Cuentas públicas

Por el ajuste, cuánto cae el peso de subsidios, jubilaciones y asignaciones familiares en el gasto

La participación de haberes y prestaciones sociales en el total de gastos cayó más de 3 puntos. Los recursos destinados a pisar tarifas energéticas cayeron casi 28% y su peso disminuyó 3,5 puntos porcentuales.

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El déficit primario devengado aumentó 27% interanual en octubre, pero acumula una caída del 7,9% en diez meses, según los datos que difundió la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). El esfuerzo fiscal recae, sobre todo, en jubilaciones, subsidios energéticos y asignaciones familiares y AUH. 

Los recursos destinados a estas erogaciones pierden peso en la comparación interanual, mientras que aumenta el gasto real acumulado en salarios públicos.

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Los números que difundió la OPC confirman que, a pesar de la política expansiva de los últimos meses, el Ministerio de Economía continúa con el ajuste en las partidas más "pesadas" (menos salarios), en un contexto de caída de ingresos por la sequía (que se moderó por la universalización del impuesto PAIS a importaciones).

En octubre, informó la OPC, hubo un fuerte rebote en las partidas de salarios (16% real), transferencias corrientes a provincias (57% de crecimiento real) y gastos de capital (6,7% real), que explicaron que los gastos totales crecieran más que los ingresos y aumentara el déficit primario. 

Pero, al hacer zoom en algunos rubros importantes de los gastos corrientes, se nota que las partidas de jubilaciones y pensiones cayeron 4,4% real y el pago de subsidios, sobre todo a la energía, se redujo 26,5% descontada la inflación. Los pagos por asignaciones familiares y AUH cayeron en el mes 36,5% interanual.

Inflación mata movilidad

Esta es la dinámica de los últimos meses. El ajuste se concentró en estas partidas de gastos corrientes que no hacen al pago de salarios, mientras que el Gobierno intentó mantener constantes los gastos de capital (con un nivel de ejecución más fuerte en el último bimestre).

En el acumulado de 10 meses, los pagos de jubilaciones y pensiones caen 3,5%, descontada la inflación. La fórmula de movilidad corre detrás de la dinámica de los precios y los bonos a los haberes mínimos compensan el poder adquisitivo de las jubilaciones más bajas, pero sin deteriorar las cuentas fiscales. O, dicho de otra manera, la pérdida de poder de compra de los haberes medios y altos continúa deteriorándose.

El deterioro de las jubilaciones, según la Oficina de Presupuesto del Congreso.

"Si se analiza el comportamiento del haber mínimo jubilatorio sin bonos (es decir, actualizado únicamente por movilidad), se advierte que, en el mes de octubre, registró una pérdida del poder adquisitivo del 16,9% respecto a igual mes del año pasado, dando lugar a una contracción interanual promedio de 14,1% anual en el acumulado de diez meses", indicó la OPC. "En tanto, al computar los citados bonos, el haber mínimo tuvo una recuperación en términos reales de 3,2% anual", añadió.

Algo similar ocurre con las asignaciones familiares y la AUH que, en conjunto, caen 28,5% anual en 10 meses, descontada la inflación.

Menos peso en el gasto total

Así, el peso de estas prestaciones en el total de los gastos corrientes cae. Entre enero y octubre de 2022, las jubilaciones y pensiones significaban el 38,1% de estas erogaciones. Un año después, representan el 36,7% del total. Es la partida de gastos corrientes más importante de la estructura del gasto. Las asignaciones familiares y AUH se llevaban, en diez meses de 2022, el 6,45% de la torta. Ahora, su participación es del 4,7%. Sumados, estos gastos sufrieron una poda real de 3,15% en lo que va del año.

Algo similar ocurre con los subsidios económicos, en donde hubo una política más vehemente de recortes. Los subsidios a la energía representaban, hace un año, el 11% del gasto corriente total. Ahora, su participación es del 8,4%. Se llevan gastados $ 2,16 billones, sobre un total de gastos corrientes de $ 25,6 billones. En cambio, la participación de los subsidios al transporte creció, aunque con montos significativamente más bajos. Se llevan el 2,8% de las erogaciones corrientes, contra el 2,4% acumulado en diez meses de 2022.

El ajuste se concentra en subsidios, asignaciones familiares y jubilaciones, según OPC.

La paritaria permanente con la que el Gobierno decidió mantener el poder adquisitivo de los salarios públicos se nota en la hoja de gastos. Hace un año, el pago de salarios representaba el 10,2% de las erogaciones. La participación creció al 11,5% del total.

Las transferencias corrientes a provincias, que venían pisadas, aceleraron en los últimos meses. Así el acumulado anual crece 1,2% real y, por lo tanto, aumenta su participación en el gasto. Era del 3,9% hace un año y ahora alcanza el 4,1% del total.

En diez meses, los ingresos totales caen 4% real y los gastos corrientes, 4,6%, mientras que los gastos de capital se contraen 0,4%. El grueso del ajuste se concentró en el primer semestre, antes de que comience el periodo electoral. El déficit primario acumulado se redujo 11,7% en diez meses, aunque no alcanza para cumplir con la meta fiscal acordada con el FMI.

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