

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha lanzado un comunicado en julio de este año, en el que explica cuáles son las horas más peligrosas para conducir y recomienda qué hacer para evitar accidentes al volante.
En ese contexto, ha advertido de que la somnolencia y el cansancio son factores de riesgo al volante que pueden comprometer la seguridad vial. Según el organismo, la somnolencia interviene, directa o indirectamente, en entre el 15% y el 30% de los accidentes de tráfico en España. Sus efectos no se limitan a la conducción nocturna: también pueden aparecer durante el día y reducir la capacidad de reacción ante imprevistos en la carretera.
Cuáles son las horas más peligrosas para conducir, según la DGT
La Dirección General de Tráfico identifica dos franjas horarias en las que el sueño aparece con mayor facilidad. Aunque el conductor haya dormido lo suficiente, el momento del día puede influir en su nivel de atención. En concreto, las horas más peligrosas para conducir son:
- De 3:00 a 5:00 de la madrugada.
- De 14:00 a 16:00 de la tarde.
La DGT recomienda evitar la conducción durante estos periodos o extremar las precauciones si no es posible hacerlo. El riesgo también aumenta cuanto más tiempo lleva una persona despierta y cuando el descanso nocturno ha sido insuficiente o poco reparador.
Otros factores que pueden favorecer la somnolencia son los entornos viales monótonos, los cambios frecuentes en los horarios de sueño y las diferencias individuales en los momentos del día en los que cada persona se encuentra más despejada.

Qué recomienda la DGT para evitar accidentes por sueño y cansancio
Para reducir el riesgo de accidentes, la DGT aconseja planificar los desplazamientos y mantener unos hábitos de descanso adecuados. Estas son sus principales recomendaciones:
- Descansar lo suficiente: la mayoría de las personas necesita dormir entre 7 y 9 horas para rendir adecuadamente al día siguiente.
- Hacer pausas durante los viajes: interrumpir la conducción cada 2 horas o cada 200 kilómetros y descansar durante al menos 20-30 minutos.
- Parar con mayor frecuencia: especialmente si se conduce de noche, con niebla o en condiciones de fatiga.
- Dormir si aparece la somnolencia: detenerse en un lugar adecuado y descansar unos 20-30 minutos.
- Ventilar el vehículo: el calor y la acumulación de humo de cigarrillos pueden favorecer la aparición del sueño.
- Evitar las comidas copiosas y el alcohol: pueden perjudicar las condiciones necesarias para conducir con seguridad.
- Utilizar con precaución los estimulantes: el café y el té pueden ayudar temporalmente, pero después de sus efectos puede aparecer un efecto rebote.
- Descansar antes de conducir tras una actividad intensa: la fatiga también puede aumentar el riesgo de quedarse dormido al volante.
El organismo recomienda prestar especial atención a los trayectos largos, sobre todo si el conductor no está acostumbrado a ellos o debe realizarlos durante la noche. Asimismo, las personas mayores deben extremar las precauciones, ya que los efectos de la somnolencia son más intensos con la edad.

Cómo afecta la somnolencia a la conducción y cuáles son sus señales de alerta
Según la DGT, sus efectos pueden manifestarse de distintas formas y aumentar el riesgo de sufrir un accidente. Estas son las principales alteraciones que deben tener en cuenta los conductores:
- Aumento del tiempo de reacción: el conductor tarda más en responder ante situaciones inesperadas, como una frenada del vehículo que circula delante.
- Menor concentración: el sueño dificulta mantener la atención en la carretera y favorece las distracciones.
- Dificultad para tomar decisiones: la somnolencia ralentiza el procesamiento de la información y aumenta la posibilidad de cometer errores.
- Alteraciones de la visión: puede provocar visión borrosa, fatiga ocular y dificultades para enfocar o interpretar las señales de tráfico.
- Movimientos menos precisos: los reflejos se vuelven más lentos y los movimientos pueden perder precisión.
- Aparición de microsueños: son periodos de apenas unos segundos en los que el conductor se queda ligeramente dormido y deja de percibir lo que sucede a su alrededor. Pueden pasar inadvertidos y están relacionados con accidentes de extrema gravedad.
La DGT también advierte de que la somnolencia puede estar relacionada con la falta de descanso, el sueño fragmentado, los cambios en los horarios, el consumo de alcohol, determinados medicamentos sedantes y algunos trastornos del sueño.
Por este motivo, recomienda prevenir el cansancio antes de iniciar un viaje y detenerse en un lugar seguro en cuanto aparezcan síntomas de somnolencia. Continuar conduciendo en esas condiciones puede impedir que el conductor reaccione a tiempo ante una situación de peligro.
















