A poco del inicio de la cosecha gruesa, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), que representan el 48% de las exportaciones argentinas, informaron que, en febrero, la liquidación cayó 30%, respecto a enero y de 41%, interanual.
Las empresas del sector ingresaron u$s 1289 millones. En lo que va del año la cifra asciende a u$s 3140 millones, lo que significa 26% menos en comparación con el mismo período del año 2025.
Según indicó la entidad, la reducción en la liquidación de divisas durante febrero responde a una “marcada” disminución de días hábiles, con solo 15 días en total.
Además de los feriados apuntaron a los días de paro nacional que realizó el sindicato de aceiteros “por motivos políticos ajenos a la industria”, en contra de la ley de Modernización Laboral, que fue aprobada este viernes.

En este marco, tanto el sector privado como el equipo económico aguardan que el campo comience a drenar divisas con la liquidación de la cosecha gruesa. Sin embargo, el panorama tiene luces y sombras
Todo a la gruesa
La campaña gruesa 2025/26 se lanza con particularidades en la comercialización anticipada de granos, destacó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR); el maíz duplica la de la fase anterior, alcanzando 17,4 millones de toneladas comprometidas antes de marzo, lo que representa el 28% de la producción esperada.
Este ritmo es el tercero más importante en los registros y supera en 10 puntos porcentuales a la campaña 2024/25, así como el promedio de la última década. La competitividad del maíz argentino en el mercado internacional, con un FOB promedio de u$s 206/t, y la evolución favorable de su precio, han impulsado estas compras anticipadas.
En contraste, la comercialización de soja nueva es la segunda más baja en los últimos doce años, después de la última sequía, con solo 5,6 millones de toneladas comprometidas, el 12% de la producción esperada. Esta cifra está 7 puntos porcentuales por debajo de la media de la década.

Es la primera vez en al menos doce años que la soja nueva tiene tan poca participación en el total de toneladas comprometidas de forma anticipada en la campaña gruesa, destacó el trabajo elaborado por los economistas Franco Pennino, Matías Contardi y Emilce Terré.
Factores externos con “viento de cola”
El precio del aceite de soja en Chicago ha alcanzado máximos de septiembre de 2023, superando los u$s 1330/t. Este aumento se debe, en parte, al consumo récord de aceite de soja en Estados Unidos, que impulsa el crushing en las plantas norteamericanas.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) proyecta que se procesarán 70 millones de toneladas de soja en toda la campaña, impulsadas por una demanda de biodiesel en máximos, que se espera absorba 6,7 millones de toneladas de aceite de soja en la 2025/26, el 49% del total de la producción proyectada.

La reciente anulación del esquema de aranceles recíprocos de Donald Trump por parte de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, y la posterior imposición de aranceles generales del 10% (luego 15%), han generado volatilidad.
A pesar de esto, el precio de la soja continuó su tendencia alcista, con el mercado apostando a que China cumpla su promesa de extender las compras de porotos de Estados Unidos. Los fondos especulativos en Chicago han incrementado su exposición a contratos de soja y derivados, impulsando los precios de la soja y la harina de soja a máximos desde noviembre del año pasado.
El precio del trigo en Chicago también ha experimentado una tendencia alcista desde mediados de enero, alcanzando los u$s 213/t, un máximo desde junio de 2025.
Este rally se atribuye a las tensiones entre Estados Unidos e Irán, que elevaron el precio del crudo, y a la agresiva toma de coberturas cortas por parte de los fondos especulativos.
Además, las expectativas de balances de oferta más ajustados, con una reducción proyectada del 6,3% en la producción total de trigo estadounidense para el ciclo 2026/27, han brindado soporte a la suba.
Precios, desde la geopolítica a las retenciones
El conflicto bélico en Irán, tras un ataque coordinado de Estados Unidos e Israel y la posterior respuesta, generó un nuevo foco de volatilidad en los mercados internacionales. El petróleo se disparó, contagiando a los biocombustibles y a los granos, especialmente al trigo.
En Argentina, la posibilidad de una baja en los derechos de exportación impulsó operaciones y llevó a la soja a la zona de u$s 330 por tonelada, señaló Dante Romano profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
El regreso de China al mercado tras el Año Nuevo Lunar reactivó rumores de compras de soja en Estados Unidos, lo que podría ser alcista para Chicago, pero podría presionar a la baja las primas de exportación en Sudamérica.
En Sudamérica, Brasil apunta a una producción de soja cercana a los 180 millones de toneladas, un factor bajista para los precios.

El avance de la cosecha en Brasil ronda el 30%, con un atraso de nueve puntos respecto al año pasado, lo que, junto con demoras logísticas, modera la presión sobre el mercado.
“Más tarde o más temprano esa soja brasileña va a entrar al mercado, y si las compras de China no aparecen con fuerza, el impacto bajista podría hacerse sentir”, analizó Romano.
Un factor positivo para los precios, especialmente para Argentina, proviene del mercado energético estadounidense, donde se evalúa exigir a grandes refinerías que compensen el 50% de los incumplimientos permitidos previamente a refinerías más pequeñas. Esto mejora la capacidad de pago de la industria y es una señal positiva para los precios locales.

En el plano doméstico, la expectativa de una posible baja en los derechos de exportación para la soja, con una alícuota del 24%, generó una ola de compras que llevó las cotizaciones a la zona de u$s 330 por tonelada. La producción local de soja se encamina a una buena cosecha, con lluvias que sostienen el potencial de rendimiento, aunque preocupa el sudeste por la falta de precipitaciones.
Para el maíz, el mercado mundial atraviesa un ciclo de amplia oferta, pero con compradores activos. En Argentina, la cosecha de maíz avanza cerca del 4%, con rendimientos por debajo de los registrados el año pasado. Los productores están vendiendo más maíz que soja, y el ingreso de la cosecha ejerce presión a la baja sobre los precios. El impacto potencial de una reducción en los derechos de exportación para el maíz sería menor, dada su alícuota del 8%.
Finalmente, el trigo mostró subas impulsadas por el escenario geopolítico, abriendo una ventana para vender trigo disponible, ya que la volatilidad podría ser transitoria.
















