A causa de los temores de inflación y desequilibrios fiscales en EEUU, se está evidenciando una disparada en las tasas de interés de los bonos del Tesoro y esto representa un factor de riesgo para el mundo de renta fija, incluida la deuda local.
Pese a ese escenario más desafiante, la renta fija argentina se mantiene firme y el riesgo país se ubica cerca de mínimos.
Cuáles son los drivers que ve el mercado y la estrategia que recomiendan los analistas.
Suba de tasas global
Los bonos argentinos logran mantenerse firmes en un contexto global desafiante.
Se observa que, en el corto plazo, el riesgo país global subió desde los 210 puntos hasta los 230 puntos básicos actualmente, es decir, exhibió una leve recuperación en las últimas semanas tras haber marcado mínimos del año.
Sin embargo, durante ese mismo periodo, los bonos soberanos locales lograron desacoplarse y mantuvieron su firmeza, lo que permitió que el riesgo país de Argentina continúe descendiendo y alcanzando sus niveles más bajos desde 2018.
En otras palabras, durante las últimas semanas Argentina logró desacoplarse parcialmente de la dinámica del resto de los mercados emergentes.
Mientras el EMBI+ global dejó de caer e incluso mostró un leve rebote, el riesgo país argentino profundizó su tendencia bajista gracias a la mejora en las expectativas sobre el programa económico, la consolidación del superávit fiscal, la desaceleración de la inflación y las mejoras en la calificación crediticia.
Esto implica que la mejora reciente de los bonos argentinos no respondió únicamente a un contexto externo más favorable, sino también a factores domésticos que permitieron una compresión adicional del spread soberano.

El escenario viene siendo desafiante para la deuda en dólares, en un contexto en el que las tasas en EEUU se han desplazado al alza fuertemente, lo que implica una importante caída de la renta fija en dólares de EEUU.
El dato más relevante es que la tasa del bono a 30 años superó el 5%, alcanzando su nivel más alto desde julio de 2007, mientras que la tasa a 10 años también se ubica cerca de máximos de las últimas dos décadas.
La fuerte suba de los rendimientos responde a una combinación de factores.
Por un lado, la Reserva Federal mantuvo una política monetaria restrictiva durante un período prolongado para combatir la inflación, elevando las tasas de corto plazo.
Por otro, el mercado comenzó a incorporar un escenario de mayor déficit fiscal, creciente emisión de deuda del Tesoro y una inflación estructuralmente más elevada, lo que presiona especialmente sobre los bonos de largo plazo.
Como consecuencia, las tasas largas aumentaron incluso cuando la Fed dejó de subir su tasa de referencia.
Por lo tanto, si los rendimientos de los bonos de EEUU suben, esto implica un riesgo para la deuda ya que los títulos americanos funcionan como referencia a nivel global.
Si estos caen, las demás curvas internacionales también suelen sentir el impacto.

Pedro Cavallo, CFA, Head Portfolio Manager en Schroders, indicó que el repunte reciente de las tasas largas en Estados Unidos debe entenderse como algo más que un ajuste técnico de los bonos del Tesoro.
“La combinación de una Reserva Federal menos dispuesta a ofrecer señales anticipadas, una mayor prima exigida por los inversores para mantener deuda de largo plazo y la incertidumbre fiscal y geopolítica elevó los rendimientos, especialmente en el tramo a 30 años. Ese movimiento también actuó como catalizador para desarmar posiciones muy extendidas en acciones tecnológicas y activos vinculados con la inteligencia artificial, donde el apalancamiento había alcanzado niveles elevados”, explicó.
En esa línea, Cavallo agregó que, en un entorno de tasas más altas, el mercado tiende a diferenciar con mayor intensidad entre emisores y a asignar valor a aquellos con fundamentos sólidos, catalizadores propios y una trayectoria de mejora verificable.
Así, para un país como Argentina, Cavallo advierte que un contexto global inicialmente más restrictivo en términos de liquidez —producto del aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro— no solo eleva la tasa de descuento, sino que también puede limitar el apetito por los activos de mayor riesgo.
Sin embargo, consideró que el componente idiosincrático continúa siendo relevante.
“La valuación de los bonos sigue incorporando cambios de expectativas sobre la sostenibilidad de la deuda, la acumulación de reservas, la consistencia del programa económico y el avance del programa financiero”, dijo Cavallo.
Por su parte, Juan Manuel Franco, eocnimista jefe de Grupo SBS, detalló que el tramo largo de la curva de bonos de EEUU viene siendo presionado desde hace semanas debido a la trayectoria fiscal de EEUU.
“Se ve presión en toda la curva, con la tasa a 10 años en 4,70% hace pocas ruedas, y las tasas cortas también presionadas ante la expectativa de suba de tasa de la Fed este año”, dijo.
Bajo este escenario, Franco advierte que existe un viento de frente para la deuda local y que los factores domésticos siguen siendo determinantes.
“Para pensar en una compresión sostenida hacia niveles compatibles con la vuelta al mercado voluntario seguirán pesando variables domésticas. Entre ellas se destacan la continuidad de la acumulación de reservas, el humor social, las perspectivas electorales. También son clave las variables externas. Las condiciones financieras internacionales, hoy menos amigables por la presión sobre las tasas largas post-Fed también serán determinantes”, dijo Franco.
Impacto local
Este contexto tiene implicancias relevantes para los mercados financieros.
Tasas del Tesoro cercanas al 5% elevan el costo de financiamiento global, reducen el atractivo relativo de los activos de riesgo y presionan las valuaciones de acciones y bonos a nivel global
El desempeño de la renta fija ha sido mayormente negativo en lo que va de 2026.
Los principales ETF de bonos de Estados Unidos acumulan pérdidas, reflejando el fuerte aumento de las tasas de interés de mercado, que redujo el precio de los títulos ya emitidos.
Los fondos de bonos corporativos investment grade lideran las bajas, con el iShares iBoxx $ Investment Grade Corporate Bond retrocediendo 3,1% en el año, mientras que el Vanguard Total Bond Market cae 2,2%. También muestran rendimientos negativos los ETF de bonos de alto rendimiento (high yield), aunque con pérdidas algo más moderadas, de entre 1% y 2%.
La principal explicación es el fuerte repunte de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

