

¿Un geólogo puede terminar siendo un exitoso financista? A simple vista, poco probable. Pero en algunos casos particulares, al parecer, sí. La historia profesional de Eduardo Tapia, actual CEO de Raymond James, se enmarca en esa aparente contradicción. Repite durante una extensa charla con El Cronista la frase por casualidad. Eso, o quizás el destino, hizo que se replanteara al recibirse de geólogo en la UBA si ése era el camino a seguir o apostar por lo nuevo, que en ese momento era el mundo de los negocios.
Después de estudiar contabilidad, como una especie de debut en el rubro financiero, a los 25 años llegó a Banco Mildesa de la mano de Jorge Stuart Milne. Cuando empecé a trabajar la fantasía era trabajar en la mesa, era la época alfonsinista. Y Jorge me mandó a la empresa de bolsa. Para mí era una penitencia porque la bolsa operaba u$s 200.000 por día, contó Tapia.
Pero no todo iba a ser tan aburrido como parecía. Un día, ya corría el año 1987, apareció en las oficinas de esa casa de bolsa el mítico (por ese entonces no tan conocido) Mark Mobius, uno de los referentes del mundo financiero y quien prácticamente descubrió el potencial de los mercados emergentes. Llegó como un inversor...era un señor extraño, pelado, totalmente calvo. Era Mark Mobius. Estaba lanzando el primer fondo de mercados emergentes por u$s 100 millones. Yo era su interlocutor en el banco, porque era el único que hablaba inglés. Ahí empezó a explicarme cómo se hacía research, lo que él pensaba de los emergentes, lo que iba a venir. El concepto de emergentes fue saliendo de ahí, recordó.
La afinidad entre Tapia y este gurú de las inversiones, que ahora maneja un fondo de u$s 30.000 millones en mercados emergentes, se resume en una simple anécdota. Tapia tenía cierta verguenza de trabajar con Mobius porque era un geólogo, algo que incluso llegó a decirselo. El gurú, en una carta que le escribe, le contestó: Los mejores analistas que conozco son geólogos...si un geólogo puede analizar una historia geológica de 500 millones de años atrás, puede ver lo que hay en una compañía o un sector.
Ese voto de confianza hizo que Tapia fuera a Hong Kong, donde estaba trabajando Mobius, para aprender más acerca del concepto estratégico que tenía este innovador financista. Mobius es una persona que tenía en claro para donde iban las grandes tendencias. Fue un mentor para mí, señaló.
En 1989, cuando corría la hiperinflación en la Argentina, Tapia estaba en Hong Kong actuando como vocero de los mercados emergentes, todavía rincones desconocidos para la mayoría de los analistas. La experiencia llegó a su fin y en 1991 Tapia fue contratado por Baring Brothers. El banco fue uno de los primeros que fueron a emergentes, comenta.
En sus 4 años en esa entidad, vivió el apogeo de la bolsa argentina. El mercado local pasó de operar u$s 200.000 por día en el 87 a u$s 100 millones diarios en los 90 en medio del proceso de privatizaciones y salidas a bolsa. Lideró, en ese momento, uno de los hitos de ese época que fue la oferta pública de YPF en la bolsa. A José Estenssoro, por ese entonces presidente de YPF, también le llamaba la atención que un geólogo estuviera trabajando en la operación financiera de ese tamaño. Tapia llamaba mucho la atención.
Luego de esa experiencia, y con la quiebra de Baring, en el 95 Tapia decide junto a 7 compañeros de esa entidad formar un banco de inversión: Caspian Securities. Esa época, recuerda, la vivió prácticamente arriba de un avión. Vivió en Nueva York, pero también estaba en San Pablo, en México, y en Buenos Aires, donde tenían oficinas. Yo estaba muy influenciado por Mobius. Si bien Caspian tenía una estructura débil, fue atractivo empezar una compañía desde cero, afirma. De regreso a Buenos Aires, en el 98, llega una gran oportunidad para Tapia. Firmar una asociación estratégica con Raymond James, una firma con sede en Tampa, Estados Unidos. La sociedad termina siendo un tercio Tapia, dos tercios Raymond James.
Esto le permitió abrir y encargarse de las oficinas en Buenos Aires, con la idea de potenciar el mercado local. Si bien estuvieron en deals de importantes empresas como IRSA, YPF, Cresud, Banco Macro, Pampa Energía y Edenor, chocaron (como todos) con la crisis del 2001.
Después de eso, y el efecto AFJP que cerró aún más el mercado local, hicieron el primero IPO post crisis, el de TGLT. También el de Inversora Juramente, la compañía agropecuaria de Jorge Brito.
Completamente establecido, y ya con con 5 hijos, Tapia reconoce que tuvo grandes profesores en su carrera. No sólo en la financiera, sino en otras actividades. Más que un geólogo frustrado soy un jugador de fútbol frustrado, remata. En este juego de grandes nombres que pasaron por su camino, está el del ex DT de la selección nacional Marcelo Bielsa. Al retirarse como jugador, Bielsa obtuvo su primer trabajo como entrenador de la selección de fútbol de la UBA, donde jugaba precisamente Tapia. Es un gran tipo, aprendí mucho de él, dice. Otra casualidad en la vida de Eduardo Tapia.











