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Bill Gates volvió a encender las alarmas. El cofundador de Microsoft, que años atrás anticipó la llegada del coronavirus cuando nadie quería escucharlo, ahora apunta a una amenaza diferente: no vendrá de un murciélago ni de un mercado de animales.
Según él, la próxima pandemia podría ser fabricada por humanos, de forma deliberada, y llegar sin que el mundo tenga tiempo de reaccionar. Una advertencia que, lejos de sonar a ciencia ficción, tiene antecedentes concretos y aterra a los principales organismos de seguridad internacional.
Bill Gates anticipó que la próxima pandemia no será natural: así podría llegar la amenaza más temida
En una entrevista con la BBC, Bill Gates fue directo: el mayor riesgo sanitario que enfrenta la humanidad no es un nuevo virus que surja de forma espontánea en algún rincón del planeta, sino el bioterrorismo.
Es decir, la liberación intencional de agentes biológicos o toxinas con el objetivo de generar una crisis masiva.
Para graficar el escenario que lo preocupa, el empresario planteó una pregunta que resulta difícil de sacudir: “¿Y si un bioterrorista llevase la viruela a 10 aeropuertos?”. La imagen es perturbadora porque es plausible. Un patógeno altamente contagioso, diseminado de forma coordinada en los principales nodos de tránsito del mundo, podría propagarse a decenas de países antes de que los sistemas de salud siquiera detecten el problema.
También fue más allá y advirtió que este tipo de pandemia provocada podría ser incluso más devastadora que las de origen natural, como el COVID-19. La razón es simple: estaría diseñada para serlo. A diferencia de un virus que muta por azar, un agente biológico utilizado como arma puede ser seleccionado o manipulado para maximizar su capacidad de contagio y daño.

El peor antecedente de bioterrorismo en la historia reciente que le da razón a Bill Gates
La advertencia no surge de la nada. Hay un episodio que marca un antes y un después en la historia del bioterrorismo moderno, y que demuestra que esta amenaza no es hipotética: ocurrió en Estados Unidos, en 2001, pocas semanas después de los atentados del 11 de septiembre.
En aquella ocasión, sobres con esporas de ántrax en polvo fueron enviados por correo postal a medios de comunicación y oficinas del Senado de Estados Unidos. El resultado fue devastador en términos de impacto social: 22 personas contrajeron la enfermedad y 5 murieron. El pánico se extendió mucho más allá de los afectados directos, paralizó instituciones y obligó a una revisión profunda de los protocolos de seguridad biológica en todo el país.
Lo más inquietante de aquel episodio es la escala que tuvo con medios relativamente rudimentarios. En un mundo donde el acceso a tecnología de edición genética es cada vez mayor y más barato, las posibilidades de que un actor malicioso pueda desarrollar o modificar un agente biológico resultan considerablemente más altas que hace dos décadas.

Qué hay que hacer ahora para evitar que el pronóstico de Bill Gates se convierta en realidad
Bill Gates no se limitó a describir el problema: también señaló el camino para enfrentarlo. Y su diagnóstico es claro: la humanidad está llegando tarde y hay que acelerar.
En primer lugar, subrayó la necesidad de invertir de forma sostenida en tecnología capaz de detectar amenazas biológicas de manera temprana. Así como existen sistemas de radar para detectar misiles, deberían existir redes de vigilancia epidemiológica lo suficientemente sensibles como para identificar un brote inusual en cuestión de horas, no de semanas.
En segundo lugar, insistió en que ningún país puede enfrentar este desafío de forma aislada. La cooperación internacional es indispensable: compartir información en tiempo real, coordinar respuestas sanitarias y reforzar los protocolos de bioseguridad a escala global son medidas que no admiten demoras ni disputas geopolíticas.
La predicción del cofundador de Microsoft es, en definitiva, un llamado a actuar antes de que sea necesario lamentarse. Ya lo hizo una vez con el coronavirus y el mundo no lo escuchó a tiempo. La pregunta es si esta vez la historia será diferente.













