos.
No se trata de un riesgo que Giudice considere inminente ni de una amenaza que ya pueda ejecutarse. El propio especialista admitió que no sabe si el desafío aparecerá durante el ciclo actual o después del próximo halving. Su planteo apunta al largo plazo: la red deberá actualizar sus sistemas de seguridad antes de que esa capacidad tecnológica sea una realidad.
Qué pasaría con los bitcoins perdidos
Los usuarios activos podrían trasladar sus fondos a billeteras preparadas para resistir ataques cuánticos si el protocolo desarrolla esas soluciones. El problema más complejo estaría en las direcciones abandonadas, cuyos propietarios murieron, perdieron sus claves o dejaron de operar.
Dentro de ese grupo también suelen incluirse los bitcoins atribuidos a Satoshi Nakamoto, el creador de la red, que permanecen inmóviles desde hace años.
Si una tecnología futura pudiera reconstruir las claves privadas de esas direcciones, los fondos podrían quedar expuestos. A diferencia de los usuarios activos, esas billeteras no podrían migrar voluntariamente hacia un sistema de seguridad actualizado.
Giudice explicó que dentro del ecosistema ya se discuten distintas respuestas posibles.Una de ellas sería congelar las monedas consideradas vulnerables para impedir que puedan moverse. Sin embargo, rechazó esa alternativa porque, en su opinión, equivaldría a confiscar bitcoins legítimos y violar el principio de libertad sobre el que se construyó la red.
“Incautarle los bitcoins al propio Satoshi sería ir en contra de la libertad de lo que él creó”, sostuvo.
Inteligencia artificial y computación cuántica
El avance de la inteligencia artificial también podría acelerar el desafío. Giudice señaló que ambas tecnologías pueden complementarse para potenciar la capacidad de cálculo y elevar la presión sobre los sistemas criptográficos actuales.
Hasta ahora, las principales actualizaciones de Bitcoin estuvieron vinculadas con la escalabilidad, la velocidad de las operaciones y el equilibrio entre seguridad, descentralización y capacidad de procesamiento. La computación cuántica obligaría a concentrarse en otra prioridad: garantizar que las firmas digitales y las claves privadas sigan siendo seguras frente a máquinas mucho más potentes.
Para Giudice, ese es el próximo gran reto tecnológico del ecosistema. No necesariamente impedirá que Bitcoin continúe subiendo durante los próximos años, pero podría exigir una actualización profunda para preservar su funcionamiento en el largo plazo.
Dos horizontes para el inversor
La lectura del especialista separa con claridad los tiempos del mercado. Para 2027 y 2028, Giudice ve un escenario potencialmente alcista si el ciclo histórico vuelve a repetirse. En un horizonte más largo, la computación cuántica aparece como una prueba para la capacidad de adaptación de Bitcoin.
El primer escenario dependerá del precio, la liquidez, la demanda y el contexto macroeconómico. El segundo pondrá a prueba la seguridad y la gobernanza del protocolo.
Giudice profundizará estas cuestiones en Take Profit Conference 26, el encuentro que se realizará el 26 de septiembre en Buenos Aires y reunirá a referentes de las finanzas tradicionales, los activos digitales y el real estate.

Por Santiago Escobar
Redactor
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