Cómo las negociaciones por el acuerdo comercial entre Uruguay y China amenazan al Mercosur

Un pacto entre Montevideo y Beijing tendría consecuencias más amplias para América latina.

Como regalo de Navidad, es una opción poco habitual. Pero es casi seguro que lo que Luis Lacalle Pou, presidente conservador de Uruguay, desea este año es que las conclusiones de un estudio de factibilidad demuestren que hay espacio para un acuerdo comercial entre su país y China.

En septiembre, funcionarios de Beijing y Montevideo comenzaron a trabajar en un nuevo estudio de factibilidad para dicho tratado, cuyas conclusiones se espera que se anuncien a tiempo para un tradicional asado navideño uruguayo a finales de diciembre. "Uruguay tiene prisa", dijo Lacalle Pou sobre las conversaciones del 8 de septiembre. "El mundo avanza muy rápido y no nos espera. Nuestra economía basada en la agricultura 'pasa a abrirse al mundo'".

Si los resultados son positivos, la siguiente fase sería la redacción formal de un acuerdo de libre comercio por parte de los representantes de Beijing y Montevideo.

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El problema para Uruguay son sus hermanos prepotentes, quienes se interponen en el camino. Junto con Argentina, Brasil y Paraguay, Uruguay conforma la alianza Mercosur, una zona de libre comercio proteccionista que los expertos han calificado como la "menos eficaz" de su tipo en todo el mundo, tanto en términos de comercio entre sus miembros como con los socios externos.

Los aranceles sobre las exportaciones del Mercosur a los no miembros pueden llegar al 35%. No hay derechos de aduana entre los miembros, con la excepción del azúcar y los coches. Bajo el Tratado de Asunción, los cuatro países esperaban formar un mercado común similar al de la Unión Europea (UE), permitiendo la libre circulación de personas y acordando la "libre circulación de bienes, servicios y factores de producción entre países". 

El Mercosur incluso llegó a considerar la introducción de una moneda común en un momento dado. A ningún miembro se le permite negociar acuerdos preferenciales con terceros países. Por lo tanto, cambiar la norma para Uruguay significaría transformar el grupo de una unión aduanera en una zona de libre comercio.

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Marcelo Elizondo, especialista en comercio exterior de Argentina, sostiene que el Mercosur no tiene consenso sobre su estrategia internacional. Las exportaciones totales a otros países en relación con el producto bruto interno han caído a los niveles más bajos de cualquier bloque internacional comparable, treinta años después de su firma en 1991. La posibilidad de un acuerdo de libre comercio con la UE se está tambaleando en su 23º año, y las negociaciones se han "paralizado", según los observadores.

Lacalle Pou sostiene que Mercosur no puede ser un obstáculo para el progreso económico de sus miembros. Un acuerdo con China podría generar nuevas rutas de exportación. Basta con mirar a Chile, Costa Rica y Perú, que han cerrado acuerdos con Beijing en los últimos años, asegurando después nuevos acuerdos comerciales en Asia y otras regiones.

En vísperas de la cumbre presidencial del 16 de diciembre, los demás miembros del Mercosur, encabezados por Brasil, han propuesto reducir el arancel externo común en un 3,5%, lo cual se considera una señal de distensión. Pero han instado a Montevideo a "reconsiderar" las negociaciones fuera del bloque y han insistido en que se cualquier discusión relacionada con China se eliminará de la agenda de este mes. Claramente, Uruguay ha desconcertado a la alianza atribulada.

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Dados los cambios de última hora en lo que se discutirá, "la reunión de diciembre es una gran incógnita", le dijo al Financial Times Ignacio Bartesaghi, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Católica de Uruguay. "El mejor resultado sería que Uruguay aceptara la baja de aranceles y que el Mercosur reconociera nuestras aspiraciones comerciales con China", dijo.

Brasil, explicó Bartesaghi, ha apoyado especialmente las ambiciones de Uruguay. "Brasil ve el país como una herramienta para cambiar la estructura más amplia del Mercosur, para su propio beneficio", dijo.

El país tiene otras opciones. Podría producirse una salida de Uruguay del Mercosur, o podría utilizar las discusiones de diciembre como trampolín para provocar un verdadero debate sobre la reestructuración de la alianza.

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Sin embargo, Buenos Aires es un escollo. Sucesivos gobiernos argentinos han rechazado los llamamientos a la modernización de la alianza y el último lanzó un feroz ultimátum a principios de este año. "[Uruguay] puede hacer un acuerdo bilateral con China por afuera del Mercosur o puede seguir en el Mercosur", dijo en septiembre el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, al conocerse las conversaciones con China.

Sin embargo, la posición negociadora de Argentina es débil. El ministro de Relaciones Exteriores, Santiago Cafiero, ha admitido que su país depende del comercio con el Mercosur. Si algún miembro se retira del tratado, esto representaría un duro golpe para las arcas del gobierno y podría animar a otros a hacer lo mismo. Argentina también enfrenta una crisis económica interna (la inflación es del 50% este año, y ha impuesto estrictos controles de las exportaciones para intentar contener los precios).

Así que la oposición de Buenos Aires al nuevo acuerdo entre China y Uruguay podría no ser suficiente para detener lo que parece un cambio inevitable en la marea de proteccionismo en América del Sur.

Independientemente de lo que pase, Mercosur ya no es el gran socio comercial que fue para Uruguay a principios de este siglo. A diferencia de Gran Bretaña antes de su divorcio de la UE, sólo Brasil sigue siendo un mercado clave para las mercancías, ya que Argentina y Paraguay representan menos del 8% de las exportaciones totales combinadas en 2019, y menos del 11% de las importaciones (hay cifras más recientes, pero ha habido muchas distorsiones relacionadas con la pandemia en 2020 y 2021).

En cuanto a China, hay que admirar sus tácticas. Enfocarse en el país más estable social y económicamente de la región podría desencadenar negociaciones de libre comercio con todo el bloque. Como diría la gente de esta nación loca por el fútbol, eso es un golazo. También sería un tremendo regalo de Navidad para Beijing.

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Comentarios

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    Omar Ferrería

    14/12/21

    Lacalle esta totalmente protegido por la prensa local. Lo que indica que la prensa es corrupta. Uruguay va a tener una inflación mas del doble de la presupuestada. La desocupación esta en alza, el país no crece, sigue siendo una gran estancia y los que manejan los resortes son los terratenientes y sus "gerentes" como Lacalle Por o Sanguineti que no para de decir siempre lo mismo y son consultados por la prensa corrupta de ambos lados del rio de La Plata.

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  • EV

    Eugenio Vazquez

    13/12/21

    el presidente de uruguay es el tipico montevideano de clase media alta venida a menos como todo el uruguay, corrupto y queriendo vivir de arriba sin laburar. que tipejo de lo peor. saludos

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