El escalada bélica entre Estados Unidos e Irán pone en jaque la próxima privatización del Gobierno. El objetivo oficial es que el Estado deje de encargarse de la importación de gas para el invierno, a través de la compra de barcos de gas natural licuado (GNL), lo cual ayudaría a bajar subsidios y mejorar el superávit fiscal, en plena caída de la recaudación.
Sin embargo, la guerra complica los objetivos. Recién esta semana se puso en marcha el proceso de privatización a través del llamado a licitación nacional e internacional para ver quién será la empresa privada encargada de la importación del gas que se necesita todos los inviernos, dado que no alcanza con Vaca Muerta para cubrir la demanda invernal.
Pero la fecha de apertura de sobres con las ofertas es recién el 6 de abril, y todavía no hay fecha para la adjudicación. Por lo que la empresa adjudicada tendrá poco tiempo para cerrar el abastecimiento del gas invernal, en un contexto de disparada de los precios internacionales del GNL, mucho más que del petróleo, con ataques directos y cierres de plantas en las mayores empresas globales de GNL, como fue el caso de QatarEnergy.
A contra reloj
A fines de enero, la Secretaría de Energía, que encabeza María Tettamanti, informó que por primera vez después de 18 años el Estado dejará de encargarse de la importación del GNL para el invierno. Lo hacía a través de la empresa estatal Enarsa, que importaba y comercializaba. Buscarán que ahora ese proceso tenga una operación privada.
Por un lado, informaron que se busca “retirar al Estado del rol de empresario e intermediario”. Además, evitar una fuente de corrupción del pasado, que incluso le valió al ex ministro de Planificación, Julio de Vido, una causa judicial conocida como “Perla Negra”, por tratarse de la importación de barcos.
Pero, sobre todo, tiene fines fiscales. Hasta ahora, el Estado compraba GNL a valores internacionales, del orden de u$s 15 a 17 por millón de BTU, y luego lo vendía a valores equivalentes al precio del Plan Gas, alrededor de u$s 2,7. La diferencia eran subsidios. El nuevo esquema “traslada la responsabilidad comercial y operativa al sector privado”.
El llamado a licitación se hizo este martes 3 de marzo. Recién el 6 de abril se conocerán las ofertas. Y llevará varias semanas más para que se conozca el resultado: quien resulte adjudicado se hará cargo de traer el GNL, regasificarlo e inyectarlo al sistema para abastecer a distribuidoras y generadores eléctricos.
Si bien en el sector privado contaban durante el verano que se trataba de un negocio que generaba interés, lo cierto es que por estas horas hay mucha incertidumbre. No hay fecha de cuándo se definirá la empresa elegida. Luego esa compañía tiene que darse vuelta y comprar el GNL en un mundo donde se interrumpió el abastecimiento.
Sólo este jueves el gas trepó 4% en el mercado Dutch TTF, y en la última semana la suba fue del 50%. Así, el GNL se consigue a u$s 16 por millón de BTU, un 50% más que el precio promedio.
Empresas candidatas
La empresa que resulte ganadora tiene que conseguir el barco de GNL, coordinar la regasificación en el puerto y garantizar quiénes serán sus clientes. Al problema de oferta del gas se suma el de la demanda: la industria no sabe cuánto necesitará, según cuántos días haya de cortes programados, como ocurrió el invierno pasado. Las distribuidoras tampoco lo tienen claro porque esperan un cambio que debe hacer el Gobierno sobre sus fuentes de aprovisionamiento de gas.
En el mercado de gas se especulan tres alternativas: que la compañía seleccionada sea una con espalda y contactos internacionales, como Shell, Trafigura o Excelerate Energy, para que puedan tener agilidad en la provisión. Otra especulación por estas horas es que lo haga YPF en apoyo al Gobierno, y utilice los contactos que hizo con las mega petroleras con las que firmó para producir GNL en Argentina (ENI y XRG).
Y, si no, volverá a hacerlo Enarsa para evitar riesgo de faltantes. Tanto en 2024 como en 2025 hubo faltantes de gas en invierno. Pero eso tendría impacto en la salida de divisas y en el superávit fiscal por mayores subsidios. El año pasado Enarsa sólo tuvo que traer 25 barcos por un costo de u$s 700 millones. Habrá que ver a qué precios será este año.
La buena noticia es que hace una década se importaban más de 100 barcos para el invierno, por lo cual una escalada de este tipo hubiera tenido implicancias mayúsculas. El boom de Vaca Muerta y el gasoducto Perito Moreno (ex Néstor Kirchner) fueron claves.














