

A poco más de dos meses desde la entrada masiva el 30 de julio de este año, se pudo concretar el desalojo de la playa del Trampolín, en Ceuta, donde permanecían al menos 3500 migrantes. Esto provocó que más de 800 personas regresaran a Marruecos ante su negativa a ser filiados por la Policía Nacional. El operativo se desarrolló durante este lunes por segundo día consecutivo, con un amplio despliegue de efectivos para trasladar a los migrantes hasta los centros habilitados por las autoridades.
Los migrantes fueron trasladados en autobuses hasta el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), situado cerca de la frontera del Tarajal, donde son identificados antes de ser derivados al centro de acogida temporal de Loma Colmenar. Para ampliar la capacidad de este último recurso, el Gobierno instaló varias carpas que permitieron habilitar nuevas plazas.
¿Por qué más de 800 migrantes decidieron regresar a Marruecos?
En el CATE, los migrantes reciben información sobre las consecuencias de no aceptar la filiación policial. Según fuentes policiales consultadas por EFE, quienes rechazan ser identificados pueden optar por regresar voluntariamente a su país, mientras que un expediente de expulsión puede impedir su entrada en España durante un periodo de cinco años.

Fuentes próximas al operativo estimaron que entre este domingo y este lunes más de 800 migrantes regresaron a Marruecos. La medida se produjo después del despliegue policial en el entorno de la playa del Trampolín, que permitió trasladar a quienes permanecían en la zona sin que se registraran incidencias.
Al mismo tiempo, muchos migrantes abandonaron la playa por sus propios medios y se dirigieron hacia los montes próximos al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). La operación forma parte de la respuesta de las autoridades a la situación generada en Ceuta desde la entrada masiva de migrantes del pasado 30 de julio.
¿Qué impacto tuvo la crisis migratoria en la actividad del puerto de Ceuta?
La crisis también ha generado consecuencias económicas para la Autoridad Portuaria de Ceuta. Su presidente, Juan Manuel Doncel, estimó en unos 3,5 millones de euros el impacto que la situación puede provocar hasta final de año, entre la pérdida de ingresos y los gastos extraordinarios derivados del refuerzo de la limpieza, la seguridad y otras necesidades.

Doncel calculó que el puerto dejará de percibir entre uno y 1,5 millones de euros por la caída de distintos tráficos, mientras que los gastos extraordinarios superarían los 1,5 o 2 millones de euros. Además, señaló que la crisis prácticamente puso fin a la Operación Paso del Estrecho antes de su fase de retorno.
El tráfico de cruceros también sufrió las consecuencias. Según el presidente portuario, alrededor de diez escalas previstas desde el inicio de la crisis hasta finales de año fueron canceladas. Doncel advirtió que el impacto puede prolongarse hacia próximas temporadas, debido a que las compañías de cruceros programan sus rutas con mucha antelación.












