Análisis

¿Se dobla pero no se rompe? Cómo sigue el Mercosur, según tres expertos

Las disputas por el libre comercio entre Brasil y Uruguay, de un lado, y la Argentina del otro ponen al bloque en un punto crítico. Tres miradas de expertos.

 Treinta años después de su creación el Mercosur atraviesa un singular momento de tensión y falta de rumbo. Lejos del espíritu fundacional de todos para uno y uno para todos, hoy el bloque se debate en persistir, más cerca del pragmático "que se doble pero que no se rompa". El futuro, a todas luces, surge incierto. 

Hay quienes vislumbran que la tendencia hacia la apertura, encabezada por Brasil y Uruguay, es inexorable. La Argentina acordó finalmente con Brasil una reducción del 10 por ciento en el arancel externo común del bloque para un universo de productos, luego de meses de disputas, pero las diferencias de visión persisten. 

"El punto fundamental es que el gobierno brasileño del presidente Jair Bolsonaro y su ministro de Economía, Paulo Guedes, han comenzado un proceso irreversible de apertura de la economía brasileña. Esto transforma a Brasil, que pasa de ser uno de los países más cerrados del mundo a convertirse en una economía capaz de integrarse con el sistema internacional", argumenta el analista Jorge Castro. 

Jair Bolsonaro

Y añade: "Esta decisión estratégica ya en marcha se manifiesta en el plano del Mercosur a través de la decisión del gobierno del presidente Bolsonaro de reducir y tal vez eliminar el arancel externo común para terceros países del bloque. Este es un proceso en marcha. Allí adonde va Brasil, allí va el Mercosur por necesidad. Brasil es el 74 por ciento del producto bruto regional". 

El otro interrogante es si el bloque, que hoy cruje, puede llegar a quebrarse. Castro rechaza esta idea. "No creo, porque esta norma que establece que las negociaciones con nuevos espacios económicos internacionales se debe realizar por consenso no integra el Tratado de Asunción. Es un acuerdo posterior". 

Luego responde a la primera inquietud: "La Argentina necesariamente tiene que adecuarse a esta política de apertura del Mercosur y especialmente de Brasil. Del lado chino ya hay un compromiso firme de parte del presidente Xi Jinping. Este es un proceso en marcha". 

Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), adhiere. "Lo que está pasando es el efecto de un proceso de fatiga del Mercosur. El bloque cumplió 30 años -resalta-. Los primeros 20 fue muy exitoso y cuando un proyecto genera resultados, deja satisfechos a todos. En los últimos 10 años se empezó a achicar, el comercio entre los socios es menor". 

El año último, precisa Elizondo, la Argentina le exportó al Mercosur la mitad de lo que le había vendido en la última década. "Tanto Brasil como Uruguay lo que están viendo es que es necesario internacionalizar el Mercosur. El comercio entre nosotros tiene un límite", sentencia. 

 14% es el arancel externo común promedio del Mercosur. Brasil y Uruguay propician su reducción. 

¿Podrá el bloque superar esta tensión o sobrevendrá el divorcio? Elizondo, al igual que Castro, descarta la premisa. "No creo que el Mercosur llegue a una ruptura o disolución -explica-. Sí creo que hay un riesgo de que el bloque termine siendo superado en los hechos por otros proyectos y entonces en la práctica si no hay una modernización tanto Brasil como Uruguay terminen privilegiando otros proyectos". 

Lo que el Mercosur es y, sobre todo, lo que será no atiende exclusivamente a una mirada económica. La política y la diplomacia también juegan, piensa César Mayoral, otrora embajador ante China y las Naciones Unidas. "La velocidad que le quiere imprimir Uruguay parecería que está siendo acompañada por Brasilia. Firmar acuerdos con terceros países es la intención que tienen Brasil y Uruguay. Paraguay no ha dicho mucho y la Argentina ha dicho que no. El dilema es cómo se sigue". 

Y hace foco en el rol de China: "Lo que China menos quiere es romper el Mercosur. Si tiene que elegir entre Uruguay y el Mercosur, va a elegir el Mercosur. No veo ningún interés en querer dividirlo. Le conviene un bloque unido". 

La versión original de esta nota se publicó en el número 334 de Revista Apertura.

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