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Los peligros de suceder a un CEO estrella

El CEO saliente de Morgan Stanley, James Gorman, transformó un banco de inversión en problemas y debilitado en una potencia del asesoramiento financiero ¿qué podrá hacer su sucesor, Ted Pick?

Cuando Ted Pick tome las riendas de Morgan Stanley en enero, se enfrentará a un problema que a muchos nuevos CEOs les gustaría tener: cuando a la empresa le ha ido tan bien, ¿qué puedes hacer para el siguiente acto?

El CEO saliente, James Gorman, ha acumulado un récord envidiable de 14 años. Transformó un banco de inversión en problemas y debilitado por la crisis financiera de 2008 en una potencia del asesoramiento financiero con una serie de enormes adquisiciones. Morgan Stanley ahora obtiene más de la mitad de sus beneficios brutos de la gestión de activos y patrimonios, y cotiza a un múltiplo de valor contable más alto que su rival de Wall Street Goldman Sachs, lo que sugiere que los inversores le otorgan una mejor calificación.

Gorman también ha orquestado lo que parece ser un final feliz. Aunque Pick venció a dos rivales internos, Andy Saperstein y Dan Simkowitz planean seguir después de recibir mayores responsabilidades y u$s 20 millones cada uno en acciones restringidas a las que tendrán acceso en 2027. Mientras tanto, el jefe saliente permanecerá como presidente ejecutivo, una especie de padrino capaz de brindar un consejo benévolo al líder recién coronado.

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Pero, ¿vivirán realmente todos felices para siempre? La historia está llena de moralejas sobre los peligros que aguardan a las empresas exitosas después de que un CEO estrella se marche envuelto en la gloria.

Cuando Jack Welch entregó General Electric en 2001, era conocido como el 'gestor del siglo' por el cierre de acuerdos y la ingeniería financiera que habían creado la empresa más valiosa del mundo. Cuando GE se dividió 20 años después, el modelo de Welch y su sucesor ungido habían quedado completamente desacreditados. Terry Leahy recibió elogios generalizados a su salida de Tesco en 2010 por cuadruplicar las ganancias antes de impuestos e impulsar la expansión global. Cuatro años más tarde, Warren Buffett calificó su inversión del 5% en el supermercado británico como "un enorme error". El otoño pasado, Bob Iger recuperó el control de Disney, haciendo a un lado a Bob Chapek, el heredero que él mismo había elegido, después de un período de 33 meses en el que las acciones perdieron la mitad de su valor desde su pico de 2021.

Como observó León Tolstoi sobre las familias, cada transición infeliz lo es a su manera. Pero hay lecciones que extraer de estas debacles que el consejo de administración de Morgan Stanley y sus inversores deberían tener en cuenta mientras Pick se asienta.

Es una muy mala señal cuando el CEO saliente siente que no puede dejarlo. En Disney, Iger había pospuesto repetidamente su jubilación, e incluso cuando ascendió a la presidencia ejecutiva, mantuvo su enorme oficina y continuó dirigiendo los "esfuerzos creativos" durante 22 meses.

Un período de un año como presidente ejecutivo es perfectamente apropiado para finales de transición. Pero si Gorman sigue desempeñando un papel tan activo dentro de 18 meses o dos años, "las luces rojas empezarán a  parpadear", advierte el profesor de Georgetown Jason Schloetzer, que estudia las sucesiones corporativas.

Los protegidos que consiguen un ascenso afrontan decisiones especialmente difíciles porque tanto a ellos como a las personas que los rodean les puede resultar difícil separarse de un jefe al que respetan profundamente.

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Mirando atrás, se considera que tanto Welch como Leahy abandonaron el barco cuando los vientos de cola dejaban de soplar, pero su renombre hizo difícil que sus sucesores cambiaran de rumbo. El brazo financiero que impulsó las ganancias de GE en la década de 1990 causó problemas durante la crisis financiera de 2008. Y Leahy dejó a su sucesor la tarea de hacer frente a una costosa expansión en Estados Unidos, así como a la caída de las ventas internas.

Pick ya ha dicho que su nombramiento "no supone un cambio de estrategia". Eso puede convertirse en una promesa que no pueda cumplir.

Toma las riendas de Morgan Stanley en un momento de creciente competencia en la gestión de patrimonios y una desaceleración del crecimiento de los ingresos que ha alarmado a los inversores. Las acciones han caído un 25% desde un máximo reciente a finales de julio. Limitarse a mantener el rumbo puede no ser una opción viable.

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Al mismo tiempo, Pick debe desconfiar de la tentación de emular las compras de ETrade y Eaton Vance que Gorman utilizó para potenciar la estrategia de Morgan Stanley en Estados Unidos, orientada al patrimonio. Si bien sería bueno encontrar otra gran adquisición que consiguiera lo mismo para la expansión internacional, dichas integraciones son difíciles y los grandes acuerdos más recientes en el sector no han logrado generar los beneficios prometidos.

Un consejo directivo inteligente le dará a Pick el margen necesario para encontrar su propio camino. "Es como en una familia: comparar a los hermanos nunca ayuda", afirma Charles Elson, experto en gobierno corporativo de la Universidad de Delaware.

Gorman parece reconocer el problema. Me dijeron que cuando Pick empezó a hablar la semana pasada de los grandes zapatos que tenía que llenar, el CEO saliente lo hizo callar, diciendo: "Hay muchos pares en la tienda. Ve a buscar tus propios zapatos". Es mejor emprender un viaje de compras así que una temeraria carrera hacia adquisiciones sobrevaloradas.

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