Entrevista

Mercedes D'Alessandro: "Las tareas del hogar son una segunda jornada laboral"

La directora de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía asegura que las tareas domésticas no remuneradas representan el 15,9 por ciento del PBI argentino

Estaba viviendo en Nueva York y trabajaba como consultora y docente. Viajes, clases, una vida sin grandes sobresaltos. Su libro Economía feminista: cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour) seguía en los escaparates y eso le iba abriendo puertas. Hasta que un día sonó el teléfono. Era Martín Guzmán, que desde Buenos Aires le contaba que sería el ministro de Economía del nuevo gobierno y la convocaba a estar al frente de una nueva Dirección de Economía, Igualdad y Género. Aceptó. 

Hoy, Mercedes D'Alessandro, doctora en Economía, junto a un pequeño equipo de colaboradoras, se encarga a fondo de la problemática de la igualdad de género desde una concepción económica. La funcionaria asumió el desafío de mejorar las condiciones de las mujeres en el mundo del trabajo y del hogar desde el Estado.

Por caso, uno de sus hallazgos más impactantes es haber cuantificado por primera vez en pesos el valor económico que representan las tareas domésticas y de cuidado en el PBI del país. Para sorpresa de muchos, son los trabajos que realizan las mujeres en sus hogares y los cuidados que dispensan a los integrantes de la familia (chicos, personas mayores), los que encabezan la lista de actividades que producen riqueza, más allá incluso de la industria y el comercio.

"Como la economía no tiene en su lenguaje al trabajo doméstico no remunerado ni el uso del tiempo en las tareas de cuidado como parte de su esquema de la teoría del valor, lo que quisimos fue discutirle a la economía en su mismo lenguaje. ¿De qué manera? Le ponemos un precio a este tiempo de trabajo doméstico no remunerado. ¿Qué precio? El de las personas que realizan estas tareas cuando las tercerizamos", explica la economista y hoy funcionaria. 

De ese estudio se desprende que todo ese caudal de trabajo no remunerado representa el 15,9 por ciento del PBI, más que la industria, el comercio, la tecnología y la construcción. "Hay que debatirlo -dice D´Alessandro- si no parece que el Estado no tiene ni que mirarlo ni meterse. La distribución dentro del hogar recae sistemáticamente sobre las mujeres y constituye una segunda jornada laboral que, en promedio, suma más de seis horas diarias a cualquiera otra ocupación que tenga. Eso afecta hoy a las ejecutivas y profesionales que tienen menos tiempo para estudiar, formarse, capacitarse, ocupar puestos altos o simplemente disfrutar de su tiempo libre". 

D´Alessandro no es una improvisada en el tema. Durante años estudió temáticas relacionadas con la brecha salarial, el techo de cristal, el trabajo doméstico y las nuevas familias. Egresada como Economista en un momento especial del país -se licenció en 2001- su primer amor fue la academia: se doctoró de la Universidad de Buenos Aires unos años después (en 2013), especializándose en el estudio de la epistemología económica desde una perspectiva crítica. Fue, además, directora de la carrera de economía en la Universidad de General Sarmiento y ha sido docente e investigadora en la Universidad Nacional de General San Martín y la Universidad de Buenos Aires. 

Y ahora, desde su lugar estatal, quiere transformar en política pública algunas de sus ideas relacionadas con la mujer y el mundo del trabajo. "Por ejemplo, me gustaría equiparar licencias de paternidad y maternidad. Las mujeres tienen tres meses y los varones dos días. Generalmente, son las multinacionales que tienen más espalda las que dan más días. Pero en la Argentina, más del 95 por ciento de la estructura empresarial son pymes. Se asume que las mujeres no pueden participar en determinados ambientes porque no van a poder con sus hijas e hijos. Para esto serviría la provisión de guarderías y la universalización de jardines con salas de tres y cuatro años como un ámbito que permitiese que se puedan manejar mucho mejor las rutinas de la oficina, las fábricas, las universidades...", dice. 

Parte del trabajo este año constó en determinar, dentro del presupuesto, qué partidas cerraban brechas de género para diagnosticar el problema y generar políticas económicas con perspectiva que puedan repararlos. "Planteamos, por ejemplo, que dentro de las obras públicas hay que considerar la infraestructura de cuidados, como jardines o lactarios. En el ministerio de Transporte sugerimos que  haya carteles que alerten sobre el acoso callejero", enumera. 

En la Argentina, a pesar de que hay debates feministas en la esfera pública desde hace mucho, no todas las políticas están pensadas con perspectiva de género, lo que marca una agenda pendiente. "Estudié Economía en la UBA e hice también el doctorado ahí, pero jamás tuve una sola materia con perspectiva de género. ¿Cómo le puedo exigir a mis compañeros que sepan de género si nadie los formó? Una de las grandes tareas tenemos en el ministerio es mostrar herramientas para que las medidas y los modelos económicos consideren estos temas. El presupuesto 2021 es el primero en la historia del país que tiene como objetivo cerrar brechas de género", explica. 

En concreto, habrá políticas de género sobre 14 ministerios y organismos del Estado que incluyen la moratoria previsional o la Asignación Universal Por Hijo en el ámbito de Anses, que implican transferencias de ingresos relevantes para las mujeres y contribuyen a su autonomía económica. Más del 86 por ciento del gasto de la Anses tiene impacto en género. También hay iniciativas para mitigar las dificultades de las mujeres en el acceso a la vivienda, ya que uno de los grandes problemas de las mujeres solteras con hijos es que nunca tienen los requisitos necesarios para sacar un crédito. Un 20 por ciento del Procrear, que se hace por sorteo, estará destinado a mujeres cabeza de familia. 

Cómoda en Nueva York, donde trabajaba como consultora y docente y tenía como hobbies la fotografía y ser DJ, D´Alessandro confiesa que no se arrepiente de haberse mudado, incluso con los problemas económicos adicionales por la pandemia. "Me parecía importante venir a hacerlo. No soy la única que lo puede hacer, obviamente, pero es algo que me gusta. Mientras estuve en Economía Femini(s)ta lo único que hice fue reclamar al Estado que creara un espacio como el que hoy tengo a cargo. Cuando me lo propusieron, la verdad es no podía mirar para el costado", remata.

La versión original de esta nota se publicó en el número 323 de Revista Apertura.

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