Coronavirus: ¿dónde y cuándo se producirá la próxima pandemia?

Aunque las autoridades sanitarias están atentas e incluso los fondos de los filántropos están preparados para financiar nuevas vacunas, el origen de la próxima emergencia sigue siendo incierto.

En medio de una nueva ola de pandemia de coronavirus que ya va por su segundo año, los responsables de la salud mundial están ocupados pensando en cómo evitar la próxima emergencia.

La Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias -CEPI, por sus siglas en inglés, un proyecto de vacunas con sede en Noruega que está en el centro de la respuesta al virus actual- espera recaudar u$s 3500 millones para reducir el tiempo de desarrollo de futuras vacunas. Su objetivo es conseguir que las vacunas para el próximo agente patógeno pandémico sean posibles en sólo 100 días.

Pero, mientras los gobiernos y las organizaciones filantrópicas sacan sus chequeras, los científicos y los expertos en salud pública intentan predecir cuál será exactamente la próxima enfermedad pandémica.

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"El problema no es infinito", afirma el Dr. John Mascola, director del centro de investigación de vacunas del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, una agencia del Departamento de Salud de los Estados Unidos. Explica que sólo hay 26 familias de virus que pueden infectar a los humanos.

De ellos, la "amenaza más peligrosa" proviene de los virus respiratorios de rápida propagación, pero subraya que las autoridades sanitarias deben mantener la mente abierta sobre qué tipo puede dar lugar a la próxima pandemia.

"El número de posibilidades preocupantes sigue siendo alto", afirma. La pandemia de coronavirus "nos ha dicho... que no debemos subestimar la capacidad de un virus para surgir, cambiar y adaptarse" dentro de una misma familia de virus.

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No obstante, Jonathan Quick, profesor adjunto de salud global en el Instituto de Salud Global Duke de los Estados Unidos, afirma que los virus de ARN deben ser tratados como "el círculo interno de las amenazas pandémicas". Esto se debe a que "no tienen muy buenas 'autocorrecciones' en su genética", y por tanto son más propensos a mutar que los virus basados en el ADN.

La lista de virus que codifican su genoma en ARN incluye los coronavirus, la gripe y el VIH.

Matthew Bayliss, profesor de la Universidad de Liverpool y director del nuevo Instituto de Pandemias de la ciudad, afirma que la historia demuestra que la preparación debe basarse en "esperar y planificar rigurosamente lo esperado". De las cinco pandemias ocurridas desde 1900, todas han estado relacionadas con un virus de la gripe o un coronavirus.

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Bayliss añade que existe una "probabilidad razonablemente alta" de que otro nuevo coronavirus siga los pasos de Sars-Cov-1, Mers y Sars-Cov-2. Todos ellos han surgido en las dos últimas décadas.

Afirma que la perspectiva de una pandemia de gripe tan grave como la causada por la gripe española hace aproximadamente un siglo "no ha desaparecido en absoluto".

Bayliss llama la atención sobre el brote de gripe porcina de 2009, así como sobre el actual brote de gripe aviar en la población de aves del Reino Unido. Son pruebas, dice, de la posibilidad "persistente" de que un virus de la gripe pueda evolucionar para saltar de los animales a los humanos.

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Sin embargo, Richard Hatchett, director ejecutivo del CEPI, advierte contra un enfoque limitado en este ámbito. Sostiene que la preparación para la actual pandemia de Covid-19 fue "extremadamente limitada por aquellos cuya imaginación de las amenazas pandémicas sólo se extendía a la gripe".

Hatchett teme que la próxima pandemia pueda surgir de una familia de virus con patógenos altamente contagiosos y mortales en su interior. Tanto el sarampión, de rápida propagación, en el que cada caso genera entre 12 y 18 nuevas infecciones, como el Nipah, con una tasa de mortalidad de entre el 40% y el 70%, entran en la categoría de los paramixovirus.

A Hatchett le preocupa que pueda surgir un virus de este tipo "que combine esos atributos".

También advierte del impacto de las amenazas epidémicas regionales, como la malaria, el dengue y el chikungunya. "No se trata necesariamente de enfermedades con potencial pandémico mundial, pero pueden ser muy perturbadoras e imponer costos extremos a las sociedades afectadas", afirma.

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Gran parte de la preocupación por la próxima amenaza pandémica está relacionada con la rapidez con la que los científicos puedan proporcionar una vacuna eficaz. Existen vacunas para 15 de las 26 familias de virus, pero sólo para una de ellas existe una "plataforma" que permita desarrollar una vacuna y desplegarla rápidamente, dice Hatchett.

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Sin embargo, a Hatchett le preocupa que, aunque la pandemia de Covid sea un acontecimiento monumental en la historia moderna, su capacidad para movilizar a los inversores pueda estar desapareciendo. "Me preocupa que la gente esté cansada de ello, que haya fatiga, que los fondos estén agotados y que haya un deseo de alejarse de ello", afirma. "Pero los riesgos no van a desaparecer".

"Si queremos volver a algo que se parezca a lo normal antes de Covid, tenemos que hacer estas inversiones".

"Una lección de la respuesta a la pandemia de Covid es que estábamos bien preparados para diseñar y desarrollar rápidamente una vacuna contra el coronavirus", dice Mascola. Pero señala: "Si fuera un virus de otra familia, no habríamos sabido diseñar una vacuna de antemano".

Hatchett afirma que una "plataforma" de vacunas de respuesta rápida, combinada con un sistema de detección precoz, podría dar a la humanidad "una oportunidad de luchar por evitar por completo una futura pandemia, mantenerla contenida y extinguirla antes de que se convierta en un cataclismo mundial".

De ahí la ambición del CEPI de reforzar sus arcas, para apoyar la inversión en otras plataformas de vacunas. Hasta ahora, la organización ha recaudado u$s 500 millones, gracias en gran parte a una donación conjunta de la Fundación Bill y Melinda Gates y el Wellcome Trust del Reino Unido. A principios de marzo, el esfuerzo de recaudación de fondos llegará a su punto álgido en la conferencia de reposición del CEPI en Londres.

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