En cambio, los bonos soberanos argentinos en dólares mantienen un desempeño positivo en lo que va de 2026, aunque con ganancias más moderadas que las registradas tras el rally posterior a las elecciones.
Toda la curva opera en terreno positivo, con retornos que van desde 1,2% hasta 8,1% en el año. Los títulos de mayor duration son los que muestran la mejor performance: el Global 2041 avanza 8,1%, el Global 2038 gana 7,2% y el Global 2035 sube 7,0%, mientras que los bonos más cortos, como el Global 2029 y el Global 2030, acumulan mejoras de 1,2% y 3,2%, respectivamente.
Matias Waitzel, socio de AT Inversiones, advierte que la suba de tasas en EEUU genera presión técnica sobre todos los activos de renta fija emergente, y los soberanos argentinos no son la excepción.
Sin embargo, considera que, a la hora de evaluar los impactos, hay que saber distinguir bien los drivers que afectan a la renta fija local.
“El precio de los bonos argentinos hoy lo manda el spread soberano, no la tasa libre de riesgo. Y ese spread sigue comprimiendo, sostenido por un proceso de normalización macro que avanza: superávit fiscal, recuperación de reservas y acceso reestablecido al mercado de capitales. Mientras ese proceso no se interrumpa, el ruido de las tasas globales es mayormente ruido”, dijo Waitzel.

Natalia Martin, del equipo de Research, explicó que la suba de tasas de EEUU es un factor negativo para la deuda soberana argentina en dólares.
“Una suba en los rendimientos de los Treasuries eleva la tasa libre de riesgo y suele venir acompañada de una ampliación de los spreads de los bonos emergentes. Además, un entorno de tasas más altas en EE.UU. reduce el atractivo relativo de los activos de mayor riesgo, ejerciendo presión sobre los precios de los bonos argentinos”, dijo.
Finalmente, Agustín Helou, trader de Portfolio Investments, remarcó que los cambios en las expectativas de la política monetaria de EUU afectan al dólar en Argentina, lo hacen aún más cuando también impacta en emergentes en general.
De cualquier manera, Helou considera que la dinámica del tipo de cambio depende de lo que ocurra con las variables domésticas.
“Creo que estamos con una dinámica bastante propia, y que más allá de lo que pase con ese dato no creo que nos modifique la tendencia o camino que llevamos. Si puede suavizarlo o exacerbarlo. Pero hoy creo que nuestro juego ahora en el segundo semestre es la estacionalidad, emisiones de corporativos y sub-soberanos que pueda haber en dólares, etc”, afirmó.

Presión inflacionaria y la Fed
La guerra en Medio Oriente generó un rally en el precio del petróleo y con ello una disparada de las presiones inflacionarias.
El mercado comenzó a ver riesgos de mayor inflación y que la Fed responda con subas de tasas.
Anticipándose a dicho escenario, los rendimientos de los bonos del tesoro de EEUU se dispararon, generando presión sobre el resto de las curvas globales.
Por ello, ante esta situación, el mercado mira con atención los posibles próximos movimientos de la Fed en cuanto a su política monetaria, así como también la resolución del conflicto bélico y una relajación en el precio del crudo.
En la actualidad, el escenario base continúa siendo que la Fed eleve las tasas de manera gradual.
Para la reunión de septiembre, los contratos de futuros reflejan un 58,7% de probabilidad de que la Fed eleve la tasa 25 puntos básicos, llevándola al rango de 3,75%-4,00%, mientras que un 41,3% apuesta a que la mantenga sin cambios en 3,50%-3,75%. E
Es decir, el escenario base del mercado dejó de ser una pausa y pasó a ser un nuevo endurecimiento de la política monetaria.
A medida que avanzan las reuniones, el mercado continúa contemplando la posibilidad de tasas más elevadas.
Para diciembre de 2026, la probabilidad de mantener la tasa en 3,75%-4,00% asciende al 43,9%, mientras que un 31,7% ya descuenta un rango de 4,00%-4,25%.
Incluso hacia 2027, el escenario predominante sigue concentrándose entre 3,75%-4,25%, lo que refleja que los inversores esperan que la Fed mantenga una postura restrictiva durante un período prolongado y que cualquier eventual recorte de tasas quedaría postergado hasta que existan mayores evidencias de una desaceleración sostenida de la inflación.

