Las start-ups que buscan revertir el envejecimiento

Aunque las grandes fortunas del sector tecnológico financian la investigación para ayudarnos a vivir más y con mejor salud, los expertos advierten de prácticas cuya moralidad es cuestionable.

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Cuando Nir Barzilai se especializó en la ciencia que combate el envejecimiento hace 30 años, lo consideró un acto de esperanza. Ahora, este científico israelí-estadounidense está convencido de que el mundo está a punto de convertir esa esperanza en realidad, tras el hallazgo de medicamentos transformadores para revertir el envejecimiento que antes se consideraba inevitable. "Estamos en el punto entre tener una promesa y hacerla realidad", sostiene el director del Instituto de Investigación sobre el Envejecimiento de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Nueva York.

Tras un prometedor estudio realizado en Reino Unido con pacientes reales, tiene previsto llevar a cabo un ensayo para comprobar si un medicamento genérico barato contra la diabetes, la metformina, es capaz de alargar la vida unos años.

En su opinión, si el organismo regulador aprueba la metformina para combatir el envejecimiento, las grandes farmacéuticas y biotecnológicas elevarán la apuesta por el campo de la longevidad. "Una vez que seamos capaces de demostrarlo, será un momento trascendental para todos", asegura. Durante siglos ha existido la fantasía de vivir para siempre, desde la fuente de la eterna juventud hasta obtener la inmortalidad de una piedra filosofal.

El medicamento contra el Alzheimer de los u$s 56.000

Aunque seguimos sin poder eludir la muerte, la ciencia ha mejorado la esperanza de vida, al principio con medidas más mundanas como las vacunas, y después con nuevos medicamentos para atajar dolencias crónicas como las cardiopatías.

No obstante, ahora que muchas personas pasan sus últimas décadas con problemas de salud, científicos como Barzilai se esfuerzan por seguir aumentando no sólo la esperanza de vida, sino también la calidad: el número de años que vivimos sanos.

Aunque los investigadores de la longevidad rechazan la publicidad engañosa, su visión tiene el potencial de mitigar algunos de los mayores problemas de nuestro tiempo: el aumento de los costos sanitarios para una población cuya salud se resiente a medida que envejece y la falta de productividad a medida que ciertas patologías impiden trabajar a la población activa. De momento, Barzilai sigue buscando financiación para el ensayo, que podría durar cuatro o seis años y tener un costo de entre u$s 50.000.000 y u$s 75.000.000.

Hasta la fecha, ha captado u$s 22 millones, u$s 9.000.000 de ellos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. "Es muy triste, pero de momento no podemos hacer otra cosa que buscar el dinero que nos falta", afirma.

Aunque encontrar la clave para prolongar la vida nos beneficiaría a todos, el dinero para financiar la investigación es difícil de conseguir. Los inversores del sector sanitario suelen buscar beneficios a corto plazo, algo poco probable en el caso de la metformina, cuya patente caducó hace tiempo. Los gobiernos, por su parte, dan prioridad a la investigación de enfermedades.

En este campo han entrado multimillonarios como el fundador de Amazon, Jeff Bezos, el empresario israelí Yuri Milner y, a través de Alphabet, los cofundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, que están costeando nuevos modelos que pretenden combinar lo mejor de la empresa y el mundo académico sin la presión de los beneficios a corto plazo.

"El mayor factor de riesgo de todas las enfermedades es el envejecimiento", afirma Eric Verdin

Barzilai espera dirigirse a algunos de estos inversores en una próxima conferencia sobre longevidad. La financiación que se pone a disposición de los investigadores en longevidad podría ser un regalo para una humanidad, que de momento está demasiado centrada en los problemas actuales como para apostar por una revolución a largo plazo en la atención sanitaria. Los multimillonarios, tentados por la idea de vivir más años, están financiando un campo que, de no ser por ellos, no prosperaría.

Pero a los detractores les preocupa que, con el posible dominio del sector por parte de los ricos, los futuros avances puedan crear una élite de ancianos de diseño. Christopher Wareham, bioeticista de la Universidad de Utrecht que estudia la ética del envejecimiento, afirma que los avances en la ciencia de la longevidad corren el riesgo de ampliar la brecha entre ricos y pobres en cuanto a salud, riqueza y poder, e incluso teme que los dictadores puedan prolongar su vida.

"Supongamos que tuviéramos una especie de vacuna contra la pandemia de la edad. Esto podría aumentar las desigualdades. Cuanto más tiempo se viva, más riqueza se acumulará, y cuanto más rico, mayor será la influencia política", sostiene.

Dando marcha atrás al reloj biológico

A medida que el campo de la investigación sobre la longevidad comenzó a crecer, los científicos se reunieron para plantear la cuestión fundamental: ¿qué es el envejecimiento? En 2013, un influyente grupo expuso las "nueve señas de identidad del envejecimiento", procesos genéticos y bioquímicos que conducen al deterioro de las funciones y a la vulnerabilidad ante la muerte.

Eric Verdin, CEO del Buck Institute for Research and Aging de California, afirma que los científicos han cambiado por completo su forma de pensar sobre el envejecimiento, pasando de suponer que era un proceso pasivo a aprender a modificarlo. "El mayor factor de riesgo de todas las enfermedades es el envejecimiento: no es el colesterol ni el tabaco, es la edad", afirma.

James Peyer, CEO de Cambrian Biopharma, que invierte en empresas dedicadas a la longevidad, afirma que la mayor esperanza en este campo es la creación de una nueva generación de medicamentos preventivos que, en su opinión, tendrán tanta repercusión en la salud humana como las vacunas y los antibióticos.

¿Qué avances científicos traerá la década de 2020?

Antes de desarrollar medicamentos, los científicos tienen que investigar lo que ocurre a nivel celular. Un descubrimiento importante fue que el reloj biológico de las células puede retrasarse mediante "factores de rejuvenecimiento" que permiten revertir enfermedades. Otro fue que las células senescentes se acumulan en las personas mayores provocando problemas de salud. Científicos de la Clínica Mayo de EE.UU. descubrieron que, si se modificaban ratones para eliminar las células senescentes, se volvían más sanos y vivían entre un 20% y un 30% más.

Pero hasta ahora, la mayoría de estos descubrimientos se han realizado en animales, no en humanos. "Se puede vivir mucho tiempo siendo un ratón rico, pero creo que queremos seres humanos que vivan más sanos", bromea Vijay Pande, socio general de la empresa de capital riesgo Andreessen Horowitz, que invierte en la start-up de longevidad BioAge.

Probar estas hipótesis en humanos presenta enormes desafíos. Se tardaría demasiado tiempo en comprobar si los humanos que toman un fármaco viven más. Así que los científicos deben encontrar "biomarcadores": señales que rastreen el proceso de envejecimiento para comprobar si se ralentiza.

Los investigadores también tienen que adaptar sus ensayos al marco normativo vigente, que no define el envejecimiento como una enfermedad.

Los estudios deben estar enfocados en enfermedades concretas, aunque algunos esperan que los medicamentos tengan aplicaciones más amplias. Aunque Barzilai cree que la metformina puede alargar la vida, su ensayo tratará de demostrar que el fármaco retrasa una serie de enfermedades, como el ictus, la insuficiencia cardiaca, el cáncer y la demencia, además de la muerte.

Pero el mayor obstáculo, por lejos, es conseguir dinero suficiente para financiar grandes ensayos, acelerar la investigación y encontrar otros factores que influyan en el envejecimiento.

Financiando los "motores del descubrimiento"

Cuando Rick Klausner empezó a recaudar fondos para Altos Labs, creó un proyecto para inversores sin precedentes. En lugar de presentar a los accionistas potenciales una lista de proyectos y un calendario de logros, el exdirector del Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. confió en que invirtieran en lo que él llamaba un "motor de descubrimiento".

El plan de Altos consistía en contratar a los mejores del sector, incluido Hal Barron, exdirector científico de GSK. Trabajando de una forma que espera que sea más colaborativa que la académica, abordarán los grandes problemas en torno al rejuvenecimiento celular para intentar revertir enfermedades. De momento, la estrategia está dando sus frutos: la empresa ha captado u$s 3000 millones, un récord en el sector de las ciencias de la vida, en una ronda liderada por Arch Venture Partners y que, al parecer, incluía fondos de Bezos y Milner, fundador de la empresa de inversiones tecnológicas DST Global. Barron afirma que el dinero les permitirá fracasar varias veces en la consecución de su objetivo: una "forma de pensar muy novedosa" para revertir enfermedades. Para llevar a cabo una "idea tan complicada y disruptiva" se necesitan u$s 3000 millones. "Si tuviéramos una inversión de u$s 60.000.000 o u$s 100.000.000, no sería sensato intentar abordar este problema", explica.

