Bitcoin: qué tan seguras son las criptomonedas y cómo protegerse de los robos y estafas

En los últimos 10 años, se han producido 126 grandes vulneraciones a wallets privadas y exchanges de criptomonedas por u$s 3100 millones. Estafas, fraudes y robos: las claves a las que hay que prestar atención.

¿Billeteras calientes o frías? ¿Bóvedas de seguridad o biometría? Una guía de los posibles riesgos de seguridad y las opciones de custodia para mantener las criptomonedas a salvo de los hackers.

¿Cuáles son los riesgos de seguridad de los activos digitales?

Cualquier poseedor de activos digitales debe tomar medidas para resguardarlos, y hay una serie de opciones con distintos niveles de seguridad. Los propietarios de criptoactivos también deben estar tan atentos a las estafas y hackeos, como lo harían con el dinero tradicional.

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Los mejores métodos de protección dependen del modo en que el usuario almacene sus activos y de las instituciones con las que los almacene, ya que tanto la seguridad como la fiabilidad difieren mucho en este campo en expansión. En los últimos 10 años, se han producido 126 grandes vulneraciones, por un total de u$s 3100 millones, a wallets y exchanges de criptomonedas, según los datos recopilados por Crypto Head, un sitio de inteligencia del sector. El ataque promedio ha costado unos u$s 25 millones. Bitcoin, la criptomoneda más popular, sigue siendo el activo digital más atacado.

¿Dónde debo guardar mis activos digitales?

Quienes tienen activos digitales necesitan su "llave privada" única, una larga contraseña que tiene un objetivo similar al PIN de una tarjeta bancaria, para desbloquear el acceso a su cripto. Es fundamental no perder ni olvidar esta clave privada. Los activos digitales descentralizados no están garantizados por los bancos y no disponen de una línea telefónica de restablecimiento de contraseñas, lo que significa que es casi imposible recuperar las claves digitales una vez perdidas. Según Chainalysis, un proveedor de datos de blockchain, es posible que se hayan perdido más de u$s 100.000 millones en bitcoins de esta forma.

Las claves -y por tanto las criptomonedas- pueden guardarse en billeteras online o móviles, conocidas como hot wallets. Esto facilita el acceso rápido a los fondos, por ejemplo, para los operadores que quieren conectarse rápidamente a los exchanges, brokers u otros servicios. De hecho, muchos exchanges de criptomonedas ofrecen servicios de wallets digitales en línea que se conectan sin problemas a sus sistemas de comercio.

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Sin embargo, este es el método menos seguro de conservar criptomonedas, porque deja a los activos digitales más vulnerables a los hackers. En 2014, Mt.Gox, el mayor exchange de criptos del mundo en ese momento, se declaró en bancarrota tras perder más de u$s 450 millones, principalmente en bitcoin, cuando hackers supuestamente robaron las claves privadas de su hot wallet.

En la actualidad, algunos grandes exchanges, como Coinbase, han sumado seguros cripto como una protección para los inversores. Si la contraseña de un individuo se ve comprometida, perderá sus fondos para siempre. Pero si, por ejemplo, la propia empresa es hackeada o vulnerada, el seguro cubrirá las pérdidas del usuario.

¿Hay opciones más seguras?

Sí. La alternativa más popular es lo que se conoce como almacenamiento en frío: un dispositivo que no está conectado a Internet. Los hackers normalmente necesitarían acceder a ese dispositivo, así como a las contraseñas o códigos asociados, para robar las criptos.

Entre las opciones de almacenamiento en frío para controlar los activos digitales sin intermediarios se encuentran las llaves USB físicas, computadoras específicas sin conexión o las sofisticadas hardware wallets, pequeños dispositivos similares a los USB que están diseñados para ser impenetrables por los hackers y que pueden costar varios cientos de dólares.

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Los exchange de criptomonedas, especialmente los más grandes, ofrecen cada vez más opciones de custodia en frío. Otros servicios especializados de terceros van aún más lejos para proteger los criptoactivos de los clientes, por ejemplo, guardando las claves privadas en bóvedas con guardias humanos.

En el sur de Inglaterra, Vo1t, que fue comprada el año pasado por la empresa de comercio de criptomonedas Genesis, tiene un búnker subterráneo patrullado por exmilitares, según Forbes. Los servidores están preparados para eliminar los activos digitales almacenados si los intrusos activan algún interruptor oculto (Vo1t tiene servidores de respaldo en otros países). Otros servicios que ofrecen protección de grado militar, como Prosegur Crypto, utilizan la biometría, incluyendo reconocimiento facial y huellas dáctilares, para que los clientes puedan acceder a sus activos digitales.

¿Existen otros riesgos?

Además de los ataques a los exchanges de criptomonedas y a sus custodios, los hackers han podido explotar el código naciente de las nuevas iniciativas cripto en el creciente campo de las finanzas descentralizadas (DeFi). En los últimos 10 años se han producido ataques por u$s 1100 millones en este ámbito, según Crypto Head.

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Uno de estos robos digitales de este año tuvo como objetivo Poly Network, una red de trading descentralizada que desarrolló un protocolo informático que permitía a los usuarios transferir tokens vinculados de una blockchain a otra red diferente. Los piratas informáticos robaron alrededor de u$s 600 millones en criptomonedas, uno de los mayores robos de este tipo, a través de una falla en el propio protocolo.

Por último, los fraudes con criptomonedas siguen siendo la mayor forma de delito por la que los titulares de activos digitales pierden fondos. Las pérdidas ascienden a casi u$s 15.000 millones en la última década, según Crypto Head, o u$s 364 millones promedio por fraude. El mayor fraude de criptomonedas hasta la fecha fue el esquema Ponzi de OneCoin, de u$s 4000 millones, que se presentaba como una nueva criptomoneda. Ruja Ignatova, su fundadora búlgara, ha estado prófuga de las fuerzas de seguridad desde 2017, aunque fue acusada en ausencia en 2019 por fraude de valores. El año pasado, el esquema Ponzi de PlusToken defraudó a millones de inversores unos u$s 2000 millones en total, según Chainalysis.

Ser víctima de un proyecto fraudulento siempre es posible cuando los estafadores son muy convincentes y sofisticados. Pero se aconseja a los inversores que siempre lleven a cabo la debida diligencia y exploren el "libro blanco" [white paper] y otra documentación sobre cualquier iniciativa de activos digitales.

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