En esta noticia
- Recuperar las Islas Malvinas: más de cuarenta y cuatro años en el mismo lugar
- Sin capacidad de negociación en Naciones Unidas
- La relación de Argentina con los isleños
- La necesidad de la colaboración regional
- El factor del petróleo en la causa Malvinas y la Antártida
- El gesto de Trump, ¿hace presión real sobre el asunto Malvinas?
- Qué dijo Trump antes del anuncio
- Cadena Nacional de Milei sobre Malvinas: a qué hora es y cómo será el mensaje
El presidente Javier Milei brindará este jueves un mensaje por cadena nacional para dar detalles de los “avances diplomáticos” en la cuestión Malvinas. La definición se tomó el martes durante una reunión de Gabinete en Casa Rosada, en la que también se abordó la advertencia de Donald Trump sobre una eventual revisión de la postura de Estados Unidos frente al reclamo argentino, algo que Milei calificó como “muy fuerte” y que trasladó a su equipo.
En ese marco, especialistas en política internacional coinciden en que la Argentina lleva más de cuatro décadas sin avanzar en su reclamo de soberanía, y que el gesto de Trump, lejos de representar un respaldo directo al país, responde a una lógica de presión hacia Londres por motivos ajenos a Malvinas.
Recuperar las Islas Malvinas: más de cuarenta y cuatro años en el mismo lugar
En diálogo con El Cronista, la politóloga y periodista Alejandra Conti, opinó que hoy el punto de partida para hablar de una posible recuperación territorial de las islas es incómodo ya que “hace 44 años estamos parados en el mismo lugar y no hemos avanzado absolutamente en ninguna dirección después de la guerra”, planteó. La comparación que propone es con la Europa de posguerra, donde apenas once años después del fin de la Segunda Guerra Mundial ya existían acuerdos firmados que darían origen a la Unión Europea. “Fijate lo estancado que estamos nosotros indicó al respecto.
La politóloga considera que el país reclama soberanía tras la “usurpación del Reino Unido de un terreno que no le correspondía” y que tomó en 1833, pero “no logró procesar la magnitud de lo que significó el conflicto de 1982, ni siquiera para el propio Reino Unido, que sufrió 255 muertos en combate más tres isleñas fallecidas por fuego amigo”.
“A veces me parece que los argentinos tomamos el tema de la guerra como si fuera un campeonato de fútbol, como que tenemos que hacer de cuenta que fue un error de la dictadura y pasar a un nuevo capítulo. Internacionalmente no es así, los países no pasan de largo una página bélica”, sostuvo.
Sin capacidad de negociación en Naciones Unidas
Conti explicó que, tras la guerra y con la intervención de Estados Unidos, la Argentina consiguió reinstalar el tema en Naciones Unidas y mantenerlo dentro del Comité de Descolonización, donde año a año obtiene los votos necesarios para que se inste a Londres a negociar. El problema, señaló, es que el Reino Unido, al estar en posesión de las islas, no tiene ningún incentivo para sentarse a discutir. “No hemos tenido capacidad de negociación en todos estos años, siempre hemos estado parados en el mismo lugar, todo o nada”, afirmó la politóloga.
Además, consideró que “una negociación no se inicia con la expectativa de obtener el 100% de la cuestión en discusión, uno tiene que estar dispuesto a dar algo a cambio, y nunca se nos ocurrió qué dar a cambio. Nuestra diplomacia ha sido muy poco creativa”, dijo.

Sobre las expectativas que rodean al reclamo sostuvo que Argentina tiene que se “consciente de que recuperar las islas, si eso alguna vez se logra, va a costar mucho, y no va a ser fácil ni gratis”.
“La falta de iniciativa argentina, la falta de ideas y el uso sumamente cómodo de la cuestión malvinense como una cuestión sagrada, el uso demagógico de los distintos gobiernos, los deja (a los Gobierno) como los grandes defensores de la soberanía, los grandes patriotas, cuando en realidad no están haciendo nada, solamente declamando”, consideró.