Ana Albin, analista senior de renta fija de IEB, advierte que el rendimiento del Treasury a 30 años tocó su nivel más alto desde 2007 después de que la Fed mantuviera las tasas sin cambios, a la vez que el mercado descuenta una probabilidad del orden de 63% de una suba de 25 bps en septiembre.
En ese sentido, Albin alerta que esto es un riesgo para la renta fija argentina.“El rendimiento de un bono argentino puede descomponerse en dos términos. La tasa libre de riesgo y el spread de riesgo país (EMBI+arg) que sumamos por encima. La venta de treasuries provoca un deslizamiento de las curvas soberanas”, sostuvo.
Además, destaca que, “cuando sube la tasa libre de riesgo, el diferencial que ofrece un emergente se vuelve menos atractivo en términos relativos, y el capital tiende a reasignarse hacia los activos de menos riesgo (fly to quality)”.
Sobre el futuro de la deuda, Albin indica que luce conveniente poner el ojo en las variables globales y su impacto en la renta fija local.
“La caída en el precio del petróleo en los últimos días de la mano con mejores noticias alrededor del conflicto entre Estados Unidos e Irán nos llevan a pensar que pueden volver a comprimir algo las tasas. Por supuesto, será clave monitorear los datos de inflación estadounidense, ya que cualquier dato mayor al esperado puede tensionar la vuelta a la normalidad de las tasas”, detalló.

Inversiones en dólares
El movimiento al alza en la curva soberana argentina dejó rendimientos de 7,5%% a 7,6% en el tramo corto (GD29/GD30) y de 8,9% a 9,1% entre los bonos de mayor duration.
Si bien el contexto global se muestra desafiante para la renta fija, los bonos locales han podido tener una buena performance gracias a la mejora de las variables domésticas, en particular las compras de dólares por más de u$s 13.900 millones este año.
Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE, señaló que la explicación de la suba en las tasas en EEUU se debe a una combinación de factores.
“El reciente repunte de las tasas largas no responde a un deterioro en las expectativas de inflación (las breakevens se han mantenido contenidas), sino a una suba directa de las tasas de interés reales de largo plazo. Además subyacen preocupaciones sobre la dinámica fiscal en EE.UU, interrogantes sobre la política monetaria de la Fed y un aumento en las necesidades de fondeo corporativo para financiar el elevado gasto de inversión (capex) en infraestructura tecnológica e Inteligencia Artificial”, detalló Ritondale.
Sobre el impacto local, Ritondale resaltó que la suba de tasas en EEUU opera de forma diferenciada según la duration de los instrumentos, con los bonos más largos como los posiblemente más afectados.
“La suba global de tasas de largo plazo afecta en mayor medida a la deuda con duraciones elevadas. Si bien la curva de bonos soberanos argentinos posee una estructura de amortizaciones que le otorga una duration efectiva promedio algo menor a la del tramo de 10 años del Tesoro estadounidense, los títulos de mayor plazo no quedan exentos del viento de frente que genera el mayor costo de oportunidad global.
De esta manera, remarca el atractivo de acortar duration en un contexto desafiante a nivel global
“El comportamiento del crédito global resalta el valor relativo de los títulos soberanos de menor duration (como las letras o el tramo corto de la curva en moneda dura), los cuales logran aislarse mejor del impacto del term premium norteamericano mientras continúan respondiendo de manera más directa a los catalizadores y fundamentos macroeconómicos doméstico”, comentó.
Considerando el escenario global mas desafiante, los analistas de Criteria ven apropiado realizar una estrategia diversificada en distintos tramos de la curva, es decir, en el tramo corto y medio.
“Para carteras en dólares con una perspectiva de largo plazo, seguimos priorizando la curva bajo ley local, combinando nuestra preferencia por el AL30 con posiciones complementarias en el AE38”, detallaron.
Por su parte, desde Research Mariva también siguen viendo valor en la deuda local.
“Mantenemos una sobre ponderación en deuda soberana, respaldada por rendimientos atractivos, acumulación de reservas, mejora fiscal y financiación en divisas locales. En un escenario a tres meses en el que la curva de rendimientos soberanos converge hacia rendimientos acordes con su calificación crediticia B actual, cercana al 8%, los bonos GD35 y GD41 ofrecen el mayor potencial alcista, en torno al 8%”, dijeron desde Research Mariva.
Finalmente, los analistas de Cohen siguen viendo valor en la deuda local, en especial los bonos más cortos.
“Seguimos constructivos con los soberanos, aunque el punto de entrada exige mayor selectividad mientras que, para perfiles más conservadores, elAO27 (4,2% TIR) y el AO28 (7,7% TIR) siguen siendo buenas alternativas”, dijeron desde Cohen.















