

Tras cumplirse el primer mes del anuncio del Gobierno —se firmó el pasado 5 de febrero—, en el que se sellaba un acuerdo comercial entre la Argentina y los Estados Unidos, uno de los hombres más importantes en materia de relaciones bilaterales, Facundo Gómez Minujín, presidente del JPMorgan Argentina, brindó detalles sobre una clave esencial para productores y empresarios locales, durante una entrevista con El Observador.
Cuando se habla del acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos, el debate público se concentra casi exclusivamente en la ganadería. El aumento del cupo de exportación —que según el Gobierno implicaría unos u$s 800 millones adicionales— acapara titulares y concentra elogios y críticas por igual. Pero para Gómez Minujín hay otro elemento del pacto que merece igual o mayor atención: la protección de la propiedad intelectual.
“También está todo el tema de la propiedad intelectual, que es un tema que para muchas empresas es fundamental: tener todo el tema de protección de la propiedad intelectual para fomentar más legalidad en ese aspecto también es muy importante, y es uno de los temas que son parte del acuerdo”, señaló el CEO de la reputada entidad financiera.
La dimensión que el debate mediático ignora, según Gómez Minujín
La propiedad intelectual es, en la práctica, el lubricante invisible de la inversión extranjera directa. Cuando un fondo global, una farmacéutica, una empresa de software o una productora de contenidos evalúa desembarcar en un mercado emergente, una de las primeras preguntas que hace su equipo legal es cuán protegidos estarán sus activos intangibles: patentes, marcas, algoritmos, fórmulas, contenidos.
La Argentina tiene un historial débil en esta materia, con conflictos recurrentes en sectores como el farmacéutico y la industria del entretenimiento que han desincentivado inversiones durante años.
Que el acuerdo con Washington incluya compromisos explícitos en esta área no es un detalle técnico menor: es una señal directa a los sectores de mayor valor agregado —tecnología, biotecnología, industria creativa, servicios digitales— de que las reglas de juego están cambiando, entiende Gómez Minujín.
Un acuerdo imperfecto, pero necesario
Gómez Minujín fue claro al encuadrar el alcance del acuerdo sin caer en el entusiasmo fácil. “Nunca hay un acuerdo perfecto: si las dos partes están disconformes, es porque el acuerdo es perfecto; si una sola parte está conforme, es porque el acuerdo no es perfecto”, sostuvo. En este caso, anticipó resistencias también del lado estadounidense: el sector ganadero de ese país verá con desagrado el aumento del cupo argentino.
Aun así, el balance que traza el titular del JPMorgan es positivo. “Estar asociado a Estados Unidos es fundamental, porque finalmente terminamos beneficiándonos. Estamos viviendo un momento muy importante de las relaciones entre los dos países y hay que aprovechar este momento”, afirmó. Y completó: “Es la asociación con el país más importante del mundo. Es algo que hemos querido lograr durante muchos años y no se ha logrado”.
AmCham Argentina —la Cámara de Comercio de Estados Unidos en el país, uno de los organismos más representativos del empresariado bilateral— ya emitió un comunicado respaldando el acuerdo, lo que refleja el consenso que existe entre las compañías con presencia en los dos mercados.
El acuerdo con Washington no opera en el vacío. Gómez Minujín lo enmarca dentro de un conjunto de señales que, sumadas, van construyendo el argumento inversor para la Argentina. La reforma laboral es otro de esos ladrillos. “No es lo único, no es que con esto solo van a venir las inversiones, pero sí creo que es un punto importante”, dijo sobre la ley, que moderniza un esquema normativo que data de 1974 y apunta a reducir la judicialización laboral, uno de los costos ocultos más onerosos para las empresas que operan en el país.
La lógica que articula Gómez Minujín es la del umbral: ninguna medida aislada detona un ciclo inversor, pero cada reforma que no se aprueba o cada acuerdo que no se firma es un escalón que falta. “Creo que son todos aspectos que hay que ir sumando para tener una Argentina más estable, con más comercio, con más exportaciones, con más inversión”, sintetizó.

















