En esta noticia

La alimentación saludable suele asociarse con la reducción de ciertos productos de consumo ocasional. Sin embargo, los especialistas advierten que la calidad de la dieta depende de múltiples factores y que algunos de los principales desafíos pasan por otros aspectos.

En la actualidad, las investigaciones sobre nutrición evalúan cada vez más los patrones alimentarios completos para identificar qué hábitos afectan la incorporación adecuada de nutrientes esenciales.

Qué reveló el estudio

El equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) difundió los resultados de una investigación realizada por el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición (CEPEA) sobre calidad de dieta y hábitos alimentarios.

El estudio analizó la alimentación de niños de entre 4 y 9 años y clasificó la calidad de la dieta en tres niveles: alta, media y baja. Los resultados mostraron que solo el 12% alcanza una calidad alta, mientras que la mayoría se concentra en niveles medios y bajos.

Entre los hallazgos más relevantes, la investigación detectó una elevada prevalencia de ingesta insuficiente de calcio, que afecta al 49% de los niños evaluados.

El problema no estaría en los alimentos ocasionales

Según los resultados de CEPEA, la baja calidad de la dieta no se explica principalmente por el exceso de alimentos ocasionales. El trabajo concluyó que uno de los principales problemas se relaciona con el consumo insuficiente de alimentos protectores.

En particular, los investigadores señalaron deficiencias importantes en la incorporación de verduras, frutas y legumbres, con niveles de inadecuación cercanos al 90%.

En esa línea, Sandra Blasi, Licenciada en Nutrición, integrante de PROFENI y especialista en Nutrición Pediátrica de la UBA, manifestó que una alimentación saludable debe contemplar “un consumo limitado de alimentos ocasionales, habitualmente fuente de azúcares, sodio y ácidos grasos saturados”, pero también una mayor presencia de alimentos protectores.

Uno de estos es el yogur, que aporta calcio -y por provenir éste de una matriz lácteo el organismo lo absorbe mejor en comparación con otras fuentes-, proteínas de alto valor biológico y microorganismos vivos, por su carácter de fermentado, con impacto sobre la microbiota y beneficios demostrados sobre la salud digestiva, respiratoria, metabólica e inmunológica.

La relevancia de priorizar la calidad global de la alimentación también coincide con los resultados del estudio Macronutrient quality and its association with micronutrient adequacy in children, publicado en Clinical Nutrition ESPEN, que vincula una mejor calidad de la dieta con una adecuada cobertura de micronutrientes en niños.

Los resultados difundidos por PROFENI sugieren que mejorar la alimentación no pasa únicamente por reducir determinados productos, sino también por aumentar la presencia de alimentos protectores que hoy aparecen en cantidades insuficientes en la dieta cotidiana.