La relación de Argentina con los isleños
Sobre la posibilidad de negociar directamente con los habitantes del archipiélago, Conti explicó que si se acuerda con los isleños, “los estás reconociendo como parte”. “Estratégicamente a Argentina no le conviene eso, pero hay una diferencia entre negociar y no hostigarlos”, planteó. Recordó además que “buena parte de esa población lleva ocho o nueve generaciones en las islas” y que “ellos no quieren ser argentinos, como nosotros no queremos ser ingleses ni chilenos ni nada”.
La necesidad de la colaboración regional
Gabriel Puricelli, coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas de la UBA, conversó con El Cronista y también suscribió en que Argentina viene haciendo “la tarea de mínima, la que con la breve interrupción del desembarco galtierista en las islas, pero viene llevando adelante desde 1965” el reclamo por la vía diplomática y paciente, tal como lo establece el mandato constitucional, y describe una estrategia que la Argentina viene sosteniendo desde la presidencia de Arturo Illia, en 1965, consistente en impulsar cada año una resolución de Naciones Unidas que llame al diálogo entre las partes y mantenga a las islas dentro del Comité de Descolonización.
Esa política, explicó, dio resultados hasta el desembarco de la dictadura militar en 1982. Bajo el último gobierno de Perón incluso hubo contactos informales en los que Londres llegó a poner sobre la mesa la idea de una soberanía compartida. “La guerra significó no volver al casillero cero, sino al casillero menos 10”, opinó al respecto.

El sociólogo agregó dos frentes que, a su juicio, la Argentina descuidó. Por un lado, radica en que América del Sur haga propio el reclamo con la misma insistencia que el país. “Cada vez que un puerto sudamericano le permite repostar a un barco británico está siendo factible y viable el dominio colonial continuado de la región”, explicó. Por otro, que Argentina, Chile y Brasil, los países con mayor proyección antártica, deben coordinar objetivos cooperativos en la región en lugar de competir entre sí, “porque ese también es otro factor que podría hacer que suba el costo británico de sostener el dominio colonial”.
Sobre el presente, Puricelli aseguró que “Argentina en este momento no está en una buena situación en casi ninguno de esos aspectos. No hay una clara postura acordada respecto a la proyección antártica, hay malas relaciones con los vecinos, en particular con Brasil, y no hay ninguna iniciativa del actual gobierno orientada a mantener o desarrollar la integración regional”.
El factor del petróleo en la causa Malvinas y la Antártida
Puricelli explicó que las islas fueron durante décadas una pérdida fiscal para el Reino Unido, hasta que el hallazgo de recursos petroleros en la plataforma submarina cercana a Malvinas les dio un nuevo valor estratégico, sumado al que ya tenían como base para la proyección antártica británica. “Si le sumamos al error del desembarco de Galtieri el descubrimiento del petróleo, las condiciones para que avance nuestro reclamo se han hecho más difíciles”, sostuvo.
Por su lado, Conti agregó que las expectativas de explotación apuntan al año 2028, un dato que, según explicó, vuelve aún más cómoda para Londres la posición de no negociar.
El gesto de Trump, ¿hace presión real sobre el asunto Malvinas?
Sobre el guiño de Donald Trump hacia la Argentina en relación con Malvinas, el Puricelli advirtió que “lo de Trump es calcado a lo que ya hizo con Uruguay, a lo que hizo al llamar a la anexión de Canadá, a lo que hace cada vez que insulta a Pedro Sánchez o cuando insultó a Giorgia Meloni. Son gestos dirigidos al hostigamiento de sus aliados, una norma reiterada de la política exterior de Trump”. Sobre su durabilidad, agregó: “Es una posición que puede durar tanto como le dure su actual estado de ánimo”.
