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Firmar un contrato de alquiler, cerrar un acuerdo comercial o concretar una operación entre dos personas ya no necesariamente requiere imprimir documentos, intercambiar papeles y coordinar un encuentro presencial. El Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires (CECBA) presentó una nueva herramienta gratuita de firma digital que busca llevar esas operaciones al ámbito digital.
Se trata de la Plataforma Ciudadana de Firmas (PCF), una solución que permite a ciudadanos de todo el país firmar documentos privados de manera remota y completamente digital. La plataforma, a la que se puede acceder en https://www.pcf.com.ar/, puede utilizarse desde cualquier lugar del mundo y está pensada para que dos partes puedan cerrar determinados acuerdos sin necesidad de acudir físicamente a una escribanía.
La propuesta apunta, además, a cubrir un espacio que hasta ahora quedó principalmente en manos de plataformas privadas: la firma de documentos que no requieren una certificación notarial, pero para los cuales las partes necesitan contar con mecanismos técnicos que garanticen la integridad del documento y de la firma.
Qué es la Plataforma Ciudadana de Firmas
La PCF es una plataforma de firma ológrafa en soporte electrónico. En términos simples, permite que una persona realice su firma manuscrita sobre un dispositivo utilizando un lápiz óptico o directamente el dedo, pero en un entorno digital.
El objetivo es que las partes puedan firmar determinados documentos privados de manera autónoma, sin papel, tinta ni un encuentro presencial.
Entre los usos posibles se encuentran:
- Contratos de alquiler.
- Convenios comerciales.
- Acuerdos entre particulares.
- Otros documentos privados que no requieran una firma certificada.
La herramienta es gratuita para los ciudadanos de todo el país y fue desarrollada por el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires.
“Vivimos en un contexto de acelerada transformación tecnológica, donde muchas de nuestras tareas pasaron al plano digital. Hoy compramos, trabajamos y gestionamos trámites desde la computadora o el celular. Y en el Colegio lo entendimos hace tiempo: la seguridad jurídica no puede ser un freno para la agilidad, sino el motor que la impulse. Queremos que el acceso a la fe pública sea más ágil, más eficiente y más seguro; la PCF es un paso firme en esa dirección”, afirmó María Magdalena Tato, presidenta del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires.

Firma electrónica: las claves de la nueva herramienta
Desde el Colegio de Escribanos señalan que una de las principales diferencias que plantea la PCF frente a las plataformas comerciales de firma digital está en la forma en que aborda la seguridad y el resguardo de los documentos.
1. Los documentos no quedan almacenados indefinidamente en la plataforma
Una vez completado el proceso de firma, los documentos permanecen disponibles en la plataforma durante 48 horas y luego son eliminados. Cada una de las partes conserva su propia copia firmada.
De esta manera, según explica el Colegio, la documentación no queda alojada de manera permanente en un servidor externo que administre o almacene esos archivos.
2. Registra la presión del trazo
El sistema no se limita a capturar una imagen de la firma. También registra la fuerza ejercida por el usuario al firmar mediante el lápiz óptico o el dedo.
3. Analiza velocidad y aceleración
La plataforma registra el comportamiento temporal del trazo, incluyendo su velocidad y aceleración. Estos parámetros forman parte de la información asociada al proceso de firma.
4. Protege el archivo PDF
Una vez firmado, el documento queda protegido para impedir modificaciones posteriores. De acuerdo con el CECBA, la firma tampoco puede extraerse del documento para luego copiarla y pegarla en otro archivo.
5. La firma queda vinculada al documento
El sistema busca garantizar que el documento firmado permanezca en poder de las partes de manera fija e inalterable, evitando que la firma pueda reutilizarse de forma independiente.
6. El resguardo es local
Otro de los puntos destacados por el Colegio es que el almacenamiento y el resguardo técnico se realizan bajo las leyes de la República Argentina.
El concepto es particularmente relevante en un contexto en el que documentos personales, contratos e información sensible circulan cada vez más por servicios digitales.
La plataforma fue diseñada, precisamente, bajo la premisa de preservar la privacidad y la soberanía de los datos mediante un sistema nacional con resguardo local.
“En un mundo lleno de fake news, ciberataques y robos de identidad, nos resulta fundamental sostener nuestra misión de custodiar la seguridad jurídica también en el entorno digital”, planteó María Magdalena Tato.

