

La calma cambiaria que busca mantener el Gobierno desde hace meses podría tener fisuras en la percepción de los inversores. Así lo interpreta el analista político Sergio Berensztein, al ser consultado sobre el panorama financiero.
De acuerdo con su visión, el mercado ya comenzó a leer “señales de agotamiento”. Para el especialista, el “atraso cambiario” no es solo una variable técnica, sino un disparador de conductas preventivas en los agentes financieros. “Ya empezó el mercado a dolarizar”, analizó.
La fuerte dolarización en año electoral
“Si vos pensás que va a haber un ajuste, que el techo de la banda está 20% más arriba del tipo de cambio de hoy, ¿qué suponés? Se va a armar más demanda de dólares”, señaló Berensztein en diálogo con Ahora Play. Según su visión, esta dinámica ya está en marcha: “¿Qué está pasando? Eso. Ya empezó el mercado a dolarizar”.
Para el analista, el incentivo a buscar refugio en la divisa estadounidense es claro cuando el tipo de cambio queda relegado frente a la inflación. “Los argentinos en año electoral dolarizan porque sí. Frente al riesgo que tenés hoy, con el incentivo que implica dolarizarte cuando el tipo de cambio está atrasado, vas a comprar antes”, señaló Berensztein.

La lupa en el BCRA: por qué las reservas netas no suben
Otro de los puntos clave señalados por Berensztein fue el de las reservas del Banco Central, una de las principales demandas del Fondo Monetario Internacional (FMI). A pesar de las compras diarias de divisas en el mercado oficial, se ve una incapacidad de la entidad monetaria para fortalecer su balance real.
En este sentido, el analista hizo una distinción entre los dólares que “entran” y los que efectivamente “quedan” como la clave que miran los inversores. “Por más que compre más dólares, las reservas netas —no las brutas, las netas— no suben”, advirtió.
Esta debilidad estructural es la que, según el analista, obligará al Ejecutivo a realizar correcciones tarde o temprano, tal como ocurrió en el pasado reciente: “Van a tener que ajustar como ajustaron el año pasado”.
Berensztein también destacó la presión externa sobre este punto, mencionando que tanto el FMI como el Tesoro de los Estados Unidos instaron a la Argentina a normalizar su relación con los mercados y acumular divisas de forma genuina. “El Gobierno todavía no quiere volver a los mercados porque no quiere convalidar una tasa relativamente alta”, indicó.
El riesgo de la “discrecionalidad” y la falta de consenso
Finalmente, Berensztein subrayó que la sustentabilidad del plan oficial no depende solo de los números, sino de la arquitectura política que lo respalda. En ese sentido, calificó al actual programa como falto de acuerdos sólidos con los sectores productivos y la oposición.
“Esta política del presidente (Javier) Milei no es consensuada. No hay un acuerdo sólido político detrás del programa de estabilización. Por el contrario, hay una especie de default opositor y un silencio empresarial”, disparó.
Para el analista, esta falta de base política es lo que genera desconfianza en los mercados a largo plazo: “Sin consenso no hay nada sustentable. O las cosas las hacés por consenso o no las hacés, y el gobierno decidió no hacerlas”.
Bajo esta premisa, la apuesta del Gobierno por mantener el atraso cambiario para forzar la desinflación se vuelve, en palabras de Berensztein, un riesgo electoral que podría terminar en un nuevo proceso de tensión sobre la moneda.















