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Por qué los CEOs de Goldman Sachs, Morgan Stanley y Citi están reunidos en Hong Kong

Grandes nombres de las finanzas llegan al territorio en medio de las continuas tensiones entre China y Estados Unidos.

Para las empresas de Wall Street, China debe de ser uno de los lugares más difíciles para ganar dinero en estos momentos. Por eso es tan revelador que muchos grandes nombres de las finanzas mundiales hayan viajado a Hong Kong.

David Solomon, de Goldman Sachs, James Gorman, de Morgan Stanley, y Jane Fraser, de Citi, estarán en la ciudad, aunque Jamie Dimon, de JPMorgan, estará en París reunido con el consejo internacional del banco, un grupo que preside Tony Blair. Algunos de los altos cargos de los bancos europeos UBS, Barclays, HSBC y Deutsche Bank también estarán en la ciudad, así como de BlackRock, Blackstone y Apollo Global Management, entre otros.

Pocas organizaciones podrían imaginar la posibilidad de reunir a semejante elenco. Pero la Autoridad Monetaria de Hong Kong (AMHK), el banco central de facto del territorio, los recibió en una conferencia cuyo lema es 'Vivir con la complejidad'. Esa frase ofrece al menos un guiño a lo dura que será la tarea de los financieros.

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Un objetivo del evento es presentar a Hong Kong como un centro financiero mundial clave, incluso en un momento en que las tensiones entre Estados Unidos y China están deshaciendo los lazos comerciales forjados durante décadas.

Visto desde la perspectiva de EE.UU., el papel de los titanes de Wall Street en esta reunión es delicado. Últimamente, EE.UU. está haciendo menos distinciones entre China Continental y Hong Kong. Por ejemplo, la orden ejecutiva del presidente Joe Biden que prohíbe algunas inversiones estadounidenses en tecnología china se aplica también a Hong Kong.

John Lee, jefe ejecutivo de Hong Kong, está sometido a sanciones estadounidenses por "estar implicado en coaccionar, arrestar, detener o encarcelar a personas" en virtud de una ley de seguridad nacional draconiana que Beijing impuso a Hong Kong tras las protestas prodemocráticas de 2019. Las sanciones penalizarían a las instituciones financieras estadounidenses si hicieran negocios con él.

El papel de Hong Kong es el de puerta de entrada a China, pero muchos inversores estadounidenses han cambiado de opinión sobre el país. "Cuando íbamos antes a EE.UU., todo el mundo quería hablar de China. Ahora es casi un asunto incómodo, intentan cambiar de tema", señala un alto ejecutivo de Hong Kong que asesora a empresas de inversión.

Las medidas drásticas de Beijing contra las empresas tecnológicas y la enseñanza privada hicieron temer a los inversores que sus inversiones en el país podrían salir mal. La ralentización del crecimiento chino y su crisis inmobiliaria han empañado la lógica comercial y las medidas de due diligence contra empresas han puesto nerviosos a los inversores extranjeros.

Las compañías multinacionales hablan de "desvinculación" y "reducción de riesgos" con respecto a China debido a las restricciones comerciales y las nuevas y estrictas leyes anti-espionaje de Beijing sobre el uso de datos. Y otro tema conflictivo es el temor a una posible guerra por Taiwán.

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"Está muy bien que se celebren estos grandes actos públicos en los que todo el mundo defienda sus puntos de vista sobre la solidez de Hong Kong y China, pero en realidad lo que está ocurriendo es bastante deprimente, no mucho", afirma un especialista en gestión de activos de Hong Kong.

Es improbable que la conferencia sirva de foro para que los banqueros más importantes del mundo discutan estas cuestiones. En su lugar, intentan no dar pasos en falso y atraer la menor atención posible, conscientes de que si cobran protagonismo podría ser particularmente problemático en el período previo a la reunión prevista entre el presidente Biden y el presidente Xi Jinping este mes. El hecho de que se mantenga a los periodistas fuera de la sala y que vean la conferencia por vía electrónica debería facilitarles la tarea.

Los banqueros estadounidenses temen que si se los ve hablando bien de los negocios de su empresa en China podrían encontrarse en el punto de mira de los políticos de su país, según un ejecutivo de una empresa estadounidense. También deben evitar hacer comentarios que puedan interpretarse como una denigración de China.

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Resulta revelador que la élite financiera mundial esté dispuesta a asistir a pesar de todo. Pero la AMHK, que tiene casi 4 billones de dólares de Hong Kong (alrededor de u$s 511.000 millones) en su Fondo de Intercambio, es un cliente importante para los bancos y un gran inversor en fondos de capital riesgo. Otras gestoras de activos presentes en la conferencia son o podrían llegar a ser también valiosos clientes.

Muchas de las empresas asistentes tienen una presencia significativa en China, país que no van a abandonar, por lo que deben tratar de establecer vínculos en Beijing, Hong Kong y Occidente. Se trata de una tarea cada vez más ardua. Pero los grandes nombres de las finanzas han decidido que necesitan asistir al evento, aunque sea sin llamar la atención.

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