
El reconocimiento de que Desire Petroleum analiza captar más fondos para reforzar la vacilante perforación que lleva adelante en las Malvinas hace que surjan nuevos interrogantes sobre las perspectivas de las empresas que trabajan allí.
El hecho de que Desire no haya tenido éxito se debe a que, hasta el momento, es el perforador de pozos más prolífico de todos, con cuatro de los seis pozos que se hicieron en Malvinas (cinco en el norte y uno en el sur), que demandaron cerca de 150 millones de dólares, según informa Evolution Securities.
A cambio, solo Rockhopper logró un hallazgo con valor comercial, en Sea Lion. Sin embargo, incluso Rockhopper no pudo eludir la inestabilidad que sufren sus pares: en octubre, la empresa bajó el cálculo que había hecho de los recursos, de 220 millones a 170 millones de barriles de crudo. Así fue.
Los exploradores de crudo son los maníaco-depresivos de los mercados: sienten euforia cuando se encuentran hidrocarburos y desesperación cuando estos no están en cantidades que se puedan comercializar. Las Malvinas no son una excepción.
Keith Morris, analista de Evolution Securities, afirma: “Resulta ser más complejo de lo que la gente creía, pero no sorprende, puesto que la primera perforación de 1993 no tuvo éxito.
Abajo hay crudo pero no se lo puede hallar en cantidades comerciales”. La desesperación del inversor, que fue lo primero que surgió ante el fracaso de Desire para hallar crudo en la Cuenca Norte de Malvinas, está a años luz del optimismo del año pasado.
En ese entonces, Rockhopper, Desire, Falkland Oil & Gas y Borders & Souther, cuatro valientes exploradoras que cotizaban en el AIM, captaron 250 millones de libras esterlinas para llevar, de Escocia a las Malvinas, la plataforma de perforación Ocean Guardian Las petroleras calcularon que podría haber varios miles de millones de barriles solamente en la Cuenca Norte de Malvinas.
La lejanía de Malvinas no fue lo único que hizo que la exploración allí fuera una decisión arriesgada. Además de la ausencia de infraestructura y de la negativa de la Argentina a permitir que cualquier empresa que opere en Malvinas ingrese en sus aguas territoriales, la mayoría de los servicios vinculados al crudo deben conseguirse de Aberdeen.
Desire, que tiene suficientes fondos como para otro pozo más, ahora tendrá que evaluar hacia adónde irá. Su plataforma pasará a Rockhopper, que confía en elevar los cálculos de recursos en Sea Lion y hacerlo más atractivo a los compradores potenciales.
Entre tanto, en septiembre BHP Billiton anunció que estaba saliendo de la joint venture con Falkland Oil & Gas después de que se descubrió que Toroa, en la Cuenca Sur de Malvinas, estaba seco. Esta situación puso de relieve otro peligro propio de la perforación actual: el tamaño de las empresas involucradas.
“El gran problema es que las empresas chicas perforen prospectos potencialmente transformacionales con muchos riesgos —indicó Morris—.
Es como apoyar a un desconocido en un Derby; si se apoyó al caballo equivocado, uno queda lamiéndose las heridas”.