Para qué clase de contratos sirve la PCF
La PCF no sirve para cualuqier contrato. Y este es uno de los puntos más importantes para entender el alcance de la herramienta.
La Plataforma Ciudadana de Firmas está pensada para actos que no requieren una firma certificada. Es decir, apunta a operaciones privadas en las que las partes pueden formalizar el acuerdo mediante una firma ológrafa simple en soporte digital.
Cuando una operación necesita un nivel superior de intervención notarial, el ecosistema digital del Colegio ofrece una alternativa.
En esos casos, la PCF se conecta con el Sistema Digital de Firmas (SDF) desarrollado por el CECBA. Este sistema permite que un escribano intervenga de manera remota para verificar la identidad, la capacidad y la libre voluntad de quien firma, sin que sea necesaria su presencia física en una escribanía.
Según el Colegio, la certificación realizada mediante el SDF tiene el mismo valor que si la firma hubiera sido reconocida ante un juez, conforme al artículo 314 del Código Civil y Comercial.
La diferencia, por lo tanto, está en el nivel de intervención requerido: la PCF permite que las partes firmen determinados documentos privados por su cuenta, mientras que el SDF incorpora la intervención del escribano cuando el acto necesita certificación.
El escribano Gabriel Buznick, titular de Escribanía Buznick, explicó que la Plataforma Ciudadana de Firmas contempla dos modalidades de uso, según el nivel de intervención notarial que requiera cada operación. La primera funciona sin intervención de un escribano, como un “firmador digital”: la firma tiene el mismo alcance que una firma ológrafa realizada a mano sobre papel y es periciable en todos sus aspectos, al igual que una firma manuscrita. Por eso, puede utilizarse para cualquier documento que actualmente se firme con lapicera.
La segunda modalidad incorpora la intervención de un escribano, sumando las garantías propias de la actuación notarial. En este caso, explicó Buznick, se agrega la fe pública sobre la autoría de la firma, la fecha cierta y el análisis de la capacidad del firmante. Además, si una persona firma en nombre y representación de una sociedad o de otra persona, el escribano verifica el alcance y la validez de esa representación. La particularidad es que esta intervención puede solicitarse directamente desde la misma aplicación, sin necesidad de iniciar el proceso por otra vía.
Según detalló Buznick en sus redes, la herramienta puede utilizarse tanto cuando las partes se encuentran físicamente en el mismo lugar como cuando están a distancia. Por eso, plantea una alternativa especialmente útil para desarrolladores, inmobiliarias, compañías de seguros, inversores y empresarios que trabajan habitualmente con boletos, contratos, cesiones y otros documentos, ya que permite simplificar tiempos y procesos sin resignar seguridad jurídica.
Una escribanía cada vez más digital
La Plataforma Ciudadana de Firmas no es un desarrollo aislado. Forma parte de un proceso de transformación digital que el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires viene llevando adelante desde hace años.
Dentro de ese ecosistema también se encuentran:
- GEDONO y VADONO, herramientas destinadas a generar y validar documentos notariales digitales de forma inalterable.
- ADAP (Acceso Digital al Archivo de Protocolos), que permite acceder digitalmente a un archivo de aproximadamente 80 millones de fojas.
- SDF (Sistema Digital de Firmas), que permite certificar firmas a distancia mediante videollamada y validación biométrica, tanto en Argentina como desde otros lugares del mundo.
Los escribanos indican que la lógica detrás de estas herramientas es que la digitalización no implique resignar las garantías jurídicas asociadas a los documentos y las firmas.
“Cuando pensamos en el concepto de ‘innovación’ dentro del ámbito notarial, se suele creer que lo tecnológico se contrapone con lo jurídico. Sin embargo, en el Colegio entendemos que pueden ser aliados. Hoy estamos creando la escribanía del mañana, con una tecnología que nos permite agilizar procesos, democratizar el acceso a los derechos y seguir siendo el aliado legal estratégico de los ciudadanos y las organizaciones”, concluyó María Magdalena Tato.
Así, la PCF busca trasladar una parte cada vez mayor de los acuerdos cotidianos al entorno digital: firmar a distancia, sin papel y sin costo, pero con una infraestructura desarrollada desde el ámbito notarial y con mecanismos específicos destinados a preservar la integridad del documento y la seguridad jurídica de las partes.
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