Científicos de la Clínica Mayo de EE.UU. descubrieron que, si se modificaban ratones para eliminar las células senescentes, se volvían más sanos y vivían entre un 20% y un 30% más

Robert Nelsen, cofundador de Arch Venture Partners, afirma que la a empresa sólo le interesan inversores a muy largo plazo. Su grupo puede mantener acciones de Altos de 10 a 15 años si es necesario, aunque cree que otros inversores verán el valor mucho antes de que encuentren un Santo Grial. "Si esto funciona, no importa que hayamos esperado. Si en mi negocio se curan enfermedades, se va a ganar dinero", afirma. Jonathan Lewis, director de negocios de Calico, explica que una parte de la financiación de Alphabet, entonces conocida como Google, permitió a la compañía centrarse en la biología temprana cuando se lanzó en 2013. Pero desde entonces, ha atraído financiación de la farmacéutica AbbVie.

El acuerdo se ha renovado dos veces, y ahora tanto Alphabet como AbbVie se han comprometido a invertir u$s 3500 millones. El dinero es importante para esta organización de 275 personas, pero no significa gran cosa para Alphabet, con una capitalización bursátil de u$s 1,2 billón, y AbbVie, con u$s 292.000 millones.

En la actualidad, Calico cuenta con tres posibles medicamentos en fase inicial de ensayos clínicos

Los inversores de capital riesgo más convencionales están entrando en este campo, pero se centran en empresas que están probando principios de la medicina antienvejecimiento en ensayos concretos que podrían producir medicamentos más rápidamente. Sin embargo, el proceso podría ser más lento, y si el primer ensayo fracasa, la estrategia de un laboratorio puede verse afectada a largo plazo.

La ética de la investigación privada

Estas nuevas empresas, bien financiadas, han suscitado debates sobre si los gobiernos tienen en cuenta sus prioridades científicas y las consecuencias de trasladar la ciencia a las instituciones privadas. Aunque la financiación pública está creciendo, todavía está lejos de igualar la inversión de organizaciones como Altos. A pesar de que los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. tienen una división dedicada al envejecimiento, el aumento de su presupuesto en la última década se ha destinado sobre todo al Alzheimer.

James Wilsdon, director del Instituto de Investigación de la Universidad de Sheffield, afirma que los fondos públicos deben destinarse donde puedan reportar beneficios más inmediatos. "La necesidad ya es suficientemente grande como para tener que ocuparse de cuestiones mucho más especulativas a largo plazo", afirma. Y añade que existe la sospecha de que quienes insisten en la necesidad del "largoplacismo" en realidad están encubriendo sus "deseos egoístas de encontrar la manera de alargar su propia vida tanto como sea posible".

Lynne Cox, profesora asociada de la Universidad de Oxford especializada en ciencia del envejecimiento, pasa la mayor parte de su tiempo "rebuscando entre los pequeños fondos". Incluso recursos básicos como las pipetas pueden escasear. Esta situación contrasta con la de un colega que se ha incorporado recientemente a Altos. "Él tiene libertad para hacer ciencia como debe hacerse", afirma. Cox ha recibido fondos de Jim Mellon, un exgestor de fondos británico confundador de Juvenescence, una biotecnológica dedicada a la longevidad, a quien describe como "uno de esos donantes ideales". A otros les preocupa que las empresas privadas que participan en las primeras investigaciones puedan restringir el acceso a las innovaciones.

La industria farmacéutica ya ha sido acusada de fijar precios demasiado altos para los medicamentos. A medida que la ciencia antienvejecimiento se acerque al mercado, se plantearán cuestiones éticas sobre la equidad en la distribución de los tratamientos. Mehmood Khan, CEO de la Fundación Hevolution, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la investigación de la longevidad y respaldada por la familia real saudita, que se ha comprometido a invertir u$s 1000 millones al año, afirma que su visión es "prolongar la vida sana en beneficio de toda la humanidad", para garantizar que no hay una brecha en la esperanza de vida entre ricos y pobres.

Altos afirma que quiere ayudar al mayor número posible de pacientes con necesidades médicas graves y se compromete a colaborar con el ecosistema sanitario en materia de acceso y equidad. Para acelerar la innovación y fomentar un acceso más amplio, los gobiernos han sido los principales contribuyentes a la ciencia fundamental, respondiendo a preguntas esenciales, que no conducen directamente a productos.

Ronald Kohanski, director de la división de biología del envejecimiento del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE.UU., afirma que en las últimas décadas, los gobiernos occidentales han apoyado la ciencia. Añade que las personas con financiación privada no están sujetas a la misma "obligación" que las que tienen dinero público: garantizar que sus investigaciones sean accesibles y que cualquier avance esté al alcance de todos.

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