Emmanuel Macron: "Es momento de pensar lo impensable"

El presidente de Francia ve la crisis como un acontecimiento existencial para la humanidad que cambiará la naturaleza de la globalización y la estructura del capitalismo internacional.

"Todos nos estamos lanzando a lo impensable", dice Emmanuel Macron, inclinado hacia adelante en su escritorio del Palacio del Elíseo en París después de que un ayudante limpiara la superficie y los apoyabrazos de su silla con una toallita desinfectante.

Hasta ahora, Macron siempre tuvo un gran plan para el futuro. Tras su victoria electoral en 2017, el hiperactivo presidente francés anunció un aluvión de ambiciosas propuestas para reformar la UE que dejó perplejos a sus más cautelosos socios europeos. Mientras presidió el G7 en 2019, trató de reconciliar a Estados Unidos e Irán y buscar la paz entre Rusia y Ucrania. Su gobierno legisló furiosamente para modernizar Francia.

Sin embargo, la pandemia de coronavirus dejó incluso a Macron buscando a tientas soluciones a una crisis sanitaria global que ya se llevó casi 140.000 vidas, y preguntándose cómo salvar a la economía francesa y mundial de una depresión comparable al crack de 1929. "Todos nos enfrentamos a la profunda necesidad de inventar algo nuevo, porque eso es todo lo que podemos hacer", afirmó.

Por supuesto que todavía tiene planes. Quiere que la UE arme un fondo de inversión de emergencia de cientos de miles de millones de euros a través del cual los reacios miembros del norte tendrían que apoyar a Italia y España, donde murieron muchos miles por el Covid-19. Y quiere que las naciones más ricas ayuden a África con una moratoria para los pagos de las deudas bilaterales y multilaterales.

En dos discursos a la nación hace un mes, el presidente francés declaró la guerra total al virus. Impuso algunos de los mayores controles de Europa a la libertad de movimiento de las personas para frenar la propagación de la enfermedad y aseguró que su gobierno salvaría puestos de trabajo y empresas "cueste lo que cueste".

Sin embargo, en las últimas semanas la retórica belicosa dio paso a una visión más reflexiva de cómo manejar la pandemia, y admitió fallas logísticas que dejaron a médicos, enfermeras y trabajadores esenciales franceses con falta de máscaras protectoras y tests para medir la propagación del virus.

Macron, de 42 años de edad, ve la crisis como un acontecimiento existencial para la humanidad que cambiará la naturaleza de la globalización y la estructura del capitalismo internacional.

Como líder europeo liberal en un mundo de nacionalistas estridentes, Macron espera que la pandemia reúna a los países en una acción multilateral para ayudar a los más débiles a superar la crisis. Y quiere que el cataclismo que motiva a los gobiernos a dar prioridad a las vidas humanas sobre el crecimiento económico sea una oportunidad para encarar los desastres ambientales y las desigualdades sociales que, según él, ya amenazaban la estabilidad del orden mundial.

Pero no oculta su temor a que ocurra lo contrario, y que el cierre de fronteras, los turbulencias económicas y la pérdida de confianza en la democracia endurezcan la mano de los autoritarios y populistas que han intentado aprovechar la crisis, desde Hungría hasta Brasil.

"Creo que es un profundo shock antropológico", afirmó. "Detuvimos la mitad del planeta para salvar vidas, no hay precedentes de eso en la historia."

"Pero cambiará la naturaleza de la globalización, con la que hemos vivido durante los últimos 40 años... Teníamos la impresión de que ya no había fronteras. Se trataba de una circulación y acumulación cada vez mayor", señaló. "Hubo verdaderos éxitos. Se deshizo de los totalitarios, cayó el Muro de Berlín hace 30 años y con altibajos sacó de la pobreza a cientos de millones de personas. Pero sobre todo en los últimos años aumentó las desigualdades en los países desarrollados. Y estaba claro que este tipo de globalización estaba llegando al final de su ciclo, estaba debilitando la democracia."

Macron se enojó cuando se le preguntó si los erráticos esfuerzos para frenar el Covid-19 no habían expuesto las debilidades de las democracias occidentales y resaltado las ventajas de los gobiernos autoritarios como el de China.

El presidente francés insiste en que el abandono de las libertades para hacer frente a la enfermedad lo que supondrá una amenaza para las democracias occidentales. "Algunos países están tomando esa decisión en Europa", dice en una aparente alusión a Hungría y a la decisión de Viktor Orban de gobernar por decreto. "No podemos aceptar eso. No se puede abandonar el ADN esencial con el argumento de que hay una crisis de salud".

Macron está especialmente preocupado por la UE y el euro. Sostiene que tanto la Unión como la moneda única se verán amenazadas si los miembros más ricos, como Alemania y los Países Bajos, no muestran más solidaridad con las naciones del sur de Europa afectadas por la pandemia. Esa solidaridad debería manifestarse en forma de ayuda financiera financiada por la deuda mutualizada, algo que rechazan los políticos holandeses y alemanes.

Advirtió que si no se apoya a los miembros de la UE más afectados por el virus, los populistas saldrán victoriosos en Italia, España y tal vez en Francia.

Traducción: Mariana Oriolo

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