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El Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad (IDECBA) difundió el dato del ingreso de los hogares porteños a través de la Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos (ETOI). Es importante aclarar que el relevamiento mide ingreso, no patrimonio: se trata del dinero que entra mensualmente al hogar, no de bienes, propiedades o ahorros acumulados.
El estudio ordena a los hogares de la Ciudad en diez tramos según su nivel de ingresos y muestra que la distancia entre la base y la cima de esa escala es cada vez más marcada: mientras el ingreso familiar promedio general se ubicó en $ 2.574.524, con una suba interanual del 27,1%, el umbral para entrar al grupo de mayores ingresos es sustancialmente más alto.
El piso para entrar al 10% de mayores ingresos
Según el cuadro de deciles del informe, un hogar necesita un ingreso total de al menos $ 5.100.000 mensuales para ubicarse en el decil 10, es decir, entre el 10% de los hogares con mayor nivel de ingresos de la Ciudad. Dentro de ese grupo, el ingreso promedio trepa hasta $ 7.704.374 por hogar.
Ese 10% no solo tiene el ingreso más alto: además se queda con el 30% del ingreso total relevado en la Ciudad, mientras que representa apenas una décima parte de los hogares. Si se mide por ingreso per cápita, que se obtiene al dividir el ingreso del hogar por la cantidad de integrantes, el umbral de entrada al decil más alto es de $ 2.600.000 por persona, con un promedio de $ 4.105.275 dentro de ese grupo.
Una brecha que apenas se achica
El informe también mide qué tan desigual es el reparto de ingresos a través del coeficiente de Gini, un indicador que va de 0 a 1: cuanto más cerca de 0, más parejo es el reparto; cuanto más cerca de 1, más concentrado está en pocas manos. En el último año, ese número bajó levemente, tanto para el ingreso total de los hogares (de 0,424 a 0,415) como para el ingreso por persona (de 0,436 a 0,421).
Pero esa mejora conviene mirarla con cuidado, porque no todos los ingresos crecieron igual. Las jubilaciones y pensiones subieron 41,8% en el último año, por encima de la inflación (32,7%, según el IPCBA). En cambio, los ingresos de los asalariados sin descuento jubilatorio casi no se movieron: crecieron solo 5%, muy por detrás de los precios. Esa evolución ayuda a entender por qué, pese a la mejora del Gini, las diferencias de ingresos siguen siendo importantes.

El barrio también importa: la otra desigualdad
El barrio también pesa en la billetera. En Recoleta, Palermo, Belgrano, Núñez y Colegiales —los barrios que el informe agrupa como uno de los tres grandes sectores de la Ciudad— el ingreso familiar promedio llega a $ 2.948.528. En el otro extremo, en La Boca, Barracas, Parque Patricios, Villa Lugano y otros barrios del sur, el promedio cae a $ 2.230.624. En el resto de los barrios porteños —Balvanera, Caballito, Villa Urquiza, Flores, entre otros— el promedio se ubica en $ 2.553.074.
La brecha se repite en el ingreso por persona: en los barrios del norte llega a $ 1.709.320, frente a $ 976.909 en los del sur, lo que equivale a 1,7 veces más.
A esas brechas por barrio se suma la de género: en la ocupación principal, los varones ganan en promedio $ 1.865.807 y las mujeres, $ 1.455.913, una diferencia del 22% a favor de los varones; sin embargo, se redujo levemente respecto del año pasado gracias a un mayor aumento salarial entre las mujeres.
Entrar al 10% de mayores ingresos de la Ciudad hoy requiere que un hogar perciba al menos $ 5.100.000 mensuales, casi el doble del promedio general. Sin embargo, el informe muestra que las diferencias de ingresos no dependen únicamente del monto que entra al hogar: también influyen la fuente de esos ingresos, el barrio en el que se vive y las brechas que persisten entre varones y mujeres.
















