

Tras meses de relativa calma y un carry trade que parecía inagotable, el mercado cambiario volvió a dar señales de volatilidad en junio con una suba del dólar cercana al 5 %. Para el economista Martín Rapetti, director de la consultora Equilibra, este movimiento no es aislado, sino una corrección necesaria frente a un escenario que amenaza con repetir momentos históricos de la macroeconomía argentina: ¿por qué habla del “Día de la Marmota” cambiario?
El analista advirtió que, si el Gobierno nacional continúa priorizando el uso del tipo de cambio como “ancla” contra la inflación a costa de la acumulación de divisas, el final de la película es previsible y se agrava el riesgo de crisis.
El riesgo de “pisar” el dólar
Según Rappetti, si el Banco Central (BCRA) interrumpe la compra de reservas y permite que el tipo de cambio se atrase frente a los precios y salarios, la presión volverá a estallar tarde o temprano. “Si el Gobierno deja que el tipo de cambio se quede lo más quieto posible, va a correr riesgo de que vuelva a pasar lo que pasó dos años atrás”, señaló el economista en diálogo con Urbana Play.
Para el analista, un país bimonetario y globalizado no tiene margen para maniobrar con reservas netas que aún permanecen en terreno negativo. “Y después va a venir el autor de ‘El día de la marmota’ a reclamar derechos de autor porque el mundo en donde se repite todos los días el mismo evento ya se inventó“, sostuvo al hacer una analogía con la película.

“Pareciera que Argentina está condenada a eso porque, si el año que viene volvemos a estar en una situación donde el tipo de cambio se quedó atrasado, el Banco Central no compró las suficientes reservas y empieza a haber presión cambiaria, bueno, es como que realmente no se aprende nada”, insistió.
La paradoja de la Argentina “cara en dólares”
En línea con el valor de la divisa, Rapetti se refirió al nivel de precios internos medidos en moneda dura. “Argentina está cara en dólares. No es un tipo de cambio con el que funcione bien la economía”, explicó.
En ese sentido, se pronunció sobre la situación de la actividad económica, en donde se perciben dos escenarios. Por un lado, sectores como Vaca Muerta, la minería y el agro, “vuelan” y generan divisas por inversión y exportación. Por el otro, el consumo interno, el comercio y la industria, que se encuentran “planchados” y sufriendo las consecuencias de un modelo que, aunque muestra crecimiento en el PBI, no logra derramar bienestar en el mercado laboral, según el analista.
Por eso, planteó que esta brecha entre el crecimiento macro y el bolsillo es el principal combustible para la inestabilidad futura. “La incertidumbre respecto a la elección va a generar que la gente y las empresas traten de dolarizarse para cubrirse de la turbulencia electoral”, vaticinó. En este sentido, Rappetti concluyó que, aunque el superávit comercial sea robusto gracias a la energía y el agro, la demanda financiera de dólares no dará tregua mientras el Central no logre una acumulación genuina y masiva de reservas.


















