PRECIOS CALIENTES

La inflación no tiene freno y afirman que en marzo volvió a tocar 4%

A pesar de la postergación de alzas tarifarias y de menor depreciación del tipo de cambio oficial, las proyecciones privadas no ven una baja de la inflación que cumpla la meta del 29% anual. Estiman que marzo anotó 4% y consolidó casi un 12% para el primer trimestre.

Marzo culminó con un nuevo salto de la inflación con respecto al mes anterior y los analistas estiman que el índice marcará una cifra que ronde el 4%, con lo que el primer trimestre acumulará una variación de más de 12%, a pesar del sostenimiento del congelamiento de tarifas y del intento por atrasar el tipo de cambio anunciado a comienzos de año.

Si bien es cierto que el tercer mes del año suele arrojar una inflación estacionalmente más elevada, comienzan a materializarse los argumentos por los que los analistas se mantienen escépticos respecto a la creencia del Gobierno de que la inflación ronde el 29% este año: un 12% consolidado en el primer cuarto del año requeriría una inflación promedio mensual de 1,6%.

De los últimos 40 meses, solo en abril y mayo de 2020 anotaron una cifra por debajo de ese umbral, 1,5%, explicada por el cierre de la mayor parte de la actividad por la pandemia, con lo que el consenso entre consultoras y centros de estudios apuntan a una inflación anual cómodamente superior al 40%.

Estas proyecciones comprometen seriamente la viabilidad del mentado acuerdo de precios y salarios que impulsa el Gobierno con empresarios y dirigentes gremiales, con los que se espera pactar subas que converjan en torno al 30% para todo el año que albergará las elecciones. Y para ello el equipo económico ya apretó algunos botones.

Por un lado, la postergación del congelamiento de tarifas de luz y gas, uno de los mecanismos de transmisión de subas de precios que suele sumar presiones al índice. Y por otro, una desaceleración del ritmo de depreciación gradual del tipo de cambio oficial (que los economistas denominan crawling peg) que contendrá algunas presiones pero que implicará un atraso cambiario. El plan del ministro de Economía, Martín Guzmán, es que la depreciación del año sea del 25%.

No obstante, para Martín Vauthier, de Eco Go, estas medidas no iniciarán un proceso de desinflación, dado que hay otros factores que apuntan en sentido contrario como el impacto de la brecha cambiaria, las restricciones a los productos importados y el reacomodamiento de precios relativos al ritmo de la apertura de los sectores afectados por la pandemia.

"Nuestra estimación de marzo se ubica en la zona del 4,2%. Más allá del ancla tarifaria y de la decisión de poner un freno al crawling peg, que se movía al 4% en enero y hoy se mueve al 2,5%, los precios siguen de largo por la filtración de la brecha cambiaria y el impacto de las restricciones de las importaciones", explicó a El Cronista y resaltó que la división de importados en la inflación mayorista de febrero, que fue de 6,1%, saltó 7,4%.

Y agregó: "La administración del comercio que le permite al Banco Central (BCRA) comprar dólares en el mercado de cambios e intervenir en la brecha vía compra de bonos en dólares y venta contra pesos, para lograr ese excedente, el BCRA restringe importaciones y eso pasa factura en la inflación y en los precios."

Para Vauthier es esperable que pueda haber alguna desaceleración en el segundo trimestre del año, luego de que cinco de los últimos seis meses la inflación haya estado mucho más cerca del 4% que del 3%, aunque considera que no perforará un piso que todavía será importante. "Para un proceso de desinflación sostenida que no dependa de operar en los mecanismos de transmisión va a ser muy importante que se ataquen las causas con un programa de estabilización creíble fiscal y monetario que genere expectativas favorables para la demanda de dinero", comentó.

Matías Rajnerman, de Ecolatina, coincide en que en marzo la inflación rondó el 4%, con incrementos similares de alimentos y bebidas, y también prevé una desaceleración hacia el segundo trimestre sujeto a que el dólar se mantenga estable y se asegure un acceso fluido de las importaciones. "Pero sin perforar un piso de 2% mensual. La meta del 29% anual, pero creo que la cifra anualizada va a bajar de más del 50% que transita actualmente", dijo.

Los alimentos y bebidas, así como de otros productos de consumo masivo, vienen aumentando en el año bastante por encima del nivel general, lo que tiene naturalmente un impacto mayor en los sectores de menores ingresos aunque un incremento real de las canastas básicas con las que el Indec estima los índices de pobreza e indigencia, por lo que es un asunto crítico.

Respecto a marzo, otros relevamientos privados semanales también marcaron una tendencia alcista. Por un lado, FIEL, que realiza su índice en Capital Federal, en sus primeras tres semanas de marzo registró un aumento de 3,1%, con lo que si se replicaran los aumentos registrados en las cuartas semanas de enero y febrero (0,7% y 0,8%, respectivamente) se situaría en torno a 3,9%.

En tanto, Seido, con relevamiento en el Gran Buenos Aires, marcó esta semana un aumento de 3,6% para el nivel general en su indicador de alta frecuencia en el promedio móvil de cuatro semanas, mientras que la medición núcleo fue menor, de 3,1%.

De todas maneras, es una cifra que deja muy elevado el listón para la meta oficial, teniendo en cuenta que en el último Relevamiento de Expectativas Macroeconómicas (REM) del Banco Central proyectaban, según mediana de respuestas, un sendero decreciente hasta agosto, pero que hasta ese mes superaría ya el 30% con cuatro meses de anticipación.

Similar resultado arrojó la Encuesta de Expectativas Macroeconómicas de El Cronista (EMEC), que apunta a que la inflación del segundo trimestre ronde el 10%, también según la mediana de proyecciones. Así, en el primer semestre la cifra acumulada ya será superior al 23%.

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