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Tras su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, Javier Milei concedió una entrevista a TN en las puertas del hotel Langham de Nueva York, donde se aloja la comitiva argentina.
En el intercambio, el presidente hizo un balance de su exposición ante la ONU y también se refirió al impacto de la Inteligencia Artificial (IA), donde sostuvo que esta tecnología “no es el infierno ni el paraíso”.
En ese sentido, rechazó aquellas proyecciones que plantean escenarios extremos en torno a la IA: “Hay que desestimar los escenarios distópicos, y no caer en la psicopateada ni del Estado ni de los empresarios que quieren proteger sus beneficios”.
Para respaldar sus críticas, mencionó un reciente encuentro con el economista español Xavier Sala i Martín y lo definió como “uno de los mayores especialistas en crecimiento económico”. “Él me trajo un libro suyo sobre Inteligencia Artificial y no es ni el infierno ni el paraíso”, señaló.
Qué dice el libro que citó Milei sobre IA y que busca responder cómo cambiará la economía
En sus casi 950 páginas, el libro, titulado “Entre el paraíso y el apocalipsis: La economía de la inteligencia artificial”, se divide en dos ideas centrales: por un lado, analiza el origen, la actualidad y las proyecciones de la IA en la sociedad; por el otro, observa los efectos de esta tecnología sobre el empleo y la productividad.
“El objetivo de la IA es que algún día los ordenadores puedan razonar, pensar, deducir, crear, inventar o imaginar al mismo nivel que los humanos. Debo decir que, hoy en día, aún no lo pueden hacer. Pero no olvidemos que la revolución de la inteligencia artificial todavía no ha llegado a su fin”, indica el texto.
Así, el autor parte de los dos extremos con los que suele verse esta tecnología:
- El paraíso: un escenario donde las máquinas facilitan la vida humana y potencian el progreso.
- El apocalipsis: la preocupación de que esta revolución tecnológica destruya el mundo o la sociedad tal como la conocemos.
Según argumenta el texto, la IA representa una revolución tecnológica comparable con la agricultura, la máquina de vapor o Internet, pero las visiones extremas —el “paraíso” de abundancia ilimitada o el “apocalipsis” de desempleo masivo y extinción humana— son simplificaciones.
De esta forma, Sala i Martín rechaza tanto el catastrofismo laboral como el tecno-optimismo ingenuo, al señalar que la IA generará más prosperidad a través de nuevas ideas, sin llegar a destruir por completo el empleo ni sustituir la consciencia humana.
Si bien no ignoró sus principales riesgos, como la desinformación, consideró también que existen muchos discursos catastrofistas que extrapolan a partir de las capacidades presentes de la IA.

En entrevistas sobre el libro, el autor explicó que la historia económica muestra un proceso de “destrucción creativa”: en otras palabras, se eliminan determinados trabajos, pero acaban surgiendo nuevas actividades económicas.
Por eso rechazó la idea de una “clase inútil” permanente provocada por la IA. Para el economista, la cuestión central no es si la IA destruirá la sociedad, sino cómo esta tecnología se adopta, se regula y se integra en la economía y las instituciones.
De esta forma, el economista mostró un optimismo cauteloso: no sostuvo que la IA vaya a resolver todos los problemas del mundo, pero tampoco compartió las visiones que anuncian un colapso inevitable. En esencia, su postura es que:
- la IA probablemente elevará el crecimiento económico y la productividad;
- muchas profesiones cambiarán radicalmente;
- el resultado final dependerá de las decisiones políticas, empresariales y sociales que acompañen a la tecnología.














