MERCADOS

Las acciones pueden capear la tormenta de los bonos

La recuperación post-pandémica es compatible con una mayor inflación y rendimientos más elevados para la deuda a largo plazo

Cuánta diferencia hace un mes en los mercados. El año comenzó con la previsible alza de las acciones, liderada por una combinación de esperanzas en la economía verde, en los líderes tecnológicos y en las compañías que probablemente se beneficien de la recuperación post-pandémica.

Cuánta diferencia hace un mes en los mercados. El año comenzó con la previsible alza de las acciones, liderada por una combinación de esperanzas en la economía verde, en los líderes tecnológicos y en las compañías que probablemente se beneficien de la recuperación post-pandémica.

Reduje mi exposición al índice Nasdaq de acciones tecnológicas de cara a este año, porque espero que haya cierta rotación con salidas de los grandes ganadores del aislamiento obligatorio, como Apple y Netflix. Quería una distribución más amplia con más exposición a la recuperación de la economía en general mediante índices mundiales y de países.

Pero las ganancias que dejaron los mercados en las primeras semanas del año se vieron afectadas por una venta masiva que se produjo en la segunda mitad de febrero cuando los inversores retrocedieron ante algunas alzas extremas y valuaciones elevadas, y tomaron beneficios en el Nasdaq y otros mercados ganadores. 

Alza de tasas de interés pone en peligro el último auge de los mercados emergentes

Lo que realmente asustó a los inversores fue el regreso de los vigilantes de los bonos, que solían preocupar a los gobiernos y forzar la suba de las tasas de interés en épocas de mayor inflación. De repente reaparecieron y se enfrentaron a los actuales bancos centrales tan acomodaticios.

Una de las certezas de la recuperación post-pandémica rápidamente se puso en duda. La mayoría de los inversores habían asumido que los rendimientos se mantendrían ultrabajos durante un año más, y que los principales bancos centrales emitirían todo el dinero que fuera necesario para mantener bajas las tasas, para que los grandes préstamos de los gobiernos apuntados a impulsar la economía siguieran siendo baratos.

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En cambio, subieron los rendimientos de la deuda pública a más largo plazo. Hubo explicaciones opuestas.

Algunos pensaban que la inflación podía aumentar más de lo previsto, lo que iba a obligar a los bancos centrales a actuar antes para controlar el alza de los precios haciendo subir las tasas.

Otros sostenían que, con la trayectoria actual, los bancos centrales seguirían sin alcanzar sus objetivos e iban a tener que tomar más medidas. Quieren más compras de bonos para estabilizar los rendimientos y mantenerlos bajos.

Es probable que un cierto aumento de la inflación y una modesta suba de los rendimientos de los bonos a largo plazo sean compatibles con la buena evolución de los precios de las acciones durante las primeras fases de una fuerte recuperación económica.

Al fin y al cabo, significa que las empresas tendrán más poder al momento de fijar precios y tendrán una mayor actividad comercial, lo que debería traducirse en mayores ganancias, dividendos y valor para los accionistas. La debilidad del mercado de bonos puede verse como una confirmación de que la recuperación está llegando. Pocos creen que las tasas de interés oficiales de corto plazo vayan a subir pronto a ambos lados del Atlántico.

El objetivo de la administración Biden es que la economía estadounidense se caliente. La secretaria del Tesoro cree que Estados Unidos necesita no sólo un gran estímulo fiscal sino también una gran inyección monetaria para volver a algo parecido al pleno empleo. La Reserva Federal dice que tendrá un poco de paciencia con el gobierno, aceptando que hay riesgos a la baja y mucha capacidad ociosa. La Fed quiere que la inflación se sitúe un poco por encima del 2% durante un tiempo. No tiene mucho sentido aumentar el déficit presupuestario con más estímulos si las tasas de interés suben en respuesta para compensar las ventajas del apoyo al gasto.

El objetivo de la administración Biden es que la economía estadounidense se caliente

También hubo una modesta alza de los rendimientos de los bonos en Japón, la eurozona y el Reino Unido, a pesar de que esas economías no están anunciando medidas de estímulo nuevas más allá del gasto apuntado a enfrentar la pandemia anunciado anteriormente.

Se mantienen las expectativas de que las tasas oficiales a corto plazo se mantengan bajas y las proyecciones inflacionarias siguen en niveles aceptables a pesar de que el mercado está forzando la suba de las tasas de interés para los bonos a más largo plazo. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años subieron a 1,5%, desde el piso de 0,5% registrado el pasado agosto.

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Las autoridades estadounidenses tienen poder de fuego para estabilizar las cosas y tranquilizar a los mercados en cuanto a su estrategia de recuperación. Sigue habiendo un telón de fondo razonable para la inversión en acciones, con oportunidades en una gama más amplia de sectores y zonas geográficas a medida que se extiende la recuperación.

Las acciones y los sectores individuales se sobrevaloran de vez en cuando, ya que hay mucho dinero en busca de buenas historias. Vemos que parte del exceso de liquidez hace que el precio de cualquier cosa con un argumento interesante toque niveles máximos, sólo para que luego tenga un fuerte retroceso cuando cambia el estado de ánimo por un tiempo.

Los gobiernos no pueden permitir que las economías vayan demasiado deprisa indefinidamente porque correrían el riesgo de sobrecalentarse, pero sí necesitan poner en marcha la recuperación antes de ralentizar las cosas.

Las compañías necesitan reconstruir su capital tras largos períodos de escasa o nula actividad comercial

Hay muchas dificultades para superar. Las compañías necesitan reconstruir su capital tras largos períodos de escasa o nula actividad comercial y después de haber acumulado mucha deuda; y negocios como los comercios de venta minorista se enfrentan a desafíos estructurales, especialmente al feroz ataque de los rivales online.

Todavía no tenemos una visión clara de la cantidad de oficinas que se necesitarán en el futuro, ni de la aceptación del home-office ni de su duración.

Todavía estamos lejos de que se vuelvan a pagar puntualmente los alquileres de muchos locales comerciales o de que se alcance un nuevo nivel de pagos sostenible. La revolución verde producirá más puestos de trabajo ecológicos, pero también cuestiona el futuro de muchas fábricas de autos, centrales eléctricas y fabricantes tradicionales.

Estos sectores necesitan muchos estímulos económicos para mantenerse. Me quedo con las acciones para disfrutar más de la recuperación que se viene, sin perder de vista los cambios de humor del mercado.

Traducción: Mariana Oriolo

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