Fed: Powell se enfrenta a un test de su determinación "incondicional" para controlar la inflación

El testimonio del presidente del banco central de Estados Unidos ante el Congreso, llega en un momento decisivo para la Reserva Federal en medio de los crecientes temores de recesión.

Cuando la Reserva Federal publicó su informe semestral sobre política monetaria ante el Congreso el viernes pasado, una palabra destacaba en el documento de 70 páginas.

El compromiso del banco central estadounidense de restablecer la estabilidad de los precios era "incondicional", escribieron los responsables de la política monetaria, en su promesa más enfática hasta la fecha para hacer frente al problema de inflación más grave en unos 40 años.

Aunque esa promesa eliminó cualquier duda sobre las prioridades generales de la Fed, también sugirió que parte de la histórica recuperación económica tras la pandemia ahora podría tener que sacrificarse para cumplir ese objetivo.

La Fed admite que tardará "un par de años" llegar a la meta de inflación de 2%

El presidente de la Reserva Federal, Jay Powell, tendrá que hacer frente a estas preguntas el miércoles, cuando se enfrente a los legisladores estadounidenses en la primera de las dos audiencias del Congreso sobre el estado de la economía y cómo la Reserva Federal pretende cumplir su doble mandato de precios estables y máximo empleo.

Su testimonio se produce en un momento decisivo no sólo para el banco central estadounidense -que la semana pasada intensificó drásticamente sus esfuerzos para sofocar la escalada de los precios aplicando la mayor suba de las tasas de interés desde 1994-, sino también para la Casa Blanca, que trata de gestionar las expectativas de una desaceleración del crecimiento y del mercado laboral de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre y más allá.

"No hay nada inevitable en una recesión", dijo el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a los periodistas esta semana, haciéndose eco del lenguaje utilizado por Janet Yellen, la secretaria del Tesoro norteamericano, y Brian Deese, el director del Consejo Económico Nacional.

Las declaraciones de Biden se produjeron tras una conversación con el exsecretario del Tesoro, Larry Summers, que criticó el plan de estímulo del presidente el año pasado, así como la política de la Reserva Federal, por avivar la inflación, y que ahora está alertando sobre el dolor económico que podría suponer luchar con éxito contra los precios altos.

"Necesitamos cinco años de desempleo por encima del 5% para contener la inflación; en otras palabras, necesitamos dos años de desempleo del 7,5%, o cinco años de desempleo del 6%, o un año de desempleo del 10%", advirtió Summers el lunes. "Hay cifras que son notablemente desalentadoras en relación con la visión [de la Fed]".

En comparación con las previsiones de marzo, que muchos economistas calificaron de "ilusión", las últimas proyecciones individuales publicadas por la Fed la semana pasada reconocen más explícitamente que será necesaria una desaceleración económica para reducir la inflación. Pero, lo que es más importante, no llegaron a sugerir que los esfuerzos por enfriar la economía conducirán a una recesión.

Para la Fed, la lucha contra la inflación hace más difícil el aterrizaje "suave" que quiere Powell

La mayoría de los funcionarios proyectan ahora que la tasa de interés de referencia alcanzará un máximo de aproximadamente el 3,75% a fines del próximo año, y que la inflación núcleo se reducirá del 4,9% anual registrado en abril al 2,7% en 2023. La tasa de desempleo sólo aumentará 0,03 puntos porcentuales hasta el 3,9% en ese momento, antes de alcanzar el 4,1% en 2024.

Es un paso adelante respecto al nivel del 3,6% previsto hace tres meses, pero sigue siendo una estimación conservadora, advierten los economistas.

"[La Fed] tiene una tarea de enormes proporciones por delante", dijo Karen Dynan, profesora de economía de la Universidad de Harvard, que anteriormente trabajó en el banco central. "La experiencia del año pasado realmente plantea dudas sobre si un retroceso tan grande [en la inflación] es realista sin más dolor".

La Fed prepara una fuerte suba de la tasa para tratar de contener la inflación

Powell sólo ha llegado a admitir que el camino para lograr el llamado aterrizaje suave [soft landing] se ha vuelto más desafiante, especialmente porque las fuerzas externas -como el aumento de los precios de las materias primas derivado de la invasión rusa de Ucrania y las prolongadas interrupciones de la cadena de suministro vinculadas a los confinamientos por Covid-19- han exacerbado las presiones inflacionarias.

"Lo que está cada vez más claro es que muchos factores que no controlamos van a desempeñar un papel muy importante a la hora de decidir si eso es posible o no", dijo en una conferencia de prensa la semana pasada, y subrayó que hasta que no haya "pruebas convincentes" de que la inflación se está controlando, el banco central seguiría adelante con su enfoque agresivo de subir las tasas de interés.

Los funcionarios de la Reserva Federal han empezado a sentar las bases para una nueva suba de tasas de 0,75 pp. en su próxima reunión de julio, y el mercado se preparan para un endurecimiento aún mayor. Esto se basa en la expectativa de que los datos de inflación de los próximos meses no mejorarán a un ritmo que justifique cualquier flexibilización por parte del banco central.

Según las estimaciones publicadas por la Reserva Federal el viernes, que se basan exclusivamente en las normas teóricas de política que el banco central utiliza como guía, pero que no sigue "mecánicamente", los tipos de interés deberían situarse entre el 4% y el 7%, dado el actual contexto económico.

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