El proyecto oficial para reformar la Carta Orgánica del Banco Central es “necesario, pero timorato”, según el diagnóstico del abogado Horacio Liendo, quien reclamó avanzar hacia un régimen de libertad cambiaria plena y advirtió que, mientras subsista el control de cambios, persistirá el riesgo de “corrupción”.

La crítica llegó en medio del debate legislativo por la nueva ley del ente monetario, uno de los proyectos centrales de la agenda de desregulación que impulsa el equipo económico de Javier Milei.

Liendo, abogado especializado en derecho bancario y en la reestructuración de deuda pública, expuso este mediodía en un almuerzo semanal del Rotary Club de Buenos Aires, donde repasó la historia de las crisis económicas argentinas y evaluó los desafíos de la actual gestión libertaria.

El especialista fue uno de los arquitectos legales del plan de Convertibilidad en los años 90, cuando se desempeñó como secretario de Coordinación del Ministerio de Economía junto a Domingo Cavallo y, posteriormente, como director del Banco Central.

También participó de la negociación de la deuda externa en el Plan Brady y el Club de París, y volvió a la función pública en 2001, en el tramo final del gobierno de Fernando de la Rúa.

En su exposición, Liendo señaló una inconsistencia entre el discurso oficial de “cambio profundo” y la persistencia de reglas cambiarias que, dijo, datan de la década de 1930. Apuntó en particular contra el control de cambios y la obligación de liquidar divisas, y sostuvo que la Argentina debería avanzar hacia “un régimen de total libertad cambiaria” en el que el Banco Central se limite a regular el mercado monetario y financiero, sin intervenir sobre el mercado de cambios.

Fue en ese contexto que planteó su frase más contundente: en un esquema de libertad cambiaria plena “no hay posibilidad de corrupción”, en referencia a los incentivos que —según su visión— genera hoy el propio esquema de controles.

Sobre el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA, que retoma estándares de la época de la Convertibilidad para limitar el financiamiento del Banco Central al Tesoro, Liendo fue elogioso pero remarcó sus límites: “No está inserta en el cambio de régimen monetario que Argentina necesita. Es parte de eso, pero no es suficiente”, afirmó.

El expositor también cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que calificó de “conceptualmente equivocado” por crear una suerte de “fueros” para quienes inviertan más de 200 millones de dólares. Consideró que ese esquema desalienta las inversiones “normales y regulares” y puede generar apreciaciones artificiales del tipo de cambio que terminen perjudicando a la actividad económica en su conjunto.

Hacia el cierre, Liendo llamó a distinguir las “fuentes sanas” del pensamiento liberal de sus versiones extremas, en una definición que aplicó tanto al peronismo como al armado libertario: “Así como dije que el peronismo era un extremismo de la doctrina social de la Iglesia, el libertarismo sería un extremismo del pensamiento liberal. Todos los extremismos son malos”, concluyó.