Conti sostuvo que un cambio de postura de Estados Unidos “a Gran Bretaña no le mueve el amperímetro en lo más mínimo”. Trump lo hace para ver si presiona a Gran Bretaña y a los demás países europeos para que eleven sus presupuestos de defensa, a ver si puede liberar ese dinero que está poniendo en la OTAN”, explicó.
La politóloga también habló sobre la situación interna del gobierno británico y explicó que el nuevo primer ministro “se encuentra con que tiene un tremendo lío que arreglar, y Malvinas está en el número 1500 de sus prioridades”. Si esto pasara “van a decir que van a empezar a negociar, se le arma un lío adentro porque tiene toda la prensa en contra y el Parlamento no se lo dejaría pasar. No lo veo viable, honestamente”.
Además, Conti señaló que las elecciones de medio en Estados Unidos le están dando resultados adversos a Trump, en parte por la suba de los combustibles derivada del conflicto en Irán, lo que erosionó su imagen y podría hacerle perder la mayoría que hoy tiene en ambas cámaras del Congreso.

Puricelli advirtió sobre el riesgo de “sobreactuar” el tema y consideró que “a la Argentina en este caso lo que más le convendría es que no se hable de Malvinas, porque si se habla en estos términos el riesgo mayor que corremos es el de un endurecimiento de las posiciones”. Y remarcó que la prioridad real para la política argentina “es mantener el apoyo mayoritario que tiene en la Asamblea General de las Naciones Unidas”. “Este gobierno se viene distanciando sistemáticamente de los países que nos apoyan en el reclamo por Malvinas”, sostuvo.
Qué dijo Trump antes del anuncio
Este jueves, horas antes de la cadena nacional, en una entrevista con el canal británico GB News, ante la consulta puntual de si Estados Unidos ayudaría al Reino Unido en caso de que la Argentina buscara recuperar las islas, el mandatario respondió: “Estuve ahí cuando fue la primera guerra. Fue hace mucho tiempo. La miré atentamente y ustedes se comportaron muy bien y las recuperaron con bastante fuerza. Pero fue muy lejos, es un camino largo”.
“A tu país (Reino Unido) no le está yendo bien. Obtienes una gran parte de tu petróleo del estrecho de Ormuz y no estuvo ahí para ayudarme”, agregó, en referencia a la falta de apoyo militar británico en el conflicto contra Irán. Con esa frase reincidió en el mismo cruce que ya había protagonizado con el gobierno laborista de Keir Starmer y, más recientemente, con el de Andy Burnham, a quienes reprocha no haber sumado apoyo militar en las operaciones estadounidenses en Medio Oriente.
Estas declaraciones se suman a otras del martes anterior, cuando, consultado en la Casa Blanca sobre la posibilidad de que Washington retire su respaldo al Reino Unido por las islas, Trump había dicho: “Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”. Formalmente, Washington mantiene una postura de neutralidad sobre la disputa de soberanía.
Según explicó hace pocos días un vocero del Departamento de Estado, el país reconoce “que existen reclamos de soberanía contrapuestos entre la Argentina y el Reino Unido y agregaron: ”reconocemos la administración de facto del Reino Unido sobre las islas, pero no adoptamos ninguna postura con respecto a los reclamos de soberanía de ninguna de las partes”.
Aun así, medios británicos habían informado en los días previos que el Pentágono evalúa distintas medidas de presión, entre ellas vinculadas a Malvinas, para forzar a Londres a elevar su gasto en defensa dentro de la OTAN.
Cadena Nacional de Milei sobre Malvinas: a qué hora es y cómo será el mensaje
La confirmación oficial de la cadena nacional fue confirmada pocas horas después de las declaraciones de Trump. El discurso se emitirá esta noche a las 21 en todo el país, pero será grabado durante la tarde en Casa Rosada, una vez que el Presidente esté de regreso de su recorrida por Chile.
Sobre el contenido puntual del mensaje rige un hermetismo que incluye a gran parte del Gabinete.
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