ENVIADO ESPECIAL

El Messi de la política monetaria que derrotó a la inflación explica cómo lo hizo

Hace tres meses que Brasil mantiene a raya la inflación después de haber sido pionera en el proceso de subas de tasas, más pronunciado que la propia Fed. Hubo una serie de análisis que desarrolla aquí el presidente del Banco Central de Brasil, Roberto Campos Neto.

No es futbolista ni estrella de cine. Pero está claro que la presencia del brasileño Roberto Campos Neto en la Conferencia Internacional de Banca organizada por Grupo Santander en Madrid lo transformó durante la mañana de hoy en un Messi de la política monetaria.

Es que el titular del Banco Central de Brasil no deja de cosechar el reconocimiento que le trajo el haber sido el primer responsable de una institución monetaria que consiguió resultados efectivos para bajar la inflación.

Campos es un economista de 53 años que llego al BC de la mano de Paulo Guedes, el ministro de Hacienda de Jair Bolsonaro. Eludió con soltura la previsible consulta sobre el resultado electoral, pocos días después de la segunda vuelta que le diera a Luiz Ignacio Lula da Silva la oportunidad de volver al poder.

En Brasil detectaron que el shock de demanda que alteró el consumo de bienes iba a tener un efecto más potente sobre los precios, en momentos en que el mundo todavía seguía pensando en mantener los estímulos.

"Los bancos centrales no suelen hablar mucho de política, menos cuando se ha visto que hay un país dividido. Nuestra función ahora es seguir adelante, tenemos una lucha importante que hacer contra la inflación y necesitamos encontrar la forma de que el país crezca de manera sostenible. Esperamos poder trabajar de la mejor forma posible con el nuevo gobierno", sintetizó.

Quienes lo tratan con más frecuencia y confianza ya saben que Lula le aseguró, antes de la elección que le dio el triunfo, que respaldará y acompañará su trabajo al frente de la entidad (su mandato vence en 2024).

sucesor, con prosapia financiera 

Campos sucedió en 2019 a Ilan Goldfjan, que fue al FMI a hacerse cargo del Departamento Hemisferio Occidental, desde donde hoy monitorea el acuerdo con la Argentina. Estudio economía en la UCLA y también matemáticas.

Hizo una larga carrera en la banca privada, que incluyó varias posiciones relevantes Santander, entidad a la que ingresó en el 2000. Parte de su prestigio se lo legó su abuelo, Roberto de Oliveira Campos Neto, creador del BNDS con Getulio Vargas y arquitecto del actual banco central durante el gobierno militar de Humberto Castelo Branco, en 1964.

Campos explicó de primera mano cómo encaró Brasil la estrategia de lucha contra la inflación, que hoy muestra como resultado tres meses consecutivos de descenso luego de una suba de la tasa Selic de 4% a 14%.

Lula le aseguró, antes de la elección que le dio el triunfo, que respaldará y acompañará su trabajo al frente de la entidad, que durará hasta 2024.

Todo empezó con una lectura anticipatoria de la reacción que mostró la economía a la salida de la pandemia: detectaron que el shock de demanda que alteró el consumo de bienes iba a tener un efecto más potente sobre los precios, en momentos en que el mundo todavía seguía pensando en mantener los estímulos.

El resultado fue una dislocación de la demanda que chocó con puntos críticos de abastecimiento (el caso de los semiconductores es tal vez el ejemplo más universal de este escenario).

"Los bancos centrales pueden cometer dos errores: "Hacer poco o hacer demasiado; cuando cometes el primero es probable que también cometas el segundo, porque perdiste credibilidad y buscas hacer más para recuperarla", dijo Campos.

La Guerra en Ucrania, a posteriori, disparó los precios del petróleo y el gas, factor que al combinarse con la transición energética global (cuyo efecto inmediato fue una menor inversión en la producción de combustibles fósiles), causó un cuello de botella todavía mayor. "Cuando pusimos todo esto en la ecuación vimos que inflación iba a ser más persistente", describió Campos.

El fantasma en la memoria

Brasil enfrentó otros factores: una memoria inflacionaria que se reactivó apenas los precios empezaron a ascender y la sequía, que le restó producción agrícola y también energía hidroeléctrica.

"La inflación plena llegó antes que a otros países", se sinceró Campos, y eso obligó al BC a subir las tasas mucho más rápidamente de lo que lo hicieron otros reguladores.

Campos sostuvo que los bancos centrales pueden cometer dos errores: "hacer poco o hacer demasiado". El problema es que "cuando cometes el primero es probable que también cometas el segundo, porque perdiste credibilidad y buscas hacer más para recuperarla", pero eso no asegura los resultados.

Para Brasil fue bueno que las economías avanzadas avanzaran con decisión en políticas monetarias más duras porque permite a los países emergentes "importar menos inflación".

"Muchos gobiernos se sintieron cómodos y dejaron pasar tiempo sin hacer reformas que ayudaran a crecer: hoy tenemos que pagar por ello. El desafío que tenemos por delante es ver cómo pagar esa factura de manera eficiente".

El titular del BC brasileño consideró que la fragmentación de las economías que causó la pandemia no ayudó, porque la oferta (los fabricantes del sector privado) se adaptaron a su manera y crearon las condiciones para que esa demanda creciente fuera atendida sin coordinación.

"Muchos gobiernos se sintieron cómodos y dejaron pasar tiempo sin hacer reformas que ayudaran a crecer: hoy tenemos que pagar por ello. El desafío que tenemos por delante es ver cómo pagar esa factura de manera eficiente. Algunos gobiernos sugieren aumentar impuestos al capital, pero eso va a agravar la situación".

"Distanciarse del mercado tampoco ayuda", dijo Campos, en un mensaje para que escuchen las futuras autoridades brasileñas. "Tenemos que trabajar juntos para crecer", afirmó